En una de las salas de última espera de la Terminal 1, el ruido de taladros y sierras convive con el anuncio de abordajes. A pocos metros, los pasajeros esperan su vuelo mientras los obreros caminan por los pasillos para dirigirse a distintos puntos de intervención. La escena se repite en distintas zonas de las dos terminales Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde 2,000 trabajadores operan las 24 horas del día para cumplir con una meta que parece imposible: renovar completamente 170,000 metros cuadrados sin cerrar ni un solo día las operaciones del aeropuerto más transitado del país.
El desafío es monumental para el Grupo Aeroportuario Marina. Alrededor de 180,000 metros cuadrados de las terminales 1 y 2 requieren intervención profunda con una inversión de 8,000 millones de pesos, adjudicados a las empresas Autovía Golfo Centro, en participación conjunta con Desarrolladora de Infraestructura, Controladora de Operaciones de Infraestructura, e ICA Constructora.
No se trata solo de pintura fresca y pisos nuevos. Debajo de los pasillos por donde transitan 200,000 personas diarias, tuberías de medio siglo muestran grietas y dimensiones insuficientes. Sistemas eléctricos obsoletos conviven con instalaciones que datan de distintas épocas. El aire acondicionado de la Terminal 2 ya no enfría como debería y la 1 ha tenido inundaciones que ha provocado que se paren los vuelos.
Y mientras el cronómetro avanza, el Mundial de Futbol se acerca con la promesa de 5.5 millones de visitantes que esperan encontrar un aeropuerto cómodo y eficiente.