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Callebaut sueña con un edificio en forma de libélula

Diseñó un edificio de 575 metros de altura con forma de ala de libélula y compuesto por dos torres unidas por un invernadero bioclimático.
mié 29 enero 2014 08:53 AM
Dragonfly
Dragonfly - (Foto: Tomado de Flickr/ Galileo gallery)

Quienes habiten el 'Dragonfly' podrán salir de casa comiendo una manzana del huerto colectivo del cuarto piso, antes de subir a la oficina en la misma torre, o bien cruzarse en el camino con el encargado de ordeñar las vacas, llevar a los niños al campo de arroz en el primer piso o mirar por la ventana la ciudad de Nueva York.

Se trata de un edificio de 575 metros de altura diseñado por el belga Vincent Callebaut, el cual tiene forma de ala de libélula y está compuesto por dos torres unidas por un invernadero bioclimático.

Tiene huertos suspendidos, campos cultivados y un edificio autosuficiente desde el punto de vista energético, con un escudo solar y hélices eólicas. Abajo cuenta con un mercado flotante sobre el East River, para vender la producción local.

Los demás se reían. "Se burlaban de mí. Me decían: 'estás haciendo ciencia ficción, deberías dedicarte a hacer comics'".

Pasó su infancia leyendo historietas futuristas de Luc Schuiten en la casa familiar de La Louvière, pequeña ciudad industrial belga venida a menos, y luego diez años "dibujando mucho" y devorando revistas sobre nuevas tecnologías... La consagración llegó con la exposición universal de Shanghai.

Hoy en día, del otro lado de la puerta de vidrio, el equipo de una decena de personas trabaja en el elegante barrio parisino de Saint Germain des Près, París, donde fundó su agencia en 2008.

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El joven arquitecto osa incluso apartarse de su modestia natural. "Cuando empecé mi carrera, me dijeron que la expresión 'joven arquitecto' implicaba tener 45 o 50 años. Yo tengo 36. Tengo tiempo por delante...".

Cuenta que todo cambió para él en 2010. Un año antes, la cumbre del clima de Copenhague ayudó a la toma de conciencia de la urgencia ambiental.

Siete pabellones, incluyendo el de China y Alemania, expusieron Dragonfly y otros proyectos suyos como Lilypad, una ciudad flotante para refugiados climáticos en forma de nenúfar gigante.

A partir de entonces, al arquitecto lo invitan a todas partes, incluyendo la ONU y el Parlamento Europeo, para exponer su visión de la ciudad del mañana, "densa, verde y conectada".

Una ciudad "inteligente, que reintegrará la agricultura y transformará cada edificio en minicentral energética autosuficiente", predijo.

La fórmula, según él destinada a reducir nuestra huella de carbono, a vivir mejor y alimentar al "80% de la población que vivirá en ciudades en 2050, cuando seamos 9,000 millones".

La luna y las estrellas

Los clientes para concretar las ideas de Dragonfly no son muy numerosos, y sus proyectos "idealistas" están destinados sobre todo a llamar la atención y marcar el rumbo.

"Nuestro objetivo es apuntar a la luna para llegar a las estrellas. Es decir, empujar a nuestros clientes a llegar lo más lejos posible".

En Asia creen en él. "Los países emergentes no tienen temor a equivocarse y tienen los medios financieros de asumir riesgos".

Un representante del grupo constructor taiwanés BES le dijo: "Seré el primero en construir uno de esos edificios". Por tal motivo, desde 2012 está en construcción la torre Agora Garden, en Taipéi, la cual será entregada en 2016.

"Retoma la esencia de nuestros conceptos prospectivos", explica Vincent Callebaut. Un edificio de viviendas de 25 pisos, con 10,000 m2 de balcones llenos de plantas "para reducir el aire acondicionado", una pérgola fotovoltaica de 1,500 m2, o "lagunas de fitodepuración para reciclar aguas residuales".

Pero es en la ciudad china de Shenzen (lindante con Hong Kong) donde uno de sus proyectos "idealistas" podría llegar a ser realidad, a pedido de un inversionista inspirado por Dragonfly.

Asian Cairns está integrado por seis torres con huertos, con elementos superpuestos que constituyen cada uno una torre propiamente dicha.

Un elemento es centro comercial y cine, otro guardería, otro viviendas, oficinas, museo... Y por supuesto, viveros agrícolas.

Callebaut espera poder obtener un permiso para construir por lo menos una torre "para ver cómo resulta la obra en la vida diaria y el desarrollo social" que genera.

"Todos repiten que estamos en crisis múltiples y que hay que ser lo más pragmáticos posibles para abaratar costos", dice.

Pero nuestro objetivo "es permanecer dentro de los límites de lo posible", añade. Y cuenta que proyecta abrir una sucursal en Shanghai o Hong Kong.

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Arquitectura
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