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La movilidad es un talón de Aquiles para Monterrey

A pesar de perfilarse como una de las economías estatales con mayor fortaleza, la capital neoleonesa ha descuidado los temas de oferta de movilidad, en detrimento de su competitividad.
lun 06 julio 2020 05:00 AM
Monterrey y su cielo
Monterrey es el principal mercado industrial en México.

Monterrey es una de las ciudades mexicanas con mayor actividad económica y donde la infraestructura industrial, de oficinas y residencial crece de manera significativa. Sin embargo, la falta de atención al tema de movilidad se ha convertido en una piedra en el zapato para su desarrollo sostenible.

De acuerdo con la firma de consultoría inmobiliaria CBRE, Monterrey es el principal mercado industrial de México con más de 10 millones de metros cuadrados (m2). En el primer semestre de este año comercializó 168,000 m2 y reportó 462,000 m2 en construcción.

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Jones Lang LaSalle reportó un inventario de oficinas al cierre de 2019 de 1.4 millones de m2 en la Sultana del norte, con una tasa de disponibilidad de 18%. Recientemente observó que, pese a que en algunas regiones del país el sector inmobiliario atravesó periodos de contracciones económicas durante 2019 y lo que va de 2020, “la zona metropolitana de Monterrey ha mantenido un crecimiento constante, principalmente por la construcción de desarrollos y proyectos de usos mixtos que buscan densificar”.

Aunque las edificaciones que concentran oficinas, hoteles, residencias, espacios comerciales, entre otros, ofrecen una variedad de servicios en un solo lugar para disminuir o eliminar los traslados largos, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) observa que en el Área Metropolitana de Monterrey el costo por la congestión vehicular asciende a 9,839 millones de pesos cada año y calcula la pérdida de más de 113 horas per capita en el tráfico.

Además en su Índice de competitividad estatal 2020, el IMCO dejó sin medalla de oro a Nuevo León, que ahora ocupa el sexto lugar. Entre sus criterios de revisión, este indicador toma en cuenta los temas medioambiental y el desarrollo de las vías físicas de comunicación (aéreas y terrestres), además del uso de tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

En entrevista con Obras, Moisés López Cantú, especialista en temas de transporte, hizo notar que en el Área Metropolitana de Monterrey, hace 25 años 68 % de los viajes se realizaban en transporte público, pero hoy tan solo representan 30 %, “lo que es un tema grave”, pues refleja la obsolescencia de las infraestructuras de transporte.

López Cantú puso por ejemplo la falta de inversión en el metro de Monterrey que ya va por 30 años de servicio sin un financiamiento importante y, a pesar de los esfuerzos actuales del gobierno por repotenciarlo con algunos carros nuevos, “para cuando esos lleguen no serán suficientes para devolver al sistema metro a su mejor de los estado”.

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Otro ejemplo que refirió es la reducción de la flota del transporte público, pues hace cinco años había 5,400 unidades disponibles y ahora hay tan sólo 2,900 unidades de servicio y aunque es un tema que se ha señalado en los planes estratégicos y de desarrollo de Nuevo León, “no pasa nada”.

Al respecto, el IMCO observa que en la práctica las disposiciones y acuerdos que emiten las entidades "se contraponen o no corresponden a lo establecido en los programas estatales y municipales de desarrollo urbano. Es decir, su actividad se considera solo como una referencia y no como un eje rector de las políticas de desarrollo urbano”.

En su Agenda Urbana Post Covid para el área metropolitana de Monterrey (AMM), López Cantú comenta que “el transporte público, en todo el mundo, asegura que los trabajadores clave puedan ir a sus espacios de trabajo y, por lo tanto, es esencial para garantizar las necesidades básicas de la población”.

Moisés López Cantú dijo a Obras que “renovar la flota y devolverla cuando menos al estado que tenía hace cinco o seis años puede costar hasta 8,000 millones de pesos “lo que es una barbaridad”, normalmente esa inversión saldría de las tarifas a los usuarios con apalancamiento de privados, pero después de cinco años sin aumento a la tarifas eso está muy complicado”.

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Además las restricciones en el transporte público relacionadas con el Covid-19, que redujo horarios, frecuencias de viajes y unidades en circulación, “agravaron” la situación en el transporte. Aunque ya se está regresando a la nuevo normalidad, López Cantú explicó que en el tiempo de restricción las personas buscaron moverse por otros medios, incluso comprando autos particulares usados.

Los usuarios de transporte público responden de manera racional: si aumentas mucho tarifas pierden atractivo, si las unidades se hacen viejas pasa lo mismo, y si además le pones restricciones de horarios y días, los usuarios buscan otras formas de moverse, salen más temprano, se mueven en grupos o se compran otro carro viejito, “el tema es grave, si las restricciones al transporte público persisten se agravará el sistema y será difícil recuperarlo”, dijo el especialista.

López Cantú señaló que “no solo se trata del impacto social, sino que hay un impacto en la la economía en términos de competitividad, son temas de largo plazo. Si hay una ventaja competitiva y la pierdes, es muy difícil recuperarla”.

El IMCO observa que para lograr que un estado funcione de manera eficiente y ofrezca una mejor calidad de vida a su población “es necesario incorporar nuevas tecnologías en su operación e impulsar el uso de datos en la planeación y monitoreo de los servicios públicos”.

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Refiere el caso de la Ciudad de México, que es “hasta ahora uno de los proyectos más robustos en el uso de tecnología y datos del país es la regularización del transporte público y el servicio de taxi”. De acuerdo con el instituto, la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (Semovi), en colaboración con la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), han iniciado el desarrollo de un padrón de identidad de operadores, junto con un inventario de unidades y rutas para mejorar el monitoreo del servicio con el objetivo de disminuir los actos delictivos.

En la Agenda Urbana Post-Covid, López Cantú señala que sólo hay dos forma de crear sana distancia en temas de espacio y transporte públicos: “o se aumenta la oferta o se disminuye la demanda” y sugiere fortalecer los espacios públicos de proximidad (en especial áreas verdes y banquetas) por encima de obras que privilegien el uso del automóvil.

Basado en recomendaciones de Naciones Unidas y de la Red de Ciudades y Gobiernos Locales también destaca la necesidad de duplicar la oferta de transporte público o cuando menos regresar a la oferta de hace un lustro (5,400 unidades), además de contar un sistema de información robusto (open data) para la gestión de información de los usuarios de los servicios de movilidad.

Plantea crear un gran sistema de bicicletas públicas y servicios para medios no motorizados, destinados a “viajes cortos y seguros”, integrados con el sistema metro y ecovía. Además de propiciar los usos de suelo mixto y un poco más de densidad con proximidad y acceso para reducir el número de traslados, sin pasar por alto el trabajo a distancias y los horarios escalonados. Puede consultar la Agenda urbana aquí .

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