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Las 'fortalezas' que defendieron a México de los invasores

Construcciones como el Castillo de Chapultepec sirvieron de 'bastión' para defender al país de corsarios y ejércitos enemigos en diferentes periodos.
jue 12 septiembre 2013 10:10 AM
Fortaleza 6 Castillo de Chapultepec
Fortaleza 6 Castillo de Chapultepec - (Foto: Tomado de flickr/ Diego Uriarte)

Las construcciones que sirvieron para defender al país en el siglo XIX de los ataques extranjeros han cambiado con el paso del tiempo. Algunas de las más representativas, en algún momento amenazadas por el abandono o los múltiples usos que les han dado, hoy forman parte del patrimonio histórico y cuentan con una función cultural.

Estas edificaciones surgieron, pues México era un lugar tentador para potencias e incluso corsarios, pues cuenta dos grandes costas e incalculables riquezas hacia su interior. Por tal motivo, debió ingeniárselas para rechazar las armas enemigas.

Tal es el caso del Castillo de Chapultepec, defendido por los Niños Héroes, San Juan de Ulúa, el fuerte de San Diego, los fuertes y baluartes de Campeche y los fuertes de Loreto y Guadalupe.

El Castillo de Chapultepec
La defensa del Castillo que tuvo lugar la mañana y tarde del 13 de septiembre de 1847 es la más sensible jornada que involucra a una fortaleza mexicana. El entonces Colegio Militar sólo contaba al momento del ataque con 800 soldados, y que su caída entregaría la capital el día 14. Más de 500 fueron presos, y entre los caídos en acción, los seis valientes alumnos que todos conocemos.

Mas no siempre fue colegio, ni guarnición ni castillo. En realidad surgió como un palacio en 1785, donde alguna vez existió una ermita dedicada al arcángel San Miguel, puntualiza el sitio  mnh.inah.gob.mx . El proyecto inicial corrió a cargo del ingeniero militar Francisco Bambitelli y su colega Manuel Agustín Mascaró.

No obstante que contó con recursos, el edificio quedó inacabado y unos años después se le asignó como 'Archivo General del Reino de la Nueva España', mas tampoco prosperó. Abandonado y despojado, estuvo cerca de ser vendido a particulares. Su inesperado rescate vino del propio Ayuntamiento de la Ciudad de México, que lo compró en 1806 y volvió a olvidarlo. Por fin, entre 1833 y 1844 se transformó para dar lugar al Colegio, época en que es levantado su característico torreón.

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Vendrían añadidos, los más significativos dados 20 años más tarde por el emperador Maximiliano I. Fue europeizado a manos de Julius Hofmann y otros arquitectos como Eleuterio Méndez y Ramón Rodríguez Arangoity —este último, ex alumno y autor del antiguo obelisco a la honra de Chapultepec, que aún existe—. De 1881 a 1883 funcionó como 'Observatorio Astronómico, Meteorológico y Magnético'.

Después sirvió en forma intermitente como Colegio Militar y residencia presidencial de Porfirio Díaz, Francisco I. Madero (quien en 1913 recibió aquí la noticia de la sublevación en su contra) y muchos otros. Tocó hacer las maletas a Abelardo Rodríguez, último presidente que habitó bajo su techo. Es Patrimonio Nacional desde 1939, y sede del Museo Nacional de Historia, desde 1944.

Tomado de Flickr/Casiu62

San Juan de Ulúa
En la guerra contra Estados Unidos de 1846-1848, las tropas de Winfield Scott se adueñaron del recinto y bombardearon la ciudad de Veracruz para tomar rumbo a la capital mexicana. 

La obra de este farallón de piedra, con sus caras inclinadas hacia adentro, comenzó en 1535 en el islote natural de Ulúa, debido a que tan pronto como inició ahí la actividad marítima españolase se necesitó una construcción defensiva, pues era el puerto más estratégico del Golfo y el Atlántico. 

Sus robustas almenas en lo alto de los gruesos muros y sus troneras -las pequeñas ventanas que forman una fila donde se colocaban cañones y tiradores- la hicieron temible para sus atacantes.

Su planta es cuadrangular, con un patio al centro y cuatro puntas salientes (baluartes) en forma de lanza. Una miniciudadela triangular conectada por un puente está flanqueada simétricamente por dos cabezales que tocan tierra. 

El conjunto es de notable factura europea y por más de tres siglos recibió mejoras. Como apunta el sitio fortalezas.org , participaron "ingenieros militares de distintas nacionalidades que trabajan para la corona española, personajes de la talla del italiano Bautista Antonelli, el holandés Adrian Boot, el alemán Jaime Franck [a quien se atribuye su forma final]…".

San Juan de Ulúa ha sido prisión, almacén, polvorín y cuartel. Alojó al propio Benito Juárez, quien ahí purgó condena política, y al casi tan célebre, Jesús Arriaga —el reo más famoso del porfiriato— mejor conocido como 'Chucho el Roto'. Fue incluso sede del gobierno de Venustiano Carranza por un breve lapso. Es desde aquí que el mismo Juárez, transformado de presidiario a presidente, emitió la trascendental Ley de nacionalización de los bienes del clero regular y secular en 1859.

El sitio fue declarado Monumento Histórico en 1962 y renovado y reabierto en 2012. Acaba de estrenar el Museo Arqueológico de Veracruz y aún cuenta con presencia de la Armada de México.  

Tomado de Flickr/ McMexicano

El Fuerte de San Diego
La fortificación de San Diego, con forma de estrella de cinco puntas y 10 lados en total, está situada en un promontorio de roca de la Bahía de Santa Lucía, Acapulco, la cual aportaba una ensenada atractiva para los piratas.

El recinto, al que llegaba la famosa Nao de China, como se le llamaba a las embarcaciones que iban del Océano Pacífico hacia la Nueva España, se encuentra doblemente amurallada, lo que lo convertía en una plaza muy difícil para ser tomada.

El paredón exterior lo protege por su lado de tierra. Incluso si la primera línea de defensa era traspasada, está rodeado por un hondo foso que circunda el perímetro de la figura interior y que requiere un puente levadizo para salvar el ancho del agua. Adrian Boot, el holandés que participó en San Juan de Ulúa, intervino aquí como diseñador y constructor del inmueble. Pero su obra no fue intocable. Un famoso general tomó el fuerte en un asalto nocturno que acaba de cumplir 200 años en agosto: el osado José María Morelos y Pavón.

Por suerte no todo fueron cañonazos, también hubo revueltas por ver a las estrellas de Hollywood de los años 50 y 60 que se dieron cita ahí, pues fue escenario de la Reseña Mundial de Cine —cuya primera edición se efectuó en 1959—, así que vio desfilar luminarias como Elizabeth Taylor, Richard Burton, Doris Day, James Stewart o Ava Gardner y Frank Sinatra, entre muchos más.

Hoy puede visitarse convertido en Museo Histórico de Acapulco, el cual ofrece 13 salas y narra la historia del puerto y la función del fuerte a lo largo de los siglos.

Tomado de Flickr/ Flickr/ dpere@

Los fuertes y baluartes de Campeche
En la ciudad amurallada de San Francisco de Campeche, los frecuentes y feroces ataques de los bucaneros, recrudecidos en el siglo XVII, obligaron a organizar una forma efectiva de disuadirlos. 

La otrora poderosa franja que resguardaba este importante y próspero centro de comercio de la época Colonial estaba integrada por dos fuertes -San José y San Miguel-; siete baluartes —La Soledad, San Carlos, San Francisco, San Juan, San Pedro, Santa Rosa, Santiago; y tres baterías (de cañones) —San Lucas, San Luis y San Matías.

De entre los mencionados reductos, destacan los fuertes de San José (concluido en 1792) y de San Miguel, que dominan el Golfo de México. En este último se encuentra hoy el Museo de Arte Maya.

En cuanto a los baluartes, son San Francisco y La Soledad los más grandes. Este último hoy da lugar al Museo Román Piña Chan, que toma el nombre del destacado arqueólogo y antropólogo campechano y exhibe piezas prehispánicas de todo el estado. En la construcción de este tipo de fortín, reaparece un conocido de finales del siglo XVII, el alemán Jaime Franck (San Juan de Ulúa), quien se dice elaboró los planos de algunos de los baluartes, junto con el sargento mayor Pedro Osorio de Cervantes, como explica mexicodesconocido.com.mx.

Con el tiempo los ataques de filibusteros menguaron. Se sabe que Francis Drake, Jean Lafitte y hasta Henry Morgan, estuvieron entre ellos. Durante el siglo XIX, los cañones y murallas fueron poco a poco retirados. Los propios ejércitos de Maximiliano aprovecharon la artillería y la tomaron para su causa en 1864. Buena parte de las construcciones originales fueron víctimas de demoliciones irresponsables, pero hoy se encuentran a salvo como monumentos históricos. La ciudad de Campeche es desde 1999 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

                                                                    Tomado de Flickr/ Campeche. Sueña despierto

Los Fuertes de Loreto y Guadalupe
Cada año se recuerda la Batalla del 5 de mayo de 1862 como la mayor victoria del ejército mexicano. La ciudad de Puebla es sitiada y atacada por la milicia combinada de Maximiliano de Habsburgo. El general Ignacio Zaragoza, de 33 años, está a cargo de la defensa y orquesta una defensa basada en los fuertes de Loreto y Guadalupe, distantes uno del otro por menos de un kilómetro. Repele aquel día a los enemigos y da este parte de guerra vía telegrama: "Las armas del Supremo Gobierno se han cubierto de gloria".

Pero por más extraño que parezca, estos fuertes nacieron como recintos religiosos. En dedicación a la Virgen de Loreto, la capilla que llevó su nombre abrió en 1655, por lo que su acceso principal interior aún cuenta con una portada que lleva elementos de culto. Por su ubicación en lo alto del cerro, con la Guerra de Independencia que adquirió función militar, por lo que a su alrededor fueron construidas murallas de mampostería, un foso perimetral y bastiones semicirculares que forman un cuadrilátero.

Por su parte, Guadalupe era una ermita que más tarde fue ampliada a templo y claustro e igualmente convertida en fuerte hacia 1816. Seriamente dañado por la toma final de Puebla (1863) y combates durante la Revolución Mexicana, presentó por años un estado ruinoso. Sin embargo, con miras a los 150 años de la famosa batalla y los mismos del fallecimiento de Zaragoza (septiembre de 1862), fueron restaurados muros, bastiones y patios.

El año pasado fueron concluidos trabajos de restauración en ambos fuertes. En el primero se aloja el Museo Fuerte de Loreto (antes Museo de La No Intervención), que exhibe la historia del lugar y aloja una importante colección de objetos militares.

                                                                          Tomado de Flickr/ Coco & chic

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