A cinco meses del Mundial 2026, el entorno inmediato del Estadio Banorte (antes Azteca), la sede de los partidos asignados la capital del país, vive entre una nube de polvo, el ruido de la maquinaria pesada y el ir y venir de cientos de trabajadores que aprietan el paso para hacer realidad una transformación urbana prometida por la Ciudad de México.
Clara Brugada, jefa de gobierno capitalino, lanzó en octubre del año pasado el programa ''Juega limpio, paseo limpio'', en el que anunció que el Mundial no solo sería un evento deportivo que duraría un mes en la ciudad, sino que sería el detonante de mejoras a la infraestructura circundante del recinto deportivo.
El plan incluye la rehabilitación de 5,000 metros cuadrados de arroyo vehicular y 950 metros de banquetas en los accesos principales al estadio, además de la renovación del Cetram Huipulco y la construcción de un nuevo mercado en el mismo punto. También considera la reubicación de 90 comercios ambulantes, la instalación de un biciestacionamiento y la creación de andadores peatonales.