“Este sistema fue diseñado para ser empleado única y exclusivamente para la obra de dicho puente”, aseguró Guido Mendiburu Solís, director general del Centro SICT Quintana Roo.
La zona construida con este método tuvo una longitud de 700 metros. Ahí se ejecutaron 84 pilotes a 30 metros de profundidad, además del montaje de 21 cabezales, 147 trabes y 21 claros de losa.
A esto se sumó el arco metálico del puente, diseñado para librar una caverna subacuática. La estructura tiene alrededor de 100 metros de longitud y requirió estudios de sonar, resistividad eléctrica, cámaras subacuáticas y sondeos para determinar sus dimensiones.
“El arco metálico de 100 metros, que libra una caverna, se realizó con 25 dovelas en arco”, detalló la SICT.
En la zona lagunar también se colocaron 788 pilas, mientras que el puente incorporó tres carriles, uno reversible y una ciclovía bidireccional. Además, cuenta con un gálibo de cinco metros para permitir el paso de embarcaciones.
Un proyecto clave para Cancún
Su relevancia para el gobierno federal también radica en la movilidad de Cancún. Antes de su apertura, los traslados entre la ciudad, el aeropuerto y la zona hotelera podían tomar hasta una hora. Ahora, el recorrido se realiza en alrededor de 10 minutos, según datos oficiales.