Consolidar al Instituto de Planeación de la CDMX, el reto para su nueva titular
La principal tarea de Patricia Ramírez Kuri al frente del Instituto de Planeación será sentar las bases del organismo y hacerse de las herramientas para atender la planeación de la CDMX.
Patricia Ramírez Kuri llega al frente del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP) de la Ciudad de México con la encomienda de establecer los instrumentos de desarrollo urbano para las próximas dos décadas y con las capacidades necesarias para lograrlo, de acuerdo con especialistas.
Sin embargo, su primer reto no es la ciudad, sino reactivar una institución debilitada, con estructuras sin completar, atribuciones excesivas frente a una capacidad operativa limitada y una legitimidad aún en construcción.
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Para Bernardo Farill, exconsultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el principal obstáculo no es técnico ni político, sino institucional.
“Tiene que agarrar un instituto zombie, revivirlo, apegarse a las reglas y ponerle nombre y apellido a los puestos importantes que van a observar este proceso”, dijo.
Las estructuras básicas del IPDP, como el Consejo Ciudadano y el Directorio Técnico, nunca fueron designadas durante la administración anterior. Sin esas figuras, la operación legal del organismo no puede iniciar de forma adecuada.
Este vacío evidencia un problema mayor: el desequilibrio entre las funciones asignadas al Instituto y su capacidad real, de acuerdo con el especialista.
Está diseñado para fracasar por el desequilibrio que tiene entre su capacidad y sus funciones.
Bernardo Farill, especialista en desarrollo urbano.
El IPDP no solo debe construir y actualizar los planes de desarrollo y ordenamiento territorial, sino también evaluar políticas públicas, fomentar una cultura de planeación de largo plazo y garantizar procesos legítimos de participación ciudadana.
Planear con pocos recursos y muchas expectativas
Aunque en papel se trata de una de las instituciones clave para la planeación de la ciudad, en la práctica su estructura es limitada.
El puesto de Patricia Ramírez Kuri, por ejemplo, tiene un rango jerárquico inferior al de las dependencias a las que debe coordinar, como el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) o Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), que además cuentan con mayores presupuestos.
“Tiene que imponer reglas de planeación a estos organismos desde una dirección general, cuando ellos tienen jerarquías y recursos mayores”, apuntó Farill, quien fue director ejecutivo de Planeación y Desarrollo Urbano de la alcaldía Miguel Hidalgo en la administración 2021-2024.
La estrategia de Ramírez Kuri tendrá que ser más política que técnica.
Patricia Ramírez Kuri llega al cargo como la aspirante mejor calificada en el proceso de evaluación.(Foto: @vromog )
El urbanista destacó que deberá lidiar con actores de peso dentro del gobierno, como Alejandro Encinas, titular de la Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana, quien manifestó su interés en tener injerencia directa sobre el IPDP, a pesar de que este debe mantener independencia por mandato del Congreso de la Ciudad de México.
Además del reordenamiento institucional, uno de los compromisos más visibles de la nueva titular y al que se comprometió en su postulación es lograr la conformación del Programa General de Ordenamiento Territorial antes del primer año de su gestión.
Bernardo Farill, especialista en desarrollo urbano, reconoce la ambición de la meta, aunque advierte que no basta con hacer el plan en papel. “Publicar documentos cualquiera puede. El chiste es generar una cultura de planeación con visión de ciudad”, explicó.
Además del orden y administración del Instituto, antes de comenzar con los planes hacia la ciudad se requiere de robustecer para eficientar su operación.
Claudio Nieto, exjefe de carrera de Arquitectura en La Salle, identifica otras prioridades para la nueva administración. Una de ellas es robustecer la infraestructura tecnológica del Instituto.
“Si lo comparamos con otras partes del mundo, la cantidad de información que generan nuestras ciudades es poca. Nos falta desarrollo tecnológico para hacer una gestión más eficiente”, afirmó.
Para Nieto, el uso de plataformas de datos abiertos y sistemas de indicadores permitiría tomar decisiones más acertadas y diferenciadas en un territorio tan fragmentado como la Ciudad de México.
Para Claudio Nieto la clave del orden de la CDMX no es crear un plan, sino varios planes de acuerdo a las necesidades de las diferentes zonas de la capital.(espiegle/Getty Images)
“No es lo mismo planear para la colonia Tabacalera que para Iztapalapa y Cuajimalpa”, explicó. El enfoque debe partir de la desagregación y el análisis puntual, más que de diagnósticos generales con datos agregados que no reflejan las realidades locales.
Considera que el IPDP tiene el potencial para desarrollar metodologías que permitan adaptarse al dinamismo urbano.
Las cosas suceden tan rápido que, cuando se formula un plan, la ciudad ya cambió. Por eso se requieren plataformas tecnológicas que visualicen las variables en tiempo real y permitan respuestas más ágiles.
Claudio Nieto, exjefe de carrera de Arquitectura en La Salle.
El otro gran pendiente es cuestionar los métodos tradicionales de planificación. Nieto plantea que estos demuestran no ser efectivos en contextos con alta informalidad urbana, desigualdad y falta de registros confiables.
Construir legitimidad
Ambos urbanistas coinciden en que la legitimidad es un componente esencial para que el IPDP funcione.
Durante la gestión anterior, los procesos de consulta sobre los instrumentos de planeación fueron ampliamente cuestionados. En 2023, tras las críticas sobre la posible reclasificación de 30,000 hectáreas de suelo de conservación como rural, el gobierno capitalino tuvo que reponer la consulta del Programa General de Ordenamiento Territorial, lo que llevó a la renuncia del entonces titular del IPDP, Pablo Benlliure.
Pablo Benlliure renunció tras el rechazo a su intento de ordenar la CDMX.(Foto: Adolfo Vladimir / Cuartoscuro.com)
Bernardo Farill considera que el reto no es solo llevar a cabo procesos participativos, sino que estos sean legítimos y den resultados rápidos para mostrar la efectividad.
“Hay tantos intereses que el Instituto de Planeación lo que tiene que empezar a dar son pautas comunes para orientar los pocos recursos, finitos recursos hacia las decisiones que valen la pena, a las peleas que vale la pena pelear”, afirmó.
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El IPDP deberá actuar dentro de ese contexto. Según Nieto, tres tareas urgentes serían mejorar la generación y uso de datos, replantear los mecanismos de planeación y vincular de forma más directa a la población, no solo desde la consulta, sino al integrar el conocimiento técnico de distintos sectores.
“Mientras más interdisciplinario sea el equipo, más posibilidades hay de entender la ciudad”, explicó.
Ambos entrevistados coinciden en que el éxito del IPDP no dependerá solo de su estructura ni de sus documentos, sino de su capacidad para articular un sistema funcional de planeación.
Si logra establecer una base sólida, aunque sea con recursos limitados, podría marcar una diferencia en una ciudad que, hasta ahora funciona sin un rumbo claro.
Aunque haya poquita planeación, es mejor a que no haya nada.
Bernardo Farill.
Patricia Ramírez Kuri se enfrenta a una ciudad que ha crecido con poca planeación, marcada por la desigualdad, la informalidad y riesgos sociales para los sectores más vulnerables.
“Lo que tiene la Ciudad de México es un abandono de la planeación”, dijo Farill. Esto genera un entorno donde quienes tienen más recursos pueden aprovecharse de la ausencia de reglas claras.
La falta de planeación de la CDMX creó un desarrollo desigual de la capital.(benedek/Getty Images)
Un rezago histórico
Los instrumentos que debe formular el IPDP debieron publicarse desde octubre de 2020, según lo establecido en la Constitución de la Ciudad de México. Sin embargo, las consultas fallidas, las renuncias y la falta de acuerdos políticos retrasaron el proceso por más de cuatro años.
El 14 de noviembre de 2024, Clara Brugada, actual jefa de Gobierno, anunció que retomaría el camino para aprobar el Plan General de Desarrollo y el Programa General de Ordenamiento Territorial, lo que aseguraría que se construirían “como lo marca la ley” y que darían pie a una planeación “progresiva y constante”.
Con la llegada de Patricia Ramírez Kuri, se abre la posibilidad de construir una base técnica, social e institucional para planear la ciudad. Sin embargo, las decisiones más importantes aún están por delante.
Su reto inmediato será reanimar un instituto sin cimientos operativos y con grandes expectativas encima. A pesar de todo, como reconoció Bernardo Farill, si al organismo le va bien, “nos va a ir bien a todos”.