No obstante, este sistema de transporte se prefiere, en mucha ocasiones, por la comodidad y seguridad, debido a que el tránsito vehicular y bloqueos podría hacer que se llegue a igualar la duración de los trayectos.
Esta dependencia genera lo que González Tejeda denomina "círculos viciosos sistémicos": más personas compran autos, aumenta la congestión, se deteriora el transporte público, este se vuelve menos atractivo y más personas dependen del automóvil.
Soluciones posibles
González Tejeda propone tres intervenciones. La primera: calculadoras de Costo Total de Vida que presenten el costo de vivienda más transporte a 10 años antes del precio de lista.
La segunda: cambiar la configuración predeterminada en aplicaciones de navegación hacia la ruta más sustentable, obligando a los usuarios a elegir de forma activa el automóvil. La tercera: programas de prueba sin riesgo, como un mes de transporte público con seguro contra robo.
Según el Instituto de Ingeniería de la UNAM, los microbuses carecen de la capacidad para atender las necesidades de movilidad de manera sostenible. Invertir en la extensión del Metro y en sistemas como el Cablebús podría mejorar los tiempos de traslado, reducir la contaminación y mejorar la seguridad, de acuerdo con el Colegio de Ingenieros Civiles.
También proponen implementar un sistema tarifario unificado que permita transitar entre diferentes medios de transporte con un solo pago, así como modernizar los microbuses al integrarlos a una red formal con mejores estándares de calidad y seguridad.
Otro eje es la descentralización de servicios laborales y educativos para reducir la dependencia de desplazamientos hacia el centro de la ciudad, mediante la creación de polos de desarrollo urbano en zonas periféricas.
Mientras tanto, miles de familias continúan tomando decisiones de vivienda basadas en el precio más visible, sin calcular el costo real de vivir lejos.