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Estos son los retos para la infraestructura de telecomunicaciones

Aunque la capacidad instalada ha permitido responder al despunte en la demanda de servicios digitales ante Covid-19, debe mantenerse el ritmo de inversión y cerrar la brecha de conectividad.
lun 11 mayo 2020 05:00 AM
Smart city and communication network concept. IoT(Internet of Things). ICT(Information Communication Network).
Durante la pandemia el uso de internet ha aumentado en todo el mundo, por lo que es necesario reforzar la infraestructura de telecomunicaciones.

La cuarentena impuesta como medida para reducir el riesgo de contagio por SARS-CoV-2 ha traído consigo un mayor uso de redes de telefonía e internet de uso residencial.

En México, 54% de la población permanece en su vivienda a causa de la pandemia, según De las Heras Demotecnia, firma especializada en encuestas. Esto significa que al menos 68 millones de personas han tenido que adaptarse a un nuevo estilo de vida, convirtiendo sus hogares en su centro de trabajo, estudio, entretenimiento y compras online.

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De acuerdo con un estudio de Nokia Deepfield, el uso de aplicaciones de videoconferencias en horario laboral aumentó 300% en Estados Unidos y 400% los videojuegos en línea. En redes sociales y mensajería registró un aumento de entre 117% y 217%.

En este momento, “las redes fijas están siendo críticas y sus servicios esenciales para enfrentar esta pandemia. Vemos cómo la infraestructura digital y de telecomunicaciones es fundamental para enfrentar situaciones de emergencia sanitaria”, señala Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

De manera particular, en la Ciudad de México disminuyó 15% el uso de datos móviles de principios de marzo a la fecha, mientras que aumentó 11% el consumo de datos a través de redes domésticas, de acuerdo con un informe de Google.

Antes de que fuera declarada la emergencia sanitaria, 27% de personas trabajaba a distancia de manera recurrente u ocasional en las grandes ciudades del país. A principios de mayo, esta cifra aumentó a 81%, que en este momento de la fase más crítica de la pandemia debe llegar a más de 90%, asegura Ernesto Piedras, tesorero del Instituto de Derecho de las Telecomunicaciones (IDET) y experto en telecomunicaciones. “Nos llevamos las empresas, las escuelas y las universidades a las casas, que están soportando bien con la infraestructura existente.”

Si bien no regresaremos al 27%, tampoco nos quedaremos en un alto índice de trabajo y estudio vía remota, estima Piedras, quien calcula que podría quedarse en un rango de 40 a 45%. En este sentido, opina, el punto a favor del coronavirus ha sido la digitalización en muchos ámbitos.

Las fortalezas

En los últimos 12 años las redes han tenido fuertes inversiones, por eso han soportado bien el tráfico. Ernesto Piedras estima que las cableras han invertido entre 15 y 20% para ofrecer el triple play (empaquetamiento de servicios y contenidos), mientras que los operadores móviles han impulsado la migración hacia 4G y una mejor cobertura.

De esta manera, es la primera vez en que la humanidad enfrenta una crisis global en un ambiente de hiperconectividad. Hace 11 años, con la influenza H1N1, ya había servicios móviles de banda ancha y fibra óptica, pero pocos usuarios navegaban en plataformas móvil.

Actualmente, según datos de IDET, hay 124 millones de líneas móviles, de las cuales 112 millones son smartphones. Muchos de los usuarios de prepago (que representan 82%) utilizan su teléfono móvil para conectarse.

La explosión en el uso de datos móviles ha sido de ocho veces en los últimos dos años y medio. En promedio, el uso de datos móviles es de 3 MB.

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Áreas de oportunidad

Si no fuera por estas tecnologías, todas las actividades se detendrían y la economía resultaría aún más afectada. Sin embargo, esta pandemia también resalta la brecha digital preexistente.

“La autoridad bostezaba cuando nos referíamos a las telecomunicaciones como un derecho fundamental porque lo daba por hecho, lo que no entendía es que debe ser universal, la cobertura debe alcanzar a toda la población sin importar las dificultades geográficas; solo los que estamos conectados tenemos acceso a salud, educación y trabajo en línea, pero hay 30 millones de mexicanos que no tienen acceso”, enfatiza Bravo.

Por su parte, Piedras comenta que siempre hemos dicho que somos un país con déficit de infraestructura, lo cual está relacionado con la falta de cobertura a toda la población y con la infraestructura que tenemos y no usamos eficientemente.

“Tener las torres y la fibra óptica es importante, pero también el marco regulatorio para llegar a todas las unidades económicas y hogares del país con dispositivos, contenidos, habilidad y cobertura”, acota.

Acciones fundamentales

Las telecomunicaciones han ayudado mucho a la sociedad a salir adelante en esta pandemia, sin embargo, es necesario acelerar las políticas públicas y generar facilidades para el despliegue de infraestructura también ocurra en todos los municipios del país.

Hay que acelerar el ecosistema digital. En opinión de Jorge Bravo, “no vamos a querer dejar de hacer muchas de las cosas que ahorita hacemos desde casa. Ya probamos la ventaja de no desplazarnos y hacer transacciones sin perder tiempo, tener servicios de salud sin formarnos horas en una clínica, trabajar a distancia y hasta recibir entretenimiento en múltiples plataformas. Los operadores ya se dieron cuenta que deben crear una demanda de servicios digitales”.

En esta época de emergencia sanitaria, los operadores han tenido que restringir el despliegue de infraestructura y detener las inversiones para dedicarse al mantenimiento. “El objetivo está muy claro: los digitalizadores deben trabajar más rápido”, asegura Bravo.

Por ello, es importante facilitar que las empresas del sector sigan teniendo el ritmo de inversión y las condiciones para operar. En cualquier crisis, quien sale más afectado es quien tiene menos capacidades o recursos. Es una oportunidad para avanzar hacia otras generaciones de infraestructura y tecnología, lo cual requiere de un ejercicio de articulación entre gobierno, industria, cámaras y academia.

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