El segmento más afectado es el de la vivienda económica-popular, que registró una producción de 24,100 unidades en los primeros nueve meses de 2025, un descenso de 27.1% respecto al mismo periodo del año anterior.
Esta categoría, que en 2015 representaba 177,900 viviendas, experimentó una pérdida progresiva en su participación año tras año.
Un sector en contracción
La tendencia negativa, que comenzó en 2015, muestra signos de estabilización en años recientes, aunque en niveles considerablemente más bajos. Los datos del Registro Único de Vivienda muestran que la producción total creció 4.2% entre enero y septiembre de 2025, comparado con el mismo periodo de 2024, cuando se produjeron 92,200 unidades.
Sin embargo, este crecimiento no se distribuye de manera uniforme. Mientras la vivienda económica-popular se contrae, los segmentos tradicional y media-residencial muestran expansión, de acuerdo con el Infonavit.
La vivienda tradicional aumentó 15.5% anual, al pasar de 41,800 a 48,300 unidades, mientras que la media-residencial creció 36.4%, alcanzando las 23,600 viviendas.
El tamaño del sector se reduce no solo en producción sino también en participantes. El número de desarrolladoras que reportaron al menos una vivienda producida al Registro Único de Vivienda cayó 54.2% en la última década, al pasar de 2,298 empresas en 2015 a 1,053 en 2025.