El nuevo CAR de la selección mexicana va más allá del Mundial, dejará un legado para el deporte
La remodelación del Centro de Alto Rendimiento reorganizó entrenamientos, recuperación, descanso y convivencia de las selecciones en un complejo pensado para el Mundial de 2026 y las futuras generaciones.
Durante los 26 meses de obra activa, el CAR siguió recibiendo jugadores, cuerpos técnicos y selecciones nacionales. Mientras un edificio entraba en remodelación, otro debía mantenerse funcionando.(Diego Alvarez Esquivel)
Durante años, el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de la Federación Mexicana de Futbol creció conforme lo hacían también las necesidades del futbol mexicano. Primero llegaron nuevas canchas, después un segundo hotel para selecciones menores, ampliaciones al comedor y ajustes en distintas áreas.
Pero rumbo al Mundial de 2026, la FMF entendió que ya no era suficiente seguir sumando espacios. El reto dejó de ser únicamente tener instalaciones para entrenar y pasó a ser un complejo capaz de concentrar durante más de un mes a selecciones nacionales que viven, descansan, comen y se recuperan dentro del mismo lugar.
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La transformación terminó por modificar el funcionamiento completo del CAR. El proyecto involucró más de 20,000 metros cuadrados de remodelación y construcción nueva, la ampliación de hoteles, nuevas áreas médicas y de recuperación, canchas con estándares FIFA y un edificio central que reorganizó gran parte de la operación deportiva. Todo ocurrió mientras el centro seguía funcionando y recibiendo selecciones nacionales.
El proyecto involucró más de 20,000 metros cuadrados de remodelación y construcción nueva.(Diego Alvarez Esquivel)
Había una fecha de compromiso que no podíamos incumplir”
Abel Santillán Estrada, director de Administración de la FMF y responsable del proceso constructivo.
Construir sin detener el futbol
El principal reto del proyecto no fue únicamente arquitectónico. También implicó transformar un centro que nunca podía dejar de operar.
Durante los 26 meses de obra activa, el CAR siguió recibiendo jugadores, cuerpos técnicos y selecciones nacionales. Mientras un edificio entraba en remodelación, otro debía mantenerse funcionando. Cuando comenzó la intervención del hotel de selecciones menores, por ejemplo, algunos equipos tuvieron que hospedarse fuera del complejo. Más adelante, el hotel remodelado permitió liberar espacios para intervenir el hotel de mayores.
La obra, a cargo del despacho de arquitectura Gensler, incluso obligó a desmontar el gimnasio original para construir el nuevo edificio Medular. Eso implicó adaptar instalaciones temporales para que los jugadores siguieran entrenando mientras avanzaban los trabajos.
En el punto más intenso de la construcción hubo más de 300 trabajadores simultáneos dentro del predio. Para evitar accidentes y no interferir con las concentraciones, la FMF dividió el proyecto por etapas y separó físicamente las áreas de obra de las zonas deportivas.
“Si no lo hubiéramos hecho con esta precisión, no habríamos terminado”, reconoció Luis Palma, vicepresidente de Operaciones de la FMF.
A eso se sumó el proceso de permisos y licencias. La remodelación requirió 17 trámites ante distintas autoridades y más de un año de gestión. Mientras se obtenían autorizaciones para cimentaciones y nuevas estructuras, la federación avanzó primero con remodelaciones interiores para no detener el calendario.
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El edificio medular y el nuevo circuito del jugador
La pieza central de la transformación fue el edificio medular. Más que un inmueble nuevo, la intención era reorganizar la rutina completa de un jugador dentro del CAR.
Antes de la remodelación, los futbolistas recorrían largas distancias entre hotel, comedor, gimnasio, vestidores y áreas médicas. El nuevo diseño busca concentrar todo ese circuito en un mismo núcleo operativo para reducir traslados y hacer más eficiente la preparación diaria.
La obra, a cargo del despacho de arquitectura Gensler, incluso obligó a desmontar el gimnasio original para construir el nuevo edificio medular.(Diego Alvarez Esquivel)
El proyecto incorporó áreas de recuperación física como fisioterapia, hidroterapia, criogenia y cámaras hiperbáricas.(Cortesía)
Ahora el recorrido comienza en vestidores, continúa hacia nutrición y gimnasio, conecta directamente con las canchas y termina en áreas de recuperación física como fisioterapia, hidroterapia, criogenia y cámaras hiperbáricas. Antes de salir a cancha, hay un túnel similar al que conecta a los estadios en los vestidores. El objetivo es que el jugador sienta el peso, no solo cuando juega el partido, sino también cuando entrena.
El gimnasio fue diseñado con doble altura, iluminación natural y ventilación cruzada. Desde la planta superior, donde se ubican oficinas técnicas y operativas, los entrenadores tienen visibilidad directa hacia las canchas y zonas de entrenamiento.
El gimnasio integró nuevos equipos y tecnología. (Cortesía)
La lógica detrás del edificio no era únicamente estética. Según Palma, la intención era eliminar desgaste innecesario para atletas de alto rendimiento que antes podían caminar varios kilómetros al día dentro del complejo entre una actividad y otra.
El descanso como parte del rendimiento
La remodelación también replanteó los hoteles de concentración. Uno de los lineamientos que FIFA establece para centros mundialistas tiene que ver con el descanso y la recuperación de los jugadores.
Por eso, la FMF intervino habitaciones, sistemas de iluminación, aislamiento acústico y control térmico. El hotel de selecciones menores se remodeló completamente. El de selecciones mayores enfrentó un reto distinto, duplicar habitaciones sin demoler el edificio original.
La solución fue construir una exoestructura metálica que permitió agregar un segundo nivel y nuevas terrazas sin cargar peso sobre la estructura existente. Con ello, el CAR pasó de poco más de 50 habitaciones a 80.
“Queríamos integrar la naturaleza al hotel en todas sus habitaciones y áreas generales”, explicó Estrada.
Las modificaciones también surgieron de conversaciones directas con jugadores y cuerpos técnicos. Algunas habitaciones eliminaron clósets y los sustituyeron por muebles para maletas. También se ajustaron baños y dimensiones de mobiliario para jugadores de talla alta. “Las necesidades del jugador estaban al centro del proyecto”, señaló Palma.
Algunas habitaciones eliminaron clósets y los sustituyeron por muebles para maletas. (Cortesía )
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Naturaleza, convivencia y concentración
El proyecto aprovechó la vegetación existente alrededor del complejo como parte de la experiencia de concentración.
Las habitaciones y áreas comunes incorporaron ventanales, terrazas y vistas hacia zonas verdes. La intención, según los responsables del proyecto, era que los jugadores mantuvieran contacto visual con el exterior durante las concentraciones largas.
La FMF también agregó espacios de convivencia para jugadores y cuerpos técnicos, con salas multiusos, videojuegos, billar y zonas de descanso. La lógica era evitar que la concentración funcionara como un espacio completamente aislado. “Queríamos que se sintieran como en casa”, explicó Santillán Estrada.
Cada concentración implica que jugadores y jugadoras de distintas partes del país lleguen por primera vez a un espacio diseñado específicamente para entrenamiento, recuperación y convivencia deportiva.(Cortesía)
Del Atlante al Mundial de 2026
El origen del CAR se remonta a las instalaciones que pertenecieron originalmente al club Atlante. La Federación Mexicana de Futbol adquirió el predio hace aproximadamente tres décadas para concentrar a sus selecciones nacionales.
Con el tiempo, el crecimiento de categorías juveniles y del futbol femenil volvió insuficiente la operación original del complejo. Hoy el CAR recibe selecciones desde categorías sub-15 hasta equipos mayores varoniles y femeniles
La asignación del Mundial de 2026 aceleró la decisión de transformar el espacio. A diferencia de otras selecciones internacionales, México realizó una concentración larga dentro del CAR antes del torneo, lo que obligó a replantear el hospedaje, la recuperación y la operación diaria.
Tecnología, canchas y operación diaria
La remodelación también incorporó nuevas canchas híbridas, un sistema que combina fibras sintéticas y pasto natural bajo estándares utilizados por FIFA para torneos internacionales.
El complejo además adquirió equipamiento especializado para rehabilitación física, recuperación muscular y mantenimiento de superficies deportivas. El gimnasio integró equipos neumáticos y tecnología enfocada en resistencia y prevención de lesiones.
Alrededor de 110 personas operan a diario el CAR entre mantenimiento, cocina, hotelería, lavandería y atención a jugadores. Después de cada concentración, la federación realiza evaluaciones internas sobre canchas, habitaciones, alimentación y servicios.
El CAR pasó de poco más de 50 habitaciones a 80.(Cortesía.)
Según Santillán Estrada, más del 95% de los jugadores califica las instalaciones como “excelentes”.
La primera concentración oficial en el nuevo complejo ocurrió previo al partido amistoso contra Portugal. Ese mismo fin de semana, representantes de la FIFA y directivos de clubes mexicanos recorrieron las instalaciones ya terminadas.
Uno de los comentarios que más llamó la atención dentro de la FMF fue el del delantero Raúl Jiménez, quien comparó el nuevo CAR con centros de entrenamiento europeos en los que ha jugado a lo largo de su carrera.
Este es el tipo de instalaciones que tienen los mejores clubes a nivel mundial"
Raúl Jiménez, goleador de la selección mexicana.
Más allá del Mundial
Para la FMF, el objetivo del proyecto no termina con la Copa del Mundo de 2026. El CAR concentra selecciones desde categorías sub-15 hasta equipos mayores varoniles y femeniles, por lo que el complejo funciona también como el primer contacto de muchos jóvenes futbolistas con estructuras profesionales de alto rendimiento.
Cada concentración implica que jugadores y jugadoras de distintas partes del país lleguen por primera vez a un espacio diseñado específicamente para entrenamiento, recuperación y convivencia deportiva. La intención de la federación es que el complejo también funcione como una referencia para clubes, academias y escuelas de futbol en México.
“El CAR es punta de lanza en tecnología para canchas y equipamiento y lo que hacemos aquí se puede replicar en equipos y clubes”, explicó Abel Santillán Estrada.
Luis Palma también planteó el proyecto como una aspiración para las nuevas generaciones que llegan al centro de entrenamiento desde edades tempranas.
“Estas instalaciones son un sueño y una aspiración para los jóvenes que llegan por primera vez y se concentran en ese lugar”, señaló.
Después de cinco años de planeación y más de dos años de obra activa, el CAR dejó de ser una suma de edificios construidos en distintas etapas. Hoy funciona como un complejo pensado para acompañar el proceso completo de una selección nacional, desde el entrenamiento hasta el descanso. Y aunque la remodelación nació en el contexto del Mundial de 2026, la federación busca que el impacto permanezca mucho después del torneo.