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Cuando la arquitectura levanta edificios que parecen otra cosa

El mimetismo en el diseño intenta que las construcciones se salgan de lo convencional y generen diferentes experiencias para sus usuarios desde la fachada.
sáb 27 enero 2024 09:06 AM
El arte de la imitación: ¿Qué es la arquitectura mimética?
El Barco Utopía de Iztapalapa es una obra mimética.

En la arquitectura, como en el resto de campos de diseño, las miradas son atraídas por las obras más bellas, las de grandes dimensiones, y las que salen de lo común, como edificios en forma de peces, dinosaurios, hamburguesas o barcos.

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Facade of a building, Fish Building, Hyderabad, Andhra Pradesh, India
Fachada de un edificio, Fish Building, Hyderabad, Andhra Pradesh, India.

A este último tipo de construcciones, en las que los inmuebles no son comunes y corrientes, sino que se asemejan a objetos que ya existen, se les conoce como miméticas o hechas con arquitectura mimética.

¿Qué es el mimetismo en la arquitectura?

De acuerdo con la empresa de cemento y agregados Holcim, se trata de una corriente que surgió con la llegada del posmodernismo en el siglo XX y que hace referencia a la imitación de la naturaleza como fin. “Su origen se remonta a las primeras civilizaciones, entendiéndose en la arquitectura como una representación simbólica de la naturaleza, una metáfora de la simetría, el orden y la perfección”.

El estilo de diseño y construcción adquirió una especial popularidad en la década de los 80 en Estados Unidos, en donde espacios de consumo y comercio buscaban ser más llamativos y obvios y edificaban los locales en la forma del producto que vendían.

Incluso hubo posicionamientos respecto a este tipo de edificaciones, como la que se plasmó en el libro Aprendiendo de Las Vegas de los arquitectos Robert Venturi y Denise Scott Brown, en donde se referían a este tipo de diseño como “una reacción a la eliminación de todo detalle y adorno por parte de los modernistas”, ya que criticaban a las “cajas negras funcionales”, sin adornos, de esta época.

Pero a lo largo de los años fue China el país que se coronó con la mayor cantidad de obras miméticas, de acuerdo con Holcim, principalmente por la búsqueda de sus gobiernos de replicar la arquitectura de otras naciones dentro de la suya. Incluso, creando ciudades completas con identidades distintas.

Ejemplo de mímesis en la arquitectura

En México también existen estos edificios. Uno de los más populares es el Nido de Quetzalcóatl de Javier Senosiain, en Naucalpan, cuya estructura busca asemejarse al dios más importante de las culturas mesoamericanas y que es representado por una serpiente emplumada.

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En los sesenta en México los payasitos Yom-Yom, puestos en forma de payasos con sombreros de cono de helado que servían como locales de la heladería con el mismo nombre también eran fáciles de ubicar a pesar de que sus dimensiones no eran mayores a la de un puesto de periódicos callejero.

De manera más reciente se encuentra el Barco Utopía. Un edificio en forma de barco que se inauguró el 13 de abril de 2023 en la alcaldía Iztapalapa, con 4,300 metros cuadrados, en donde se alberga un museo digital multidisciplinario y acuario.

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Vista general del edificio denominado "Nido de Quetzalcóatl" diseñado por el arquitecto mexicano Javier Senosiain, exponente y explorador de la llamada arquitectura orgánica el 11 de julio de 2011, en Naucalpan, Estado de México.

Cómo hacer un espacio mimético

En el Barco Utopía participó la empresa Cocay Studio, productora de experiencias interactivas y multimedia, que tuvo como objetivo dar vida al interior del barco, porque en la arquitectura mimética ahora no solo importa el exterior, sino la experiencia total de los usuarios.

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“El reto es tratar de combinar la educación con entretenimiento, que nosotros lo llamamos eduentertainment, para conectar con la audiencia sin que tuviera que ser un recorrido lineal, convencional o aburrido por la cantidad de gente que se esperaba”, dice en entrevista Yelte Castro, fundador de la compañía. Ya que no solo se encuentra en una de las alcaldías con más población de la Ciudad de México, sino que desde la construcción, por su forma, creó expectativas y despertó la curiosidad por visitarlo.

Para ir acorde con la figura exterior, Cocay creó una experiencia en la que los usuarios sintieran que se sumergían en los océanos y pudieran conocer especies de la vida marina a las que es difícil tener acercamiento, pero de la manera más divertida e inmersiva posible para que las personas se sintieran fuera de un museo convencional.

Para lograrlo usaron tecnología que combina software especializado, con proyectores en un área de más de 900 metros cuadrados y 144,000 píxeles de resolución, para crear un espacio inmersivo 360 grados, con doble altura, además de un simulador de manejo del barco.

“Tratamos de que el software viva en armonía con el propio espacio y su soporte, a través de la tematización o diseño museográfico, en la que en la planeación se consideran los volúmenes para que todo funcione bien a nivel diseño y en el entorno”, agregó Yelte Catro.

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