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Fibra EMX adquiere participación de carreteras de Grupo México y resignifica su valor como punto clave en el Bajío

Fibra EMX opera como un vehículo diseñado para invertir en activos de infraestructura estabilizados, lo que permite canalizar capital de inversionistas hacia proyectos ya en operación.
lun 04 mayo 2026 05:30 AM
carretera méxico
La autopista fue negociada en un proceso de dos años. (Jerry Garcia/Getty Images)

La venta del negocio de autopistas de Grupo México marca un cambio en la propiedad de activos carreteros en el país. La operación, que incluye la autopista Salamanca–León en Guanajuato, se concreta por 8,223 millones de pesos y deja a la empresa con una participación minoritaria cercana al 18.9% en la concesionaria.

Para Fibra EMX, uno de los dos vehículos que adquirió 49% de estos activos junto a Fibra Exi (51%), la operación forma parte de una estrategia centrada en infraestructura de transporte con ingresos de largo plazo.

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“La infraestructura carretera tiene una característica casi única en los mercados emergentes, flujos predecibles de largo plazo indexados a inflación”, explicó José Cabrera, director de inversiones del vehículo.

El movimiento ocurre en un momento en el que el mercado de infraestructura busca capital privado para financiar nuevos proyectos, mientras algunos grupos industriales reordenan sus portafolios.

Grupo México, cuya operación se concentra en minería, transporte ferroviario e infraestructura, decidió desprenderse de este segmento que representaba una proporción menor dentro de su negocio.

carretera Salamanca - León
La autopista está en una zona estratégica industrial del país. (Foro: Fibra EMX)

Un cambio de manos con distintas lógicas de valor

Para Grupo México, la venta responde a una estrategia de asignación de capital. “Los recursos netos provenientes de esta transacción serán destinados a proyectos de inversión en México, así como para otros objetivos generales”, informó la empresa al mercado.

Dentro de su estructura, el negocio carretero tenía un peso acotado. “La división carretera de Grupo México representaba cerca del 2% de su EBITDA”, señaló José Cabrera.

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En contraste, para Fibra EMX el valor se explica por la naturaleza del activo. Se trata de carreteras con historial operativo, tráfico identificado y concesiones de largo plazo. La autopista Salamanca–León, por ejemplo, cuenta con cerca de una década de operación y concentra más del 60% de sus ingresos en vehículos pesados, vinculados al comercio.

“Estamos adquiriendo una de las venas de comunicación en el Bajío”, dijo Cabrera.

El Bajío como eje logístico

La ubicación de la autopista explica parte del interés. El Bajío se consolida como un corredor industrial que conecta el centro del país con rutas de exportación hacia Estados Unidos.

En ese contexto, el tráfico de carga adquiere relevancia para la generación de ingresos. Los vehículos pesados, que predominan en esta vía, están asociados al movimiento de mercancías, lo que da estabilidad a los flujos.

La operación también refleja una tendencia en el sector, activos carreteros con historial operativo cambian de manos hacia vehículos especializados que buscan mantenerlos durante todo el plazo de concesión.

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En este caso, la concesión se extiende hasta 2071, lo que implica un horizonte de más de cuatro décadas para la generación de ingresos.

De activo industrial a instrumento financiero

El cambio de propietario también transforma la forma en que se captura el valor. Mientras que para un grupo industrial el activo forma parte de un portafolio diversificado, para una Fibra E se convierte en el núcleo de su estrategia.

Fibra EMX opera como un vehículo diseñado para invertir en activos de infraestructura estabilizados, lo que permite canalizar capital de inversionistas hacia proyectos ya en operación. “Somos una FIBRA-E, un vehículo optimizado para invertir en México”, explicó José Cabrera.

Este esquema permite que inversionistas institucionales y participantes del mercado accedan a ingresos derivados de carreteras sin participar directamente en su desarrollo o construcción.

Competencia y cierre de la operación

La adquisición se definió tras un proceso que se extendió por cerca de dos años y en el que participaron fondos internacionales y operadores del sector.

De acuerdo con los directivos de Fibra EMX, la propuesta de mantener el activo en el largo plazo y su estructura fiscal influyeron en el resultado.

“Esta visión de largo plazo de que es un activo con el cual nos vamos a tener en el portafolio durante un gran número de años y que lo vamos a desarrollar en ese periodo, versus las visiones de ciertos fondos que necesitan agarrar y transformar el activo en cinco o seis años y luego venderlo. Cuando haces eso, los beneficios se reparten entre el primer comprador y el segundo comprador. Aquí nosotros tomamos la totalidad de los beneficios durante todo el plazo. Eso nos vuelve más competitivos”, afirmó Cabrera.

El cierre de la operación se suma a otras adquisiciones recientes del vehículo, que ha canalizado recursos por varios miles de millones de pesos en carreteras durante los últimos años.

Rentabilidad y mercado de infraestructura

El interés por estos activos también se relaciona con su comportamiento financiero. Las carreteras concesionadas generan ingresos vinculados al tráfico y, en muchos casos, ajustados a inflación, lo que las posiciona como instrumentos de flujo constante.

En paralelo, el marco regulatorio y las iniciativas de inversión en infraestructura abren espacio para que más capital privado participe en el sector.

Este mecanismo permite que desarrolladores reciclen capital para nuevos proyectos, mientras los activos en operación cambian a manos de vehículos enfocados en su administración de largo plazo.

La venta de las carreteras de Grupo México muestra cómo distintos actores asignan valor a los mismos activos bajo lógicas diferentes.

Para la empresa vendedora, se trata de liberar recursos y concentrarse en negocios principales. Para la compradora, representa la incorporación de flujos estables en un portafolio especializado.

En medio, el mercado de infraestructura se reorganiza con nuevos vehículos de inversión, mayor participación de capital privado y una demanda creciente de proyectos que conecten regiones industriales del país.

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