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El nuevo acuerdo para priorizar acero nacional impacta en los costos de obras e infraestructura

La construcción de trenes, carreteras y vivienda incrementará la demanda de acero nacional en un mercado donde México todavía importa cerca de la mitad de lo que consume.
lun 11 mayo 2026 05:55 AM
México quiere usar más acero nacional, pero pone en aprietos los costos de infraestructura
La industria del acero tiene que incrementar la producción en más de 30% para atender la demanda del país. (Foto: nattanapong/Getty Images)

El acero cruza patios de maniobra, puentes y obras de vivienda antes de convertirse en una estructura terminada. También atraviesa licitaciones, cadenas de suministro y decisiones de costos.

En medio del nuevo impulso federal a la infraestructura, se firmó un acuerdo entre el gobierno, la industria siderúrgica y las cámaras de construcción y vivienda lo que puede cambiar el precio de las obras.

El acuerdo para fomentar la industria siderúrgica mexicana busca que una mayor proporción de las obras públicas y de vivienda utilicen acero producido en el país. Actualmente, la construcción concentra cerca del 60% del consumo nacional de acero, de acuerdo con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

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El impacto más visible podría darse en la infraestructura. Luis Méndez Jaled, presidente nacional de la CMIC, explicó que el acero representa entre 10% y 20% del costo de ciertas obras estratégicas, mientras que en vivienda ronda entre 8% y 15%.

Eso significa que cualquier variación en el precio del acero se traslada parcialmente al costo final de construcción.

Si el acero sube un 10%, una obra de infraestructura puede subir hasta un 2%.
Luis Méndez Jaled, presidente de la CMIC

El impacto de incorporar 100% acero mexicano a las obras

El cambio ocurre en un mercado donde México todavía importa cerca de la mitad del acero que consume. Roberto Ballinez, director Ejecutivo Senior de Finanzas Públicas e Infraestructura de HR Ratings, explicó que el país consume alrededor de 28 millones de toneladas anuales de acero, mientras que una parte importante proviene de Asia, principalmente de China.

“La respuesta no es sencilla”, dijo Ballinez. “El mercado del acero es complicado y tiene muchas aristas”.

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El contexto coincide con el arranque de proyectos ferroviarios, carreteros y energéticos contemplados dentro del Plan México.

Ballinez señaló que los trenes de pasajeros destacan por su intensidad en el uso de acero. Cada kilómetro ferroviario puede requerir alrededor de 500 toneladas de acero. Si se contempla que el gobierno planea construir 3,000 kilómetros de vías férreas, se trata de 1.5 millones solo en estas obras en este sexenio.

La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes estimó que solo en 2026 el gobierno requerirá alrededor de 150,000 toneladas de acero de refuerzo y 50,000 toneladas de acero estructural para carreteras, puentes, escuelas y centros deportivos. Sus cifras calculan, además, un millón de toneladas previstas para los trenes de pasajeros durante el sexenio.

El acuerdo llega además en un momento de presión sobre los costos de construcción. Carlos Ramírez Capó, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), señaló que algunos insumos vinculados a combustibles y derivados del petróleo ya presentan incrementos.

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“Las tuberías de PVC nos han reportado un incremento desproporcionado del 40% y hay algunos incrementos adicionales que andan entre un 8% y un 12%”, dijo. Estos insumos han provocado que la producción de viviendas se encarezca hasta 40% en el último año.

Aunque el acuerdo prioriza el acero mexicano, los especialistas coinciden en que el mercado todavía depende de importaciones. Ballinez explicó que el acero asiático mantiene precios entre 30% y 40% menores en ciertos segmentos, lo que influye directamente en los presupuestos de obra.

Por ello, consideró que el acuerdo no necesariamente implica sustituir de inmediato todas las importaciones, sino abrir más espacio al acero nacional dentro de licitaciones y cadenas de proveeduría.

“No creo que se pueda obligar a los constructores a comprar acero mexicano porque nosotros no producimos todo”, dijo.

El nuevo mercado del acero

La CMIC estima que el nuevo impulso al contenido nacional podría generar una demanda adicional cercana a 3 millones de toneladas anuales de acero, equivalente al 12% de la capacidad instalada del país.

Ballinez consideró que las cifras “hacen sentido” debido a que la industria todavía mantiene capacidad ociosa. Sin embargo, advirtió que el reto no solo consiste en aumentar producción, sino en mantener competitividad frente a mercados internacionales y evitar presiones mayores sobre los costos de obra.

Ahí aparece otra de las discusiones detrás del acuerdo, la velocidad de suministro. Mientras el acero importado suele ofrecer menores precios, el acero nacional puede reducir tiempos de entrega y logística. “El costo no solamente es en cash, es en tiempo”, dijo Ballinez.

En vivienda, el acuerdo también busca fortalecer cadenas locales. Canadevi señaló que cada vivienda consume entre 1.7 y 2 toneladas de acero en distintos componentes constructivos, desde varilla hasta malla electrosoldada.

Ramírez Capó aseguró que gran parte de esos insumos ya provienen de empresas mexicanas y que el acuerdo funciona como un mecanismo para reforzar esa proveeduría nacional. “Prácticamente todo es de manufactura nacional”, señaló durante la firma del acuerdo.

La industria de vivienda también prevé un aumento en producción. Canadevi informó que el sector puso sobre la mesa inversiones por 640,000 millones de pesos para vivienda de distintos segmentos, con alrededor de 128,000 viviendas adicionales por año.

El acuerdo firmado el 29 de abril forma parte del Plan México y se compone de tres ejes: compras públicas, política industrial y financiamiento. Entre las medidas planteadas se incluyen incentivos para incorporar acero nacional en proyectos de infraestructura, promoción de proveedores mexicanos y mecanismos de coordinación entre dependencias federales y empresas.

La presidenta Claudia Sheinbaum resumió el objetivo durante la presentación del acuerdo: “Esencialmente que lo que compra el gobierno con relación al acero, sea acero mexicano o producido en México”.

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