La caída en la confianza no parece un episodio aislado. El análisis de tendencia-ciclo del informe ubica el componente de vivienda en una fase contractiva, lo que sugiere un enfriamiento más persistente en la intención de compra. Es un dato que anticipa efectos más largos en el mercado hipotecario, no solo en el corto plazo.
Del lado de la oferta, la historia es distinta. La construcción de vivienda muestra señales de recuperación, en especial en el segmento de interés social. El inventario de viviendas terminadas aumentó 34.6% en 2025, hasta 269,000 unidades.
Sin embargo, más oferta no implica, por ahora, más compras. El propio informe advierte que la demanda puede tardar en reaccionar si la percepción de los hogares no mejora. Es decir, el mercado tiene más opciones disponibles, pero menos disposición inmediata a adquirirlas.
El empleo formal ofrece una señal intermedia. La masa salarial creció alrededor de 4.5% real y el número de trabajadores asegurados mejoró hacia el cierre del año. Aun así, el avance es menor frente a otros periodos, y BBVA anticipa que cualquier recuperación del crédito será gradual.
Además, la mejora no es homogénea. Los trabajadores con menores ingresos enfrentan mayores dificultades para acceder a vivienda, mientras que el crecimiento del empleo se concentra en segmentos medios y altos. Eso acota el alcance de la recuperación y mantiene presión sobre la demanda de vivienda más asequible.