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México en movimiento. El reto de una infraestructura de campeonato

México tiene la oportunidad de anticiparse y poner en la mesa la relevancia de su infraestructura vial como pieza clave para el éxito del Mundial.
mar 27 enero 2026 06:01 AM
Reloj Mundialista Auditorio
El futbol será la excusa; la conectividad, el desafío. El Mundial 2026 pondrá a prueba la capacidad de México de mostrarse como un país moderno, seguro y competitivo, considera Manuel Zapata. (Foto: Mario Jasso / Cuartoscuro.com)

El Mundial de Futbol 2026 será el evento deportivo más grande en la historia de la región. México, junto con Estados Unidos y Canadá, recibirá a millones de visitantes que se moverán entre ciudades, estadios, aeropuertos y destinos turísticos. El país tendrá un escaparate mundial inédito. Todos los ojos estarán puestos en su capacidad de organización y en la calidad de su infraestructura.

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Hasta ahora, gran parte del debate público se ha centrado en aeropuertos, estadios y capacidad hotelera. Pero existe un factor igualmente determinante, la red carretera. La conectividad vial será clave para garantizar no solo el traslado de los aficionados, sino también la seguridad, eficiencia y confiabilidad de la experiencia del país. La pregunta es obligada. ¿Está México preparado para mover por carretera a millones de personas durante un mes de máxima demanda?

Según estimaciones de la FIFA (2025), el Mundial 2026 podría atraer a más de 5 millones de visitantes a la región. Para México, que albergará partidos en tres ciudades sede, el impacto será considerable. Muchos de estos traslados no se harán únicamente por aire. La conectividad terrestre será el puente entre aeropuertos, hoteles, estadios y puntos turísticos intermedios.

La experiencia de grandes eventos deportivos muestra que la infraestructura vial juega un papel invisible pero decisivo. Cuando funciona, casi nadie lo nota, pero cuando falla, se convierte en titular con congestionamientos, accidentes, retrasos y una percepción internacional de improvisación. México tiene la oportunidad de anticiparse y poner en la mesa la relevancia de su infraestructura vial como pieza clave para el éxito del Mundial.

La red carretera mexicana es una de las más extensas de América Latina, con más de 400,000 kilómetros de caminos, de los cuales 42,000 km pertenecen a la red federal de carreteras y otros 8,800 km son autopistas de cuota federales ( AMIVTAC 2024 ). Sin embargo, la magnitud no siempre va acompañada de modernización. En las últimas décadas, la conectividad vial ha mostrado avances importantes, pero también rezagos en mantenimiento y capacidad operativa. Un Mundial no solo requiere capacidad, también calidad.

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La movilidad de miles de vehículos particulares, autobuses turísticos y transporte de carga durante el evento pondrá a prueba la calidad integral de la red. Corredores estratégicos, como la autopista que conecta el polo industrial de Monterrey con Saltillo, no solo deberán gestionar el flujo de aficionados, sino también garantizar la continuidad de una de las arterias comerciales más dinámicas del país, poniendo a prueba su eficiencia y capacidad para soportar una demanda sin precedentes.

Un Mundial exitoso exige carreteras que no solo transporten, sino que protejan. Garantizar vías de alta calidad, con mantenimiento constante, con señalización de primer nivel y con tecnología avanzada para la gestión de incidentes en tiempo real, será esencial no solo para el torneo, sino como parte del legado de un país más seguro y competitivo.

Más allá de fomentar el turismo, la conectividad es también un factor de competitividad. Según estimaciones del IMCO , la congestión vial representa pérdidas por más de 94 mil millones de pesos anuales para la economía nacional, un lastre que afecta la productividad y encarece la logística. Mejorar la infraestructura y eficiencia logística en la región, puede generar un efecto multiplicador en la atracción de inversiones y en el desarrollo regional, al fortalecer la competitividad de los territorios.

El Mundial es un catalizador, pero el beneficio real estará en lo que quede después. Carreteras más eficientes, seguras y resilientes que dejarán beneficios estructurales para el país, fortaleciendo la movilidad, el comercio y la competitividad a largo plazo.

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El Mundial 2026 no debería verse como un desafío temporal, sino como una ventana de oportunidad para transformar la movilidad del país. Invertir en vías modernas y seguras permitirá no solo recibir con éxito a millones de aficionados, sino también consolidar un legado de infraestructura que trascienda el evento y contribuya al desarrollo económico y social de México durante décadas. Lograrlo requerirá coordinación entre sectores, visión de largo plazo y compromiso con la mejora continua. La conectividad vial no es un tema operativo, sino estratégico. Es la base para un país que se mueve con confianza y proyecta modernidad ante el mundo.

El futbol será la excusa; la conectividad, el desafío. El Mundial 2026 pondrá a prueba la capacidad de México de mostrarse como un país moderno, seguro y competitivo. En ese examen global, las carreteras no solo deben mover aficionados, sino dejar un legado de movilidad que beneficie al país mucho después del pitazo final.

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Nota del editor: Manuel Zapata es director general de ROADIS en México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

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