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Los cambios en la arquitectura después del COVID-19

Expertos de Harvard analizaron las transformaciones que necesita el diseño para contribuir con el sistema sanitario.
jue 28 mayo 2020 05:00 AM
Engineer or Architect looking and touching interface with building design reality virtual technology on computer tablet at modern office on site . Building automation digital wireless control concept
Diseños de viviendas y ciudades cambiarán después del COVID-19

La pandemia de COVID-19 que afectó a todo el mundo, transformó con su llegada a casi todos los sectores no sólo de manera temporal, sino como una nueva forma de vivir. La arquitectura, urbanismo y diseño de interiores no son la excepción.

Factores como la distancia social necesaria para evitar contagios, y la limpieza de los lugares ha hecho que los especialistas en el sector volteen a ver cómo están diseñados los espacios en la actualidad y qué se puede hacer para que en el futuro estos no se queden sin utilidad y, por el contrario, contribuyan a mantener la salud incluso en los entornos más complicados.

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En primer lugar, uno de los sitios que se deberá modificar serán los referentes a la medicina.

“Durante las últimas décadas, quienes observaron las intersecciones de la planificación, el diseño y la salud pública se han centrado menos en las enfermedades infecciosas (como el coronavirus) y más en las enfermedades crónicas, los peligros, desastres y los vulnerables”, dijo Ann Forsyth, profesora de Planeación Urbana en la Harvard Graduate School of Design en un análisis hecho por la institución.

Y agregó: “La pandemia actual trae la cuestión del diseño para padecimientos infecciosos a la vanguardia y plantea preguntas importantes para futuras investigaciones y prácticas”. Pero este enfoque no sólo se ha dado en los hospitales, sino tambiçen en el resto de las ciudades.

Para las enfermedades crónicas se han entablado sistemas de prevención como lugares para realizar física o restauración mental, para los riesgos como el cambio climático los urbanistas deben abordar la migración climática y el daño al medioambiente, y en cuanto a las poblaciones vulnerables, deben centrarse en niños o personas mayores.

Después de la llegada de coronavirus algunos se han cuestionado los diseños enfocados sólo en estas necesidades y se han enfocado en las surgidas en la actualidad, principalmente en las zonas marginadas. Una de ellas es la conectividad entre las comunidades con los sistemas de emergencia y sanitarios.

“Hay hogares en aldeas no reconocidas que viven fuera de la red sin acceso al agua, y sin embargo, la primera herramienta que necesitamos para protegernos en este caso es agua limpia para lavarnos las manos. No hay electricidad. Es difícil llegar a hospitales o clínicas. Y el sistema inmunitario responde a esta calidad de infraestructura”, menciona Malkit Shoshan, jefe de área del programa de Arte, Diseño y Dominio Público en la Escuela de Graduados de Diseño de Harvard.

Él ejemplifica con el caso de Israel, en donde para que las zonas aisladas en las que se registran brotes no empeoren ni contagien a colonias aledañas, ha optado por cerrarlas, en lugar de introducir tecnología de la información o mejor saneamiento. En este tipo de localidades tampoco hay servicios básicos como agua potable o espacio para hacer aislamiento social, lo que también dificulta los cuidados durante las pandemias.

Pero este problema no exclusivo de tercer mundo; “En Boston, la mayoría de los hogares de muy bajos ingresos son jefas de hogar de mujeres solteras, una madre soltera con uno o dos hijos", describe. "Las necesidades de espacio y servicios para ese tipo de hogar son muy diferentes a las de los apartamentos de dos habitaciones que construirá el mercado, que es más de lo que pueden pagar y no está bien conectado con los servicios que necesitan, como el cuidado de niños”, describe el profesor asistente de Diseño Urbano, Stephen Gray.

La solución existen propuestas de microunidades que mantienen un equilibrio en los espacios públicos y privados ya que incluyen salas de estar, cocinas comunitarias y dormitorios con baños y cerraduras. Esto reduciría el costo por pie cuadrado.

También, los desarrolladores deben considerar el cambio en la modalidad de trabajo, para no sólo considerar espacios en los hogares que puedan ser multifuncionales y servir para realizar home office, sino llevar tecnologías de la información incluso a las personas más pobres “podría haber un hogar de ocho personas en el que cuatro trabajan desde casa”, agrega Gray.

En cuanto al diseño de las ciudades, la pandemia ha logrado que se ponga cada vez más atención en la importancia de crear rutas peatonales y ciclistas, así como espacios verdes y amplios que permitan a las personas hacer actividades como pasear, sin dejar de lado la distancia social.

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