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¿Quién paga la infraestructura?

OPINIÓN: Utilizar gasto público en lugar de inversión privada para detonar el desarrollo interno es una apuesta inestable.
Construcci�n hospital
Construcci�n hospital - (Foto: Tomado de Flickr/ sandrups)

La infraestructura es uno de los indicadores más claros de desarrollo. Cuando uno llega a un país, la infraestructura que se ve a simple vista suele ser muy congruente con las cifras de crecimiento de su PIB. Los aeropuertos, las carreteras, los trenes, el transporte público, los puertos, las presas y las redes eléctricas, son la carta de presentación material del desarrollo de una nación.

¿Pero la infraestructura es causa o consecuencia del crecimiento de una economía?

En principio, es consecuencia. Una economía exitosa, que crece de manera sana, con la formalidad y los ingresos fiscales correctos, suele disponer de recursos suficientes que permiten al Estado invertir en mayor y mejor obra pública. Por supuesto que la inversión pública en infraestructura retroalimenta el crecimiento y ayuda a darle continuidad.

Todos tenemos claro que en momentos de crisis o desaceleración económica el gasto gubernamental en infraestructura constituye una de las políticas más claras para paliar o revertir la caída de una economía. Sin embargo, ésta no es una apuesta estable y sostenible de crecimiento.

Hace algunas semanas, el presidente Enrique Peña Nieto presentó el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018. En el acto quedó muy claro que el primer objetivo de la estrategia gubernamental será promover el crecimiento económico, tanto por el proceso de construcción como por el impacto final de las obras en materia de competitividad y productividad.

El mandatario también anunció 743 grandes proyectos de inversión, a realizarse a lo largo de su administración, por un monto histórico de casi 8,000 millones de pesos. Pero no todo será gasto gubernamental: seis de cada 10 pesos serán recursos fiscales y los otros cuatro vendrán de inversión privada.

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La apuesta del gobierno es que el Programa de Infraestructura, junto con los cambios que generen las reformas estructurales, impulsen entre 1.8 y 2.0 puntos porcentuales adicionales el PIB hacia el final de la administración. Con esto, según anunció el Ejecutivo federal, se generarán hasta 350,000 nuevos empleos.

En el supuesto de que dicha estrategia pueda dar resultados entre nuestra burocracia, y en espera de que nuestra industria de la construcción tenga la capacidad de poner en marcha y desarrollar 100% del programa, debemos detenernos un minuto y preguntarnos: ¿es una apuesta de crecimiento correcta?

Es decir, ¿es un programa estable y de largo plazo? ¿Debemos esperar otra vez que sea el gasto gubernamental el que ayude al crecimiento del país? ¿Debe ser el gasto público el gran generador de infraestructura? ¿Cuál es nuestro modelo estructural de crecimiento y desarrollo? ¿Cuál es realmente la apuesta de largo plazo para el crecimiento de nuestro país? ¿Creceremos producto de una economía realmente sana que está poniendo énfasis en la innovación, el conocimiento, la ciencia y la tecnología? ¿Estamos trabajando lo suficiente en las áreas que realmente agregan valor a una economía globalizada?

Es verdad, con gasto gubernamental podemos crecer algo en el corto plazo, pero no perdamos de vista que ese gasto es el resultado de cobrar más impuestos o de adquirir nueva deuda, es decir, de asumir un mayor déficit público.

México ya sabe lo que es rebasar los límites aceptables del gasto gubernamental. El Ejecutivo debe ser prudente y todos debemos estar atentos. No hay soluciones fáciles ni simples a la falta de crecimiento económico. Entendamos las verdaderas razones por las que esto ocurre desde hace tiempo.

Nuestro país debe pensar y decidir cuáles serán, en el futuro, sus verdaderas fuentes de crecimiento. Y recordar, sobre todo, que apostarle al dinamismo producto del gasto público es una estrategia marginal y de corto, de cortísimo plazo.

Sabino Bastidas Colinas*

Consultor y analista político, director de Pensar Diferente Consultores, SC.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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