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CDMX tiene al menos 1,300 inmuebles con vulnerabilidad estructural

Hundimientos, humedad, obras aledañas y vibraciones por tránsito pesado debilitan las estructuras sin señales visibles, elevando el riesgo para los habitantes si no hay monitoreo constante.
vie 20 marzo 2026 05:30 AM
CDMX tiene al menos 1,300 edificios vulnerables estructuralmente y hay amenazas 'ocultas' que los rodean
Los daños en los inmuebles son acumulativos, por lo que es importante el monitoreo constante. (Galo Cañas Rodríguez)

Las construcciones de la Ciudad de México se despliegan sobre un suelo particularmente complejo, propenso a hundimientos, principalmente en el centro de la capital, pero también de alta sismicidad. No obstante, estos no son los únicos fenómenos que impactan las obras. Factores como construcciones en predios contiguos, inundaciones o el tránsito de vehículos pesados en avenidas circundantes también pueden comprometer las estructuras.

De acuerdo con Huella Estructural, empresa de monitoreo de edificaciones, en la Ciudad de México hay, por lo menos, 1,300 inmuebles con vulnerabilidades estructurales debido a hundimientos, envejecimiento de materiales y actividad sísmica.

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Monitoreo constante y diagnósticos de especialistas pueden prever debilitamientos y evitar que los edificios y sus habitantes corran peligro en el futuro.

Los “otros” riesgos de los edificios

La vulnerabilidad de los edificios en la mayoría de las ocasiones no es visible, pero se puede prever de acuerdo a las influencias a las que están expuestos.

Felipe Martínez Valle, CEO de Huella Estructural, dice que el agua es uno de los factores que puede degradar la resistencia de un edificio.

“No es instantáneo, pero paulatinamente sí. Con el tiempo puede afectar la estructura”, dice Felipe Martínez.

Otro de los elementos que influyen en el debilitamiento de una edificación son las construcciones aledañas. Felipe Martínez explica que si a lado de un edificio se construye uno grande, que implique excavaciones, puede afectar al inmueble que ya está en la zona. “Construcciones del Metro o ampliaciones no autorizadas también impactan”, detalla.

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Las construcciones más antiguas, como el caso de las patrimoniales, pueden verse debilitadas incluso por la vibración que genera el paso de camiones y autobuses en las avenidas.

“Muchas veces es tan sutil, pero diario, que no se nota nada hasta que se cae un pedazo o aparece una grieta, pero pueden pasar años”, pero que no haya señales visibles no implica que no haya vulnerabilidad, dice el experto.

No solo los fenómenos externos tienen impacto en las estructuras, también los habitantes pueden poner en riesgo a los inmuebles que los albergan.

El directivo de origen chileno, país sísmico, cuenta cómo en un terremoto en 2010 un edificio se cayó sobre otro porque un inquilino había perforado un muro. “Si alguien hace un cambio en la estructura del edificio va a cambiar su comportamiento y a medirlo se pueden levantar varias alertas”, dice.

Daños acumulativos

Aunque un edificio haya resistido sismos u otro tipo de fenómenos no quiere decir que es 100% seguro.

“Es uno de los principales sesgos. Muchas veces se dice ‘este edificio aguantó tres terremotos’, pero es como que una persona aguantó tres bypass. No está mejor. Si esa persona no se cuida, puede que no supere el siguiente. Lo mismo pasa con los daños estructurales, es acumulativo. Los edificios no se autorreparan”, menciona el directivo.

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Por lo que recalca que es importante diagnosticar a las construcciones para conocer los puntos que se pueden reforzar y si son seguros de habitar.

Las señales

Una de las principales señales de debilitamiento de un edificio es la inclinación. De acuerdo con María Bustamante Harfush, presidenta de FundarqMx, estas afectaciones señalan situaciones críticas en los inmuebles.

Derrumbe Santa Fe
Los terrenos de la CDMX son especialmente vulnerables. (Cuartoscuro)

Otro de los indicadores es cuando los edificios contiguos ya no tienen separaciones, ya que se produce un “golpeteo” entre ellos, especialmente si uno de los dos edificios es más alto, señaló la arquitecta en entrevista con Obras en septiembre.

Las cuarteaduras, aunque a veces son superficiales, también se tienen que monitorear porque cuando se dan en distintas direcciones, principalmente diagonales, la estructura puede requerir una reconstrucción.

El directivo de Huella Estructural agrega revisar deformaciones en elementos de carga, desniveles en pisos o cambio en el comportamiento de las estructuras.

Dentro de este panorama los edificios que están sostenidos por columnas en la parte de estacionamientos o los que son muy largos, “como tren continuo” o geometrías irregulares pueden ser más propensos a daños, señaló María Bustamante.

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