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Testamento, una defensa patrimonial ante el riesgo de perder una vivienda

Ante los riesgos asociados a la propiedad inmobiliaria, el testamento cobra mayor relevancia y cada vez más capitalinos deciden dejar por escrito el destino de su patrimonio.
Personas en jornadas de asesoría jurídica contra el despojo en el Parque Arboledas (Pilares), ubicado en la colonia Del Valle Centro, donde vecinas y vecinos pueden recibir orientación y acompañamiento legal.
Durante septiembre, el Mes del Testamento, autoridades y notarios ofrecen costos preferenciales para fomentar la certeza jurídica patrimonial. (Estrella Josento/CUARTOSCURO)

Una vivienda representa el principal activo del patrimonio de una familia. Pero conservarla implica algo más que habitarla. En la Ciudad de México, durante 2025 se iniciaron 3,797 carpetas de investigación por despojo, un promedio de alrededor de 10 investigaciones al día.

Las denuncias han permitido identificar posibles coincidencias entre distintos casos y mecanismos dirigidos a ubicar inmuebles intestados, deshabitados o pertenecientes a personas adultas mayores.

Ante este escenario, uno de los instrumentos que comienzan a formar parte de la conversación patrimonial es el testamento, aunque su función es distinta a la de la escritura y el registro del inmueble.

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Qué protege realmente un testamento

Cuando una vivienda forma parte del patrimonio, el testamento permite dejar por escrito quién deberá recibirla después de la muerte de su propietario. Sin este documento, la transmisión no desaparece, pero queda sujeta a las reglas de la sucesión legítima, que determinan quiénes tienen derecho a heredar.

“Un testamento es el manifiesto de una voluntad. Si no se hace, el patrimonio de cualquier forma se transmite, pero no a las personas que el propietario desea. En el caso de la Ciudad de México se abre una sucesión legítima en donde la ley marca quiénes son las personas con derecho a heredar”, explica Juan Zúñiga Chavarría, abogado en la Notaría 239 de la Ciudad de México.

Para una familia, esto puede significar que la transmisión de una vivienda involucre a varios familiares y requiera un procedimiento sucesorio. El testamento permite establecer previamente la voluntad del propietario y reducir la incertidumbre sobre el destino del inmueble.

“El testamento es el único documento legalmente idóneo y trascendente después de la muerte”, asegura el notario Montes de Oca.

Pero la protección que ofrece ocurre en un momento específico. El testamento establece la voluntad sobre el destino de los bienes después de la muerte y no sustituye los documentos que acreditan la propiedad de una vivienda mientras el propietario vive.


La escritura es la que acredita la propiedad

Aquí aparece una diferencia fundamental para cualquier propietario de un inmueble. La escritura acredita jurídicamente la adquisición de una propiedad, mientras que su inscripción en el Registro Público de la Propiedad y de Comercio permite dar publicidad y certeza a la titularidad registral.

Por eso, escritura y testamento cumplen funciones diferentes. La primera documenta jurídicamente la propiedad del inmueble; el segundo establece quién deberá recibir ese patrimonio cuando llegue el momento de la sucesión.

A esta documentación deben sumarse los contratos, comprobantes de pago de predial y agua, documentos relacionados con la compraventa y otros elementos que permiten acreditar la relación jurídica con el inmueble.

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Contar con un testamento no impide que una persona intente apropiarse de una vivienda ni sustituye los documentos con los que se acredita la propiedad. Tampoco elimina por sí mismo un problema de posesión.

Su función está en otro momento de la vida del patrimonio. Si el propietario muere, el testamento establece su voluntad sobre el destino de sus bienes y evita que la sucesión quede sujeta únicamente a las reglas de la herencia legítima.

Septiembre pone el patrimonio sobre la mesa

La cultura testamentaria ha avanzado en la capital. Entre 2021 y junio de 2026 se otorgaron 202,419 testamentos ante notarios capitalinos, de acuerdo con datos de la Red Integral Notarial del Colegio de Notarios de la CDMX.

La Ciudad de México concentra 23% de los testamentos otorgados en el país, lo que la coloca como la entidad donde más se realiza este instrumento notarial.

El interés también ha comenzado a crecer entre personas más jóvenes. En el mismo periodo aumentó 40% el interés de las personas menores de 45 años por otorgar su testamento, según el estudio de percepción de la función y los servicios del notariado público en la Ciudad de México 2025.

Aunque la tendencia muestra que el testamento deja de ser un trámite asociado únicamente con la vejez y empieza a aparecer entre personas que todavía están lejos de la tercera edad, la adopción de esta práctica aún no se extiende en el país.

Se estima que apenas 2 de cada 10 mexicanos cuenta con un testamento. De acuerdo con estadísticas del Colegio de Notarios, 80% de las personas con capacidad para testar deja su patrimonio en la incertidumbre legal cuando muere sin testamento.

El crecimiento de las denuncias por despojo y el interés por ordenar la transmisión de los bienes coinciden con una preocupación más amplia por la certeza jurídica del patrimonio.

Septiembre, el llamado Mes del Testamento , busca aumentar esa certeza mediante costos preferenciales y campañas de información impulsadas por autoridades y colegios notariales. En la Ciudad de México pueden testar las personas de 16 años o más y el trámite requiere acudir ante una notaría y cumplir con los requisitos establecidos para este instrumento, como la identificación oficial.

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