Una curva heredada del Porfiriato
El punto del descarrilamiento se localiza en las inmediaciones de La Nizanda, al inicio de un tramo montañoso del Istmo de Tehuantepec. Ahí, el ferrocarril deja las rectas iniciales y comienza un ascenso con curvas cerradas, propias de un trazo concebido originalmente para trenes de carga.
Ortega explicó que no hubo un rediseño geométrico del recorrido en el plan de intervención de la ruta: “Los trazos son exactamente los mismos definidos desde los tiempos de Porfirio Díaz. No existe una nueva construcción, sino un proceso de rehabilitación”.
Ese diseño histórico responde a una lógica distinta. Para vencer la pendiente sin túneles ni viaductos, la vía se adapta al relieve con radios de giro de alrededor de 100 metros.
En términos ferroviarios, eso obliga a reducir la velocidad. “Cuando tienes un radio pequeño, la única manera segura de operar es bajar la velocidad”, explicó Ortega durante la conferencia
Rehabilitar una “casa vieja”
La infraestructura utilizada para el servicio de pasajeros es una vía histórica rehabilitada de forma parcial. Del Moral la comparó con una casa antigua a la que se le cambian algunas piezas sin renovar su estructura completa.
En algunos tramos se sustituyeron rieles y durmientes, pero otros permanecieron intactos, lo que generó asentamientos diferenciales.
Uno de los elementos más críticos es la coexistencia, en distancias muy cortas, de durmientes de madera y de concreto. “En apenas 60 centímetros cambia la masa y la rigidez de la vía”, señaló Ortega.
Ese tipo de transiciones requiere soluciones técnicas específicas para evitar cambios bruscos en el comportamiento del tren, algo que, de acuerdo con los especialistas, no quedó resuelto de manera homogénea.
A ello se suman cuestionamientos sobre el balasto, la capa de piedra que estabiliza la vía. El material, explicaron, no estaba completamente asentado y existían dudas sobre su control de calidad y abastecimiento.
En un entorno con ciclos intensos de humedad y sequía, como el Istmo, esa condición incrementa la necesidad de mantenimiento y supervisión constante.