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Nota del editor: Esta nota se publicó originalmente en la   edición 531 de la revista Obras , 10 Despachos + Disruptivos, correspondiente a marzo de 2017. 

Pensar que en México existe solo un tipo de familia —compuesta por padre, madre e hijos— es una equivocación. En el país hay, al menos, 20 modelos de familias diferentes, según la Encuesta Intercensal 2015 realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Mujer y hombre con hijos, parientes sin hijos, compañeros de casa y personas solas son solo algunos de los esquemas que incluye el censo.

Tal diversidad representa un desafío cuando se trata de diseñar viviendas sociales funcionales, tanto para familias de una persona como para aquellas que superan los 10 integrantes.

Entérate: Obras revela a los #10Despachos 2017 con la solución más disruptiva

"Ya no puedes crear vivienda social pensando en el modelo de núcleo tradicional integrado por padre, madre y dos hijos —dice Francisco Pardo, fundador del estudio Francisco Pardo Arquitecto—. Tienes que empezar a pensar en un común denominador de estas diferentes familias".

La variedad de esquemas motivó al despacho, fundado en 2016, a buscar soluciones específicas desde la experimentación y la academia. Los resultados: Un cuarto más y Vivienda regional, que lo han convertido en el noveno lugar de los #10Despachos + disruptivos 2017 de Obras.

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La primera iniciativa, denominada Un cuarto más, es un sistema de autoconstrucción asistida que permite a las personas edificar, con una estructura metálica, una habitación adicional en la parte superior de su casa. La base de la propuesta es un módulo de 3 x 8 metros con el que se forma el espacio básico y en donde se desplanta el cuarto extra con una dimensión de 3 x 3 metros.

La estructura fija, según el arquitecto, es un marco que ordena los espacios futuros y se convierte en un soporte para crecer y combatir el hacinamiento en el que viven algunas familias.

Lee: retos de la disrupción que encaran los #10Despachos 2017

La propuesta incluye una escalera externa —ubicada al frente de la casa en espacios no ocupados, como el jardín— que conecta la vivienda con el segundo piso pero que, al mismo tiempo, puede ofrecer un acceso independiente. Arriba, la escalera se transforma en pérgola, una terraza preámbulo de la habitación nueva.

"Es una autoconstrucción con un diseñador atrás. Es un sistema muy fácil de doble ángulo que ayuda a bajar los costos en la losa y en los castillos", detalla Pardo, quien trabaja con el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) en el desarrollo de este proyecto.

ESPECIAL: 10 Despachos 2017 + disruptivos

El costo de la estructura es de 70,000 pesos. Actualmente, el prototipo está en proceso de construcción en el municipio de Temixco, Morelos.

De acuerdo con el líder del estudio, la edificación terminaría entre abril y mayo de este año. "Se podría replicar miles y miles de veces, porque hay una cantidad de vivienda saturada, en la que viven hasta siete personas en 36 metros cuadrados", destaca.

Huella rural

Las soluciones del despacho no se han enfocado solo en el entorno urbano, también buscan innovar en las comunidades rurales. Por ello, el equipo de trabajo creó el sistema Vivienda regional, que está en proceso de desarrollo en Tlaxcala, cuyo objetivo es reformar la idea de estandarización, así como cambiar la manera de organizar las viviendas sociales en ejidos.

La propuesta está conformada por dos divisiones generales: la casa, que se conci- be como el elemento base y cumple con los espacios mínimos que requiere la familia, y el conjunto de todas las viviendas dentro del sistema, que crea una comunidad con capacidad de crecimiento.

FOTOS: Cortesía Francisco Pardo Arquitecto

"Es una hectárea con una forma nueva de plantear vivienda no autoconstruida pero sí guiada —explica el arquitecto—. Son ocho pedazos de tres metros de barda de madera con tablones, el usuario cons- truye en una parte y va cambiando estos pedazos, los rota y puede generar más parcelas y casas".

Para Pardo, una de las ventajas de este esquema es que el dueño de la vivienda domina su predio pero, al mismo tiempo, controla lo que pasa entre su espacio y el otro. La consecuencia, destaca, es crear una comunidad interconectada.

La casa, de 20 m2 con una bodega en la parte superior para almacenar cosecha, tiene un costo de 180,000 pesos. Su principal ventaja, según el líder del proyecto, es que es una vivienda progresiva que se ajusta a los requerimientos de los diferentes modelos de familias.

  ESPECIAL: 10 Despachos 2017 + disruptivos

 


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