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El diseño del alumbrado de las calles define su impacto en la seguridad y la fauna

La iluminación urbana suele responder a la demanda social de que las calles iluminadas se perciben como más seguras.
vie 01 mayo 2026 05:00 AM
Poner alumbrado en las calles no es suficiente: el secreto que impacta en si el plan fracasa o en un éxito
La iluminación urbana no es suficiente con solo existir. Su diseño debe considerar la seguridad y el cuidado al entorno. (Foto: tatianatatiana/Getty Images)

En una calle iluminada, la percepción de la gente sobre la seguridad cambia. La luz permite ver, identificar trayectorias y distinguir movimientos. Pero esa misma luz, cuando no se diseña con precisión, también puede generar zonas de sombra, deslumbramiento y efectos sobre especies de animales que comparten el espacio urbano.

En zonas urbanas, la luz artificial ya supera el 10% de la luminosidad natural del cielo nocturno, lo que reduce la visibilidad de estrellas y modifica el ambiente nocturno.

En la Ciudad de México, por ejemplo, el desafío sobre el diseño de la luminaria es doble. Existen zonas con iluminación excesiva y otras con carencias. La ausencia de estándares integrales complica la implementación de soluciones homogéneas.

El diseño del alumbrado público, más que su intensidad, determina si cumple su función. Una iluminación mal planteada puede producir el efecto contrario al que busca, reducir la visibilidad y alterar los ciclos de vida de plantas y animales.

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Más luz no siempre es más seguridad

La iluminación urbana suele responder a la demanda social de que las calles iluminadas se perciben como más seguras. Sin embargo, ese vínculo depende de cómo se distribuye la luz.

“La importancia de la iluminación no es tanto la intensidad, sino iluminar en donde se tiene que iluminar”, explicó Sergio Pérez, jefe de Academia de Iluminación de Construlita.

Cuando la luz se incrementa sin control, aparecen contrastes. Árboles, mobiliario o estructuras generan sombras profundas. En esos espacios, la visibilidad disminuye y las siluetas se vuelven difíciles de identificar. Esto puede ocurrir incluso en calles con niveles de iluminación superiores a los recomendados.

iluminación urbana
La iluminación con tonos demasiado fríos (o azules) no beneficia al ecosistema. (Foto: CHUNYIP WONG/Getty Images)

Además, muchas luminarias están diseñadas para el tránsito vehicular, no para el peatón. Esto deja zonas oscuras a nivel de banqueta, donde se desarrolla la mayor parte de la interacción urbana.

El deslumbramiento también incide. Cuando la fuente de luz queda a la altura de los ojos o sin control de emisión, provoca fatiga visual y reduce la capacidad de distinguir detalles, de acuerdo con el especialista.

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Una contaminación que no siempre se percibe

El impacto de la luz va más allá del espacio inmediato. La iluminación artificial que se dispersa hacia la atmósfera genera contaminación lumínica, un fenómeno que altera el entorno nocturno.

iluminación nocturna
La contaminación lumínica y las zonas de oscuridad profunda son consecuencias de un mal diseño lumínico. (Foto: CHUNYIP WONG/Getty Images)

“La contaminación lumínica: la diferencia entre la iluminación que se emite, con respecto a la cantidad real que se requiere”, señala Héctor Solano Lamphar, investigador del CentroGeo en una publicación de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Este exceso no solo afecta la observación astronómica. También implica un consumo energético innecesario y forma parte de procesos más amplios de contaminación urbana.

Efectos sobre la fauna urbana

La luz artificial altera los ciclos biológicos de diversas especies. La intensidad, el color y la dirección de la iluminación influyen en la manera en que los organismos interactúan con su entorno.

“La luz nunca es neutral. Algunos organismos son más sensibles a las longitudes de onda cortas y otros a las largas, con un espectro amplio los afectas a todos”, advierte Sibylle Schroer, coordinadora de Loss of the Night Network, en el estudio de la AMC.

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En ciudades, la iluminación atrae insectos, lo que modifica cadenas alimenticias. Aves y murciélagos cambian sus rutas o patrones de alimentación. Algunas especies se desorientan por la presencia constante de luz.

En zonas costeras, el problema se intensifica. Las tortugas marinas, por ejemplo, se guían por la luz natural del horizonte. La iluminación artificial en playas puede desviar su trayectoria. Por ello, en México existe la NOM-162 que regula el tipo de luminarias en estos entornos, dice Sergio Pérez.

También se observan efectos en aves urbanas. La exposición continua a la luz puede alterar sus ciclos de sueño. En parques o avenidas, la iluminación directa sobre árboles reduce espacios de anidación.

insectos
La iluminación interrumpe los ciclos naturales de la fauna nocturna. (Foto: wisan224/Getty Images/iStockphoto)

El papel del color y la dirección de la luz

No todas las fuentes de luz tienen el mismo impacto. El espectro lumínico influye en la dispersión atmosférica y en la respuesta biológica de las especies.

Las luces con mayor componente azul se dispersan más en la atmósfera y generan mayor brillo en el cielo nocturno. También son las que más afectan a organismos vivos.

En contraste, las luces cálidas o de tonalidad amarilla, reducen la dispersión y el impacto ambiental. Por ello, distintas organizaciones recomiendan su uso en alumbrado público.

Otro factor clave es la dirección. La luz que se emite hacia arriba representa un desperdicio energético y contribuye a la contaminación lumínica. Las luminarias actuales permiten dirigir el flujo hacia zonas específicas, lo que reduce emisiones laterales y superiores.

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La iluminación urbana debe estar enfocada hacia abajo. (Foto: ferrantraite/Getty Images/iStockphoto)

Iluminar lo necesario

El diseño del alumbrado urbano enfrenta un equilibrio, responder a la demanda de seguridad sin generar efectos adversos.

Organismos internacionales y proyectos como Luces sobre la ciudad buscan generar lineamientos basados en evidencia para mejorar el diseño lumínico en espacios urbanos.

Entre los criterios se encuentran:

  • Dirigir la luz solo hacia las áreas necesarias.
  • Evitar emisiones hacia el cielo.
  • Reducir el uso de espectros azules.
  • Considerar el entorno natural en el diseño.

La iluminación es un componente de planeación urbana que incide en seguridad, consumo energético y equilibrio ambiental, dice Sergio Pérez, jefe de Academia de Iluminación de Construlita.

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