En julio millones de personas circularán por las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) con una experiencia que distará de la que conocen quienes utilizaron la terminal antes del inicio de sus remodelaciones en junio de 2025. La promesa, de acuerdo con Arturo Flores, capitán coordinador de las obras que le darán una segunda vida a las dos terminales, es que los pasajeros tengan un recorrido cómodo, con tiempos de espera reducidos y mayor seguridad.
AICM promete mayor seguridad y menos tiempos de espera tras remodelaciones
El proyecto interviene alrededor de 170,000 metros cuadrados entre ambas terminales y se ejecuta por etapas para mantener el aeropuerto en funcionamiento. A la fecha del recorrido, el avance físico global se ubicó en 35%, con áreas ya concluidas y en operación mientras otras continuaban en obra.
“La remodelación no es solo estética”, explicó Flores durante el recorrido. “Se sustituyen instalaciones eléctricas, hidráulicas, sanitarias, de aire acondicionado y sistemas que, por su antigüedad, ya no respondían a las necesidades actuales del aeropuerto”.
Un recorrido más fluido
Uno de los cambios más visibles ocurre en los flujos. En pasillos y ambulatorios se retiran módulos comerciales que obstruían la circulación y se amplían áreas de tránsito. La intención es que el pasajero camine con mayor claridad y menos cruces innecesarios, incluso en horas de alta demanda.
En salas de última espera, el espacio se reconfigura para priorizar al usuario. Bancas, sillones y mesas nuevas sustituyen mobiliario antiguo, mientras se liberan vistas hacia las plataformas. En algunos puntos, los pasajeros ahora pueden observar el movimiento de aeronaves y el manejo de equipaje desde el interior de la terminal.
“Se privilegian los espacios para los pasajeros”, señaló Arturo Flores. “En muchas salas, los análisis indicaron que el número de asientos ya no correspondía al tamaño de los aviones ni a la cantidad de usuarios que esperan al mismo tiempo”.
Filtros de seguridad y migración
El cruce por los filtros es uno de los momentos clave en la experiencia aeroportuaria. En ese punto, la renovación incorpora nuevos equipos de seguridad, entre ellos tomógrafos que sustituyen rayos X tradicionales.
Estos dispositivos permiten revisar el equipaje de forma tridimensional, reduciendo revisiones manuales y agilizando el proceso.
Además, se amplía el número de filtros disponibles para pasajeros, proveedores y personal operativo. De acuerdo con el coordinador de la obra, las mejoras tecnológicas y la capacitación del personal redujeron el tiempo promedio de cruce por seguridad de alrededor de 20 minutos a cerca de cinco minutos en condiciones normales.
En el área de migración, la modernización incluye la incorporación de módulos automatizados conocidos como E-Gates.
Actualmente existen seis equipos en operación, pero el plan contempla llegar a 20 por terminal. Estos sistemas permiten la lectura biométrica de pasaportes y la validación automática de identidad, reservando la revisión manual para casos específicos.
“Es un proceso más ágil y menos invasivo”, explicó Flores durante el recorrido por el área internacional. “Los equipos identifican al pasajero y emiten alertas solo cuando es necesario”.
Equipaje que llega más rápido
En las salas de reclamo, las bandas tradicionales se sustituyen por sistemas tipo piramidal. Estas nuevas bandas duplican la capacidad de circulación de maletas, lo que permite que el equipaje llegue con mayor rapidez al pasajero.
Las bandas aún se encontraban en proceso de fabricación al momento del recorrido, pero su instalación está programada para concluir antes del periodo de pausa de obras previo al Mundial de 2026, tanto en vuelos nacionales como internacionales.
Señalización y orientación
La experiencia del pasajero también se transforma a través de la información. El proyecto contempla la instalación de pantallas digitales interactivas que permitirán al usuario ubicar su posición dentro del aeropuerto, conocer rutas, distancias y tiempos estimados de traslado hasta puertas, salas o servicios.
Estos módulos digitales integrarán datos en tiempo real, incluidos los tiempos aproximados de cruce por filtros, lo que permitirá al pasajero anticipar su recorrido dentro de la terminal.
Obras que no se ven
Buena parte del trabajo ocurre fuera de la vista del usuario. En la Terminal 1, por ejemplo, se rediseñó por completo el sistema pluvial. Las antiguas tuberías, de diámetro reducido, fueron sustituidas por conductos de mayor capacidad y pendientes recalculadas para acelerar el desalojo de agua de lluvia y evitar filtraciones en el interior.
“Nos encontramos con instalaciones que requerían no solo sustitución, sino un rediseño técnico completo”, explicó el coordinador Arturo Flores. “Eso es lo que no se ve, pero es fundamental para el funcionamiento del aeropuerto”.
También se realizan refuerzos estructurales en áreas específicas, con columnas y elementos de acero, para actualizar los edificios a los reglamentos vigentes, sin que ello implique que las estructuras anteriores estuvieran en riesgo.
Un aeropuerto en operación permanente
La intervención se organiza por módulos y cierres parciales. Salas completas se aíslan temporalmente mientras otras continúan operando, lo que permite avanzar sin suspender vuelos ni cerrar terminales. Este esquema exige coordinación diaria con aerolíneas, autoridades, locatarios y personal operativo.
“Nos debemos a los pasajeros”, afirmó Flores. “La obra genera molestias, pero se hace con la menor afectación posible y sin comprometer la seguridad ni las operaciones”.
La remodelación integral del AICM cuenta con un presupuesto total de 8,552 millones de pesos. En su primera etapa, se asignaron contratos por alrededor de 2,865 millones de pesos para las obras en ambas terminales y su supervisión, de acuerdo con información oficial del AICM y la Secretaría de Marina.
Los trabajos se pausarán entre el 31 de mayo y el 31 de julio de 2026 por el Mundial de la FIFA y se reanudarán posteriormente para concluir las intervenciones exteriores.
Para el pasajero, el cambio se traduce en un trayecto más claro: filtros más rápidos, salas con mayor espacio, información visible, recorridos definidos y menos obstáculos. Aunque la obra continúa, el aeropuerto empieza a mostrar cómo será el paso cotidiano cuando los trabajos concluyan.
“Lo que verán es la parte estética”, dijo Flores al final del recorrido. “Pero lo importante es saber que las instalaciones de fondo también se están renovando”.