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La intención de comprar vivienda se debilita y anticipa un mercado más lento

Altos precios y tasas de 10.2% enfrían el crédito hipotecario, mientras la oferta crece sin traducirse en más compras.
mar 14 abril 2026 04:30 AM
vivienda en méxico
Los precios altos en los inmuebles provocan cada vez menos confianza en el sector de vivienda. (Foto: Oleg Shuldiakov/Getty Images)

Una pareja recorre departamentos en la ciudad. Hace cuentas, compara tasas, revisa el enganche y, aunque durante años su meta fue comprar una vivienda, al final el escenario financiero la orilla a esperar por tiempo indefinido. La escena se repite cada vez con más frecuencia.

En un entorno en el que los precios avanzan por encima de otros indicadores y el crédito no se abarata al mismo ritmo, la posibilidad de adquirir un inmueble se modifica, lo que provocó que la confianza del consumidor ligado a la vivienda registrara una caída de 10.1% en diciembre de 2025 respecto al año anterior, de acuerdo con BBVA.

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La cifra casi duplica a la pérdida de confianza a nivel general en el país, que se posicionó en -5.3% durante el mismo periodo.

El fenómeno no es reciente ni tiene efectos limitados. “(Hay) debilidad estructural en la confianza hacia la vivienda, lo que implica que la demanda hipotecaria podría mantenerse contenida no solo en el corto plazo, sino también hacia adelante”, indica el análisis Situación Inmobiliaria 2026 del organismo.

Lo anterior, a pesar de que hay otros elementos de la economía en los que se ve avance.

“El deterioro en la percepción sobre la vivienda indica que la recuperación del mercado inmobiliario será gradual y dependerá de una mejora sostenida en la confianza de los hogares”, agrega el estudio.

confianza del consumidor de vivienda
La confianza en comprar vivienda cae más que la general. (Fuente: BBVA)

¿Por qué las personas ya no compran vivienda?

Detrás de ese cambio en el ánimo hay dos variables que se cruzan: los precios y las tasas. En 2025, el valor de la vivienda a nivel nacional aumentó 8.9%, la económica social subió 11.2% y la nueva 10.8%, de acuerdo con BBVA. Este crecimiento supera la inflación y presiona la capacidad de compra de los hogares.

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Al mismo tiempo, el financiamiento no acompaña ese encarecimiento. La tasa hipotecaria se ubicó en 10.2% al cierre de 2025 y se mantuvo elevada porque responde a tasas de largo plazo, que subieron en el entorno internacional.

En la práctica, se traduce en que comprar una vivienda no solo implica pagar más por el inmueble, sino también financiarlo a un costo que no baja con rapidez.

Los efectos de la falta de confianza en la vivienda

Esa combinación se empieza a reflejar en el mercado. El monto total del crédito hipotecario disminuyó 2.9% real en 2025 y el número de financiamientos cayó 0.5%. La banca comercial redujo 5.2% el número de créditos y 8% el monto otorgado.

Pero el cambio más claro está en el tamaño de las decisiones. Las familias siguen buscando vivienda, pero con otra escala. El monto promedio del crédito se redujo y, en el caso de la banca, suma dos años a la baja. “La reducción en el monto promedio de la hipoteca es, sobre todo, cautela de parte de los hogares”, explicó Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA durante la presentación del análisis.

Es decir, quien antes aspiraba a una vivienda de mayor valor ahora ajusta expectativas. Alguien que antes podía comprar una casa de tres millones de pesos, hoy opta por una de menor precio para asegurar el pago durante todo el plazo, por ejemplo.

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La caída en la confianza no parece un episodio aislado. El análisis de tendencia-ciclo del informe ubica el componente de vivienda en una fase contractiva, lo que sugiere un enfriamiento más persistente en la intención de compra. Es un dato que anticipa efectos más largos en el mercado hipotecario, no solo en el corto plazo.

Del lado de la oferta, la historia es distinta. La construcción de vivienda muestra señales de recuperación, en especial en el segmento de interés social. El inventario de viviendas terminadas aumentó 34.6% en 2025, hasta 269,000 unidades.

Sin embargo, más oferta no implica, por ahora, más compras. El propio informe advierte que la demanda puede tardar en reaccionar si la percepción de los hogares no mejora. Es decir, el mercado tiene más opciones disponibles, pero menos disposición inmediata a adquirirlas.

El empleo formal ofrece una señal intermedia. La masa salarial creció alrededor de 4.5% real y el número de trabajadores asegurados mejoró hacia el cierre del año. Aun así, el avance es menor frente a otros periodos, y BBVA anticipa que cualquier recuperación del crédito será gradual.

Además, la mejora no es homogénea. Los trabajadores con menores ingresos enfrentan mayores dificultades para acceder a vivienda, mientras que el crecimiento del empleo se concentra en segmentos medios y altos. Eso acota el alcance de la recuperación y mantiene presión sobre la demanda de vivienda más asequible.

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