BlackRock estima que el mundo enfrenta una necesidad de inversión en infraestructura cercana a 85 billones de dólares en los próximos 15 años, destinada tanto a modernizar sistemas existentes como a construir nuevas redes de transporte, energía, agua, telecomunicaciones e infraestructura digital.
Este despliegue no puede realizarse únicamente con capital financiero. “La infraestructura no puede diseñarse, construirse, operarse ni mantenerse sin capital humano”, señala el documento, al subrayar que la magnitud del proceso convierte a los trabajadores especializados en un insumo central del crecimiento económico asociado a estas inversiones.
En Estados Unidos, el Departamento del Trabajo proyecta que los empleos vinculados a oficios especializados relacionados con infraestructura crecerán a un ritmo superior al promedio nacional durante la próxima década, con un 5%, mientras que el trabajo general lo hará a 3%.
Es decir, en el país se crearán alrededor de 250,000 nuevos empleos netos en oficios especializados vinculados a infraestructura en Estados Unidos durante la próxima década, por proyectos en sectores como energía, transporte y centros de datos.
El análisis considera que estas estimaciones pueden incluso quedarse cortas, ya que no incorporan por completo la aceleración reciente de la infraestructura asociada a la inteligencia artificial, en particular a la construcción de centros de datos y redes eléctricas necesarias para su operación.