Ahí aparece otra de las discusiones detrás del acuerdo, la velocidad de suministro. Mientras el acero importado suele ofrecer menores precios, el acero nacional puede reducir tiempos de entrega y logística. “El costo no solamente es en cash, es en tiempo”, dijo Ballinez.
En vivienda, el acuerdo también busca fortalecer cadenas locales. Canadevi señaló que cada vivienda consume entre 1.7 y 2 toneladas de acero en distintos componentes constructivos, desde varilla hasta malla electrosoldada.
Ramírez Capó aseguró que gran parte de esos insumos ya provienen de empresas mexicanas y que el acuerdo funciona como un mecanismo para reforzar esa proveeduría nacional. “Prácticamente todo es de manufactura nacional”, señaló durante la firma del acuerdo.
La industria de vivienda también prevé un aumento en producción. Canadevi informó que el sector puso sobre la mesa inversiones por 640,000 millones de pesos para vivienda de distintos segmentos, con alrededor de 128,000 viviendas adicionales por año.
El acuerdo firmado el 29 de abril forma parte del Plan México y se compone de tres ejes: compras públicas, política industrial y financiamiento. Entre las medidas planteadas se incluyen incentivos para incorporar acero nacional en proyectos de infraestructura, promoción de proveedores mexicanos y mecanismos de coordinación entre dependencias federales y empresas.
La presidenta Claudia Sheinbaum resumió el objetivo durante la presentación del acuerdo: “Esencialmente que lo que compra el gobierno con relación al acero, sea acero mexicano o producido en México”.