El arquitecto está a cargo de la nueva torre del corporartivo de BanBajío.(Fotos: Cortesías)
Diana Zavala
Benjamín Romano observa el horizonte de León, Guanajuato, con la misma curiosidad de quien sale de casa por primera vez y con la certeza de que su nuevo proyecto en la ciudad, planteado para ser el más alto, será emblemático.
Tras décadas de moldear el paisaje de la Ciudad de México con hitos como Torre Reforma, que ganó el premio al Mejor Rascacielos del Mundo en 2018, el fundador del despacho LBR&A traslada su tablero de dibujo al Bajío para diseñar la nueva sede corporativa de BanBajío.
Publicidad
El proyecto no solo modificará su skyline. Será una obra que proyecte el tiempo. El pasado, presente y futuro se conjugarán en la estructura por una decisión del arquitecto de respetar el inicio de la institución, atender las necesidades actuales y pensar en un futuro de crecimiento.
Por ello, la nueva torre es un ejercicio de memoria y visión. En su base, el diseño respeta y dignifica el edificio semicircular de la primera sucursal del banco, que nació hace 31 años, manteniendo vivo el origen de la institución.
Este pasado convive con un presente de una institución que decidió que era momento de mudarse a un espacio más grande y para el que hizo un concurso con invitación a despachos, en el que se encontró el de Romano. Es decir, su propuesta no es casual. Fue seleccionada por su audacia y por representar los intereses actuales de la empresa.
Y hacia el futuro, el rascacielos se proyecta como una reserva de espacio: se diseñó con metros cuadrados excedentes que se alquilarán temporalmente hasta que la expansión propia del banco los reclame.
Publicidad
Para ello el arquitecto tiene la misión de edificar un inmueble con dos lobbys, que funcionen de manera independiente, pero que después puedan convivir como uno solo sin separaciones marcadas.
El inmueble estará listo en tres años.(Foto: Cortesía)
El bienestar en el interior, la pauta
Para Benjamín Romano, la arquitectura nace de adentro hacia afuera, priorizando la salud de las "células" que componen el organismo administrativo. El arquitecto sostiene que la capacidad cognitiva de los colaboradores no se reduce si tienen relación directa con el cielo y el sol.
Por ello, el edificio funciona como un visor hacia las "vistas largas" de León, capturando el paisaje de la presa, el campo de golf y los cerros periféricos a través de dos fachadas de una transparencia profunda.
"Nosotros estaremos guapos o feos, pero lo importante es que nuestras células estén bien. Y si nuestras células están bien, nuestro cuerpo va a estar bien", señala el arquitecto en entrevista con Obras.
Para ello, el edificio tiene una estructura poco convencional. Su planta es extremadamente delgada, con apenas 16 metros de ancho frente a los 100 metros de largo. Esta proporción responde a una estrategia de bienestar para asegurar que prácticamente todas las estaciones de trabajo mantengan contacto visual con el exterior y reciban luz natural directa.
Publicidad
Sobre esta base el edificio se levanta sobre la Avenida Clouthier como una estela de 172.2 metros de altura. Con 40 niveles sobre el nivel de calle y cinco sótanos, el edificio redefine el perfil urbano de la ciudad.
Desafíos del suelo y el viento
Para Benjamín Romano el edificio no es solo representativo para León, sino que lo es para su carrera. Es la primera vez que sus obras saldrán de la Ciudad de México lo que le permite trabajar con otros suelos, paisajes y climas.
“Es como cuando eres un niño y de repente tus papás te dejan salir. Empiezas a salir y a conocer el mundo", explica Benjamín Romano sobre este hito en su carrera.
A diferencia de la complejidad sísmica de la capital, León presentó retos distintos. El suelo permitió una excavación a cielo abierto sin necesidad de muros de contención previos, permitiendo construir la cimentación y subir directamente.
Sin embargo, aunque la sismicidad es baja, los vientos son importantes y la calidad del aire local obligó a diseñar una caja cerrada, renunciando a la ventilación natural para proteger la salud interior.
El proyecto busca la certificación LEED Platino, la máxima categoría en sustentabilidad. La torre incorpora un sistema de cero descargas al drenaje municipal para evitar ingresos de agua durante las inundaciones que afectan la zona.
El 100% del agua se trata y reutiliza para las torres de enfriamiento y el riego de áreas verdes. Además, el diseño estructural se basa en dos pilones de concreto en los extremos que cargan una armadura de rombos en las fachadas, liberando el espacio interior de columnas.
El inmueble contará con un huerto.(Foto: Cortesía)
Bienestar y raíces agrícolas
El edificio rinde homenaje a la vocación agroindustrial del Bajío, sector que el banco apoyó desde su fundación, considera el arquitecto.
Por ello, en la parte posterior se ubicaron terrazas con huertos urbanos donde los colaboradores pueden interactuar con la tierra. Estos espacios se complementan con un auditorio, un business center y un comedor institucional.
"Esos huertos urbanos nos parece que van a ser una cosa que alimenta mucho a la salud de los empleados, no salud física sino salud mental", comenta Benjamín Romano.
El arquitecto añade que el placer de ver crecer una hortaliza es parte central de la experiencia: "No dudes que a lo mejor hasta se lleven una zanahoria a su casa... por el motivo de haberla sembrado y verla crecer".
La experiencia humana se refuerza con jardines interiores cada cuatro niveles y una terraza pública en la zona más alta de la torre, diseñada para caminar y recibir aire fresco.
El edificio será el más alto de León.(Foto: Cortesía)
Impacto y mitigación urbana
La construcción requiere alta tecnología debido a las necesidades de seguridad de una institución financiera. Se estima que la estructura tomará 18 meses en completarse, seguidos de otros 18 meses para acabados e instalaciones.
El proyecto incluye dos vestíbulos de acceso independientes para gestionar el flujo entre el personal del banco y los arrendatarios externos.
Como medida de mitigación para la ciudad, BanBajío acordó el ensanchamiento de un carril en ambos sentidos de la Avenida Clouthier.
"Nos parece que es un acuerdo, la verdad, muy noble de parte del banco de hacer esa inversión", afirma Romano. Con esta obra, el arquitecto marca su primera huella fuera de la capital, consolidando un referente de eficiencia y diseño en el estado de Guanajuato.