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Vivir en la periferia cuesta casi 3 millones de pesos extra en 10 años

Aunque la vivienda en las zonas alejadas del centro de la Ciudad de México son más económicas, el tiempo perdido en traslados diluye el ahorro de las familias.
jue 22 enero 2026 01:35 PM
Vivir en la periferia no es barato: los precios ocultos que equivalen a comprar departamento en CDMX
Ya sea en transporte público o vehículos, las personas pierden más de 20 días al año en traslados al trabajo. (Ziviani/Getty Images/iStockphoto)

La promesa de una vivienda económica en la periferia de la Zona Metropolitana del Valle de México se desvanece cuando se suman los costos reales: tiempo perdido en traslados, gasto en transporte y calidad de vida.

Por lo que una opción de precio bajo puede resultar con gastos altos que incluso, al calcularse a largo plazo, pueden traducirse en millones de pesos que equivaldrían a comprar un departamento en una zona más céntrica de la Ciudad de México.

Pero para miles de familias mexicanas la decisión de comprar una vivienda en la periferia parece una apuesta ventajosa al tomar en cuenta el valor de los inmuebles.

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Un departamento de 70 metros cuadrados en Tecámac o Tizayuca cuesta alrededor de 18,000 pesos por metro cuadrado, mientras que en colonias como Polanco o la Condesa ese mismo espacio alcanza los 86,803 y 69,900 pesos por metro cuadrado, respectivamente, según datos de Propiedades.com.

La diferencia de 82% parece difícil de ignorar. Sin embargo, un análisis de Leonardo González Tejeda, jefe de Información (CIO) de Homepty, advierte que esta percepción de ahorro esconde una realidad más compleja.

"La vivienda 'barata' en la periferia es, a menudo, una ilusión financiera que termina costando más que vivir en el centro", señala González Tejeda en su análisis. "El verdadero costo de una propiedad no es solo su precio de lista, sino la suma de la vivienda más el transporte durante una década, un concepto conocido como Costo Total de Vida".

El cálculo que pocos hacen

El análisis de González Tejeda plantea un escenario. Una familia que compra en la periferia enfrentará un traslado de 60 minutos diarios por persona económicamente activa.

Con dos adultos trabajando, esto representa 120 minutos al día o 500 horas al año. En términos prácticos: más de 20 días completos perdidos cada año solo en desplazamientos, calcula el especialista.

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Cuando se valora ese tiempo al salario promedio de 100 pesos por hora, el costo de oportunidad anualizado alcanza los 300,000 pesos. A lo largo de una década, esto suma 3 millones de pesos en tiempo perdido. Si se agregan los costos de transporte, estimados en 2,800 pesos mensuales o 3.36 millones en 10 años, el panorama cambia.

El especialista identifica un patrón de comportamiento que distorsiona estas decisiones. "El 85% de los compradores subestima los costos futuros de transporte al elegir su ubicación", afirma.

Los más de 3 millones de pesos representan el precio promedio actual de un departamento en la Ciudad de México. Según datos de Propiedades.com , esta cifra corresponde al valor de viviendas ubicadas en colonias como Portales, en Benito Juárez; Cuauhtémoc, en la alcaldía del mismo nombre, y Escandón, en Miguel Hidalgo.

Mientras que el periodo de tiempo en el que se lleva a cabo la adquisición de inmuebles con hipoteca dura 19 años, en promedio, de acuerdo con los datos más recientes del Banco de México.

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El tiempo en el traslado

De acuerdo con el estudio de Origen-Destino del Instituto de Ingeniería de la UNAM, en un día promedio se realizan más de 35 millones de viajes en la ZMVM, y el 72% de estos ocurren en zonas periféricas, donde los microbuses o colectivos son los medios de desplazamiento.

"Si bien este tipo de transportes cumplen su función de mover a millones de personas, presentan problemas críticos como tiempos de traslado excesivos, altos niveles de contaminación e inseguridad", explicó la investigadora Angélica Rocío Lozano durante los Diálogos con Ingenieros del Colegio de Ingenieros Civiles de México a inicios de 2025.

En Tizayuca-Apaxco, zona periférica del norte, el 53% de los viajes se realizan en transporte colectivo o microbús, con un tiempo promedio de 41.75 minutos por trayecto, solo en este sistema de transporte (la mayoría de los trayectos se hacen combinados), por ejemplo.

En Industrial Chalco-Tenango del Aire, la dependencia del microbús alcanza el 77.5%, con trayectos que promedian 48.3 minutos.

En contraste, en la colonia Del Valle el automóvil es el modo predominante en 62.3% de los viajes, con recorridos promedio de 35.4 minutos. En la Condesa, una persona utiliza el automóvil en 40.5% de sus desplazamientos, con trayectos de 33.28 minutos.

Estas áreas periféricas carecen de infraestructura como el Metro o el Metrobús, lo que acentúa la desigualdad territorial y limita las opciones de movilidad, según señaló Lozano.

El peso de la marginación

La marginación urbana influye en las opciones disponibles. En Tizayuca-Apaxco, el 59.8% de los residentes enfrenta una marginación alta y el 14.7% muy alta. Esta condición se traduce en menor conectividad, menos opciones de servicios e infraestructura, y mayor dependencia de sistemas de transporte informales.

En la Condesa, por contraste, el 89.6% de las 73,530 personas que realizan viajes diarios cuenta con una marginación muy baja. La diferencia no es solo económica: determina cuánto tiempo se pierde cada día, qué opciones existen para moverse y cuánto dinero se destina al transporte.

"Los viajes largos en transporte público, combinados con el uso de taxis o automóviles, representan un gasto significativo para las familias", explicó Lozano. Los costos diarios pueden variar entre 15 y 158 pesos por persona, una carga desproporcionada para los hogares con menores ingresos, agregó la especialista.

Cuando las familias pueden costear un automóvil para desplazarse, el tiempo de recorrido puede reducirse, aunque el gasto alto se mantiene. De acuerdo con Leonardo González Tejeda, 78% de las personas conserva su vehículo aunque sea 3.5 veces más caro que el transporte público.

No obstante, este sistema de transporte se prefiere, en mucha ocasiones, por la comodidad y seguridad, debido a que el tránsito vehicular y bloqueos podría hacer que se llegue a igualar la duración de los trayectos.

Esta dependencia genera lo que González Tejeda denomina "círculos viciosos sistémicos": más personas compran autos, aumenta la congestión, se deteriora el transporte público, este se vuelve menos atractivo y más personas dependen del automóvil.

Soluciones posibles

González Tejeda propone tres intervenciones. La primera: calculadoras de Costo Total de Vida que presenten el costo de vivienda más transporte a 10 años antes del precio de lista.

La segunda: cambiar la configuración predeterminada en aplicaciones de navegación hacia la ruta más sustentable, obligando a los usuarios a elegir de forma activa el automóvil. La tercera: programas de prueba sin riesgo, como un mes de transporte público con seguro contra robo.

Según el Instituto de Ingeniería de la UNAM, los microbuses carecen de la capacidad para atender las necesidades de movilidad de manera sostenible. Invertir en la extensión del Metro y en sistemas como el Cablebús podría mejorar los tiempos de traslado, reducir la contaminación y mejorar la seguridad, de acuerdo con el Colegio de Ingenieros Civiles.

También proponen implementar un sistema tarifario unificado que permita transitar entre diferentes medios de transporte con un solo pago, así como modernizar los microbuses al integrarlos a una red formal con mejores estándares de calidad y seguridad.

Otro eje es la descentralización de servicios laborales y educativos para reducir la dependencia de desplazamientos hacia el centro de la ciudad, mediante la creación de polos de desarrollo urbano en zonas periféricas.

Mientras tanto, miles de familias continúan tomando decisiones de vivienda basadas en el precio más visible, sin calcular el costo real de vivir lejos.

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