En este caso, la concesión se extiende hasta 2071, lo que implica un horizonte de más de cuatro décadas para la generación de ingresos.
De activo industrial a instrumento financiero
El cambio de propietario también transforma la forma en que se captura el valor. Mientras que para un grupo industrial el activo forma parte de un portafolio diversificado, para una Fibra E se convierte en el núcleo de su estrategia.
Fibra EMX opera como un vehículo diseñado para invertir en activos de infraestructura estabilizados, lo que permite canalizar capital de inversionistas hacia proyectos ya en operación. “Somos una FIBRA-E, un vehículo optimizado para invertir en México”, explicó José Cabrera.
Este esquema permite que inversionistas institucionales y participantes del mercado accedan a ingresos derivados de carreteras sin participar directamente en su desarrollo o construcción.
Competencia y cierre de la operación
La adquisición se definió tras un proceso que se extendió por cerca de dos años y en el que participaron fondos internacionales y operadores del sector.
De acuerdo con los directivos de Fibra EMX, la propuesta de mantener el activo en el largo plazo y su estructura fiscal influyeron en el resultado.
“Esta visión de largo plazo de que es un activo con el cual nos vamos a tener en el portafolio durante un gran número de años y que lo vamos a desarrollar en ese periodo, versus las visiones de ciertos fondos que necesitan agarrar y transformar el activo en cinco o seis años y luego venderlo. Cuando haces eso, los beneficios se reparten entre el primer comprador y el segundo comprador. Aquí nosotros tomamos la totalidad de los beneficios durante todo el plazo. Eso nos vuelve más competitivos”, afirmó Cabrera.