El gobierno federal impulsa una estrategia de mayor gasto en infraestructura, pero para lograrlo, no intenta hacerlo solo. A través de la nueva Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica , aprobada por la Cámara de Senadores el 7 de abril, las inversiones mixtas, en las que participan empresas, tomarán un papel importante. Para la construcción de obra pública es una buena noticia, y para el sector privado, es una oferta atractiva, considera Carlos Serrano Herrera, economista jefe de BBVA México.
Electricidad y carreteras, los sectores atractivos para la IP en inversiones mixtas: trenes de pasajeros poco rentables
No obstante, la atracción de las compañías por diversos sectores de infraestructura es dispar. Los proyectos de generación eléctrica y carreteras concentran mayor potencial para inversionistas.
En contraste, el transporte ferroviario muestra diferencias internas. La carga resulta más viable, mientras que el segmento de pasajeros enfrenta limitaciones. “Pasajeros creemos que es más complicado porque, en general, en el mundo es difícil que sean rentables”, expuso el especialista.
De acuerdo con el Plan de Infraestructura para el Bienestar planteado por las autoridades, las inversiones planteadas se distribuirán en 54% para el sector energético, 16% para trenes y 14% para carreteras. El resto se repartirá en puertos, salud, agua y educación.
A la par, no basta solo con presentar los proyectos, que aún no han sido expuestos para las empresas, apunta el experto, sino que se deberán contemplar elementos como la definición de los contratos y la gobernanza, así como el reparto de flujos.
“Para ver qué tan atractivo va a ser, tenemos que conocer los detalles de los contratos”, señaló Carlos Serrano Herrera durante la presentación del informe Situación Inmobiliaria 2026, al referirse a la necesidad de claridad en la toma de decisiones y en la distribución de ingresos entre sector público y privado.
Un mecanismo para atraer capital privado
El impulso a este modelo responde a una restricción estructural: el espacio fiscal del gobierno. Frente a ello, los contratos mixtos buscan canalizar recursos privados hacia infraestructura, debido a que, de acuerdo con el analista BBVA, el sistema financiero tiene capacidad para fondear estos proyectos.
El esquema plantea que los inversionistas reciban los flujos generados por los proyectos durante un periodo determinado, mientras que el activo permanece bajo control público en el largo plazo.
Esta estructura, señaló, puede funcionar si existe certidumbre en las reglas y en la asignación de ingresos.
Además, el entorno macroeconómico se vuelve determinante. La participación privada depende de condiciones como tasas de interés, estabilidad y mecanismos de financiamiento de largo plazo.
“Muchas de estas obras de infraestructura, sobre todo la participación del sector privado, depende de la seguridad macroeconómica, que no debemos descuidar, debemos de mantener, sobre todo el papel de las Afores para financiar muchos de estos proyectos que son de largo plazo”, advirtió Samuel Vázquez Herrera , economista principal de BBVA México.
Beneficios de las inversiones mixtas en la construcción
El plan de inversiones mixtas se inserta en un contexto de recuperación del sector. Tras la caída de la construcción en 2025 con una contracción de su Producto Interno Bruto (PIB) de 1%, y una variación negativa de la obra civil de 22.5%, el aumento del presupuesto público y la posible entrada de capital privado apuntan a un cambio de tendencia.
BBVA prevé que la obra civil retome crecimiento en 2026, apoyada por un incremento de 10.9% en la inversión en obra pública.
Los analistas proyectan un incremento de 2% en el PIB del sector, solo con los proyectos plasmados en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), “pero si a esto el gobierno logra implementar este año los proyectos mixtos, todavía habrá un mayor crecimiento, no solo porque crecerá directo la inversión, sino porque habrá mayor infraestructura”, de acuerdo con serrano.
Estas nuevas obras, principalmente energéticas, podrán atraer, a su vez, más inversión, principalmente en el contexto de smartshoring, apuntó el experto, por lo que México tendrá una mejor carta de negociación en el T-MEC.
El vínculo entre gasto público y actividad constructiva se mantiene como un eje central. De acuerdo con el análisis, cuando el presupuesto en infraestructura cae, también lo hace el valor de la producción del sector, el escenario opuesto anticipa una recuperación.
En este contexto, la participación privada no sustituye al Estado, sino que lo complementa. El sector público sigue siendo el principal actor en la obra civil, mientras que el capital privado puede acelerar proyectos y ampliar su alcance.