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El home office arrebatará clientes al coworking

La sana distancia ha demostrado que el trabajo en casa es viable y amenaza con robar clientes a los espacios colaborativos.
mar 05 mayo 2020 05:00 AM
business people working on desk
Los espacios colaborativos deberán reinventarse para poder continuar siendo una opción ante el home office.

Los espacios de trabajo colaborativo o coworking deberán redoblar sus esfuerzos para salir adelante de la crisis que ha impuesto la etapa de confinamiento a causa del COVID-19 . Si ya de por sí habían dejado atrás su etapa de crecimiento exponencial y buscaban nuevos modelos de crecimiento, ahora la presión sobre este segmento se ha multiplicado.

Para la vicepresidente senior de CBRE, Amy Henderson Saavedra, con la imposición de no salir las empresas están observando que pueden tener la flexibilidad de trabajar desde casa. “Hay empresas que ya lo venían haciendo y otras se dieron cuenta que sí es viable”.

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Justo esa razón hace considerar a Arturo Bañuelos, ejecutivo VP en JLL que “el principal enemigo del coworking va a hacer el home office; para qué rentas un espacio para 10 personas, mejor que trabajen desde su casa y que hagan videoconference”.

Los entrevistados coincidieron en que esta tipología tendrá que reinventar su concepto, pues la base de su modelo inicial era el ofrecimiento de diversas amenities: acceso a internet de última generación, coffee bar, snakes. Todo, rodeado de gente super cool y por un monto fijo.

Captaron una audiencia sedienta de hacer eso y luego ofrecieron a las empresas esos mismos servicios de amenities y de acondicionar su espacio de trabajo, pero ahora eso se modificará.

De acuerdo con el socio director de Desarrollo Estratégico de Gaya, Alberto Laris, para sobrevivir estos espacios deberán “adoptar especificaciones de mayor distancia, incorporar acabados fácilmente sanitizables y tecnología que te permita saber escanear los ingresos y saber si las personas están sanas”.

Amy Henderson, VP de CBRE, observó que dada la configuración en estos espacios que era “más pegados unos con otros” y a causa de que tienen contratos a más corto plazo, “les está pegando mucho” esta etapa de confinamiento.

La especialista explicó que si en este momento llegó el vencimiento de sus contratos, hubo clientes que no los renovaron. Además, las personas se dieron cuenta que no fue tan grave trabajar desde casa y tal vez cuando se levante el confinamiento habrá quienes decidan no regresar al coworking.

Mientras, Arturo Bañuelos mencionó que este tipo de tendencias que venían caminando rápido, con crecimientos altos y ya empezaban a entrar en una fase de freno en 2019, ahora con la pandemia van a tener que reinventar su concepto, pero por ahora “no es buen tiempo para el coworking”.

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Panorama triste para el tercer trimestre

Amy Henderson estimó que “hay una disminución en la toma de decisiones de los clientes para cerrar contrato de venta ahora”, incluso clientes cuyo proceso de contratación ya iba muy avanzado, ahora piden esperar para definir qué es lo que van a requerir y hacia dónde se van a dirigir como empresa.

A pesar de eso, la vicepresidenta senior de CBRE piensa que tanto las oficinas como los espacios coworking volverán a llenarse con un espacio acondicionado a las actuales circunstancias. Destacó que la gran ventaja del coworking es que “no le tienes que invertir nada” y “sigue ofreciendo esa flexibilidad de contratos por un mes” que permiten movilidad.

CBRE estimó que este verano “será muy bajo” para el mercado de oficinas en general y que tal vez puede mejorar hacia el tercero o cuarto trimestre del año. “Por ahora no hay nada que hacer hasta nuevo aviso y hay que entender de qué tamaño será esto, porque las empresas también estarán lastimadas”.

Observó que el segundo trimestre estará por debajo de lo esperado, aunque el primero fue mucho mejor que el año pasado, “pero todo este cierre de operaciones estará afectando al mercado” que además esta dolarizado, lo que obligaría a subir 23 o 25% el costo de oficinas, las que ahora no se ocupan.

Solución interdisciplinaria

“Sacar la bolita mágica” para saber cómo deberán reconfigurarse los espacios es complicado pero la búsqueda de soluciones debe ser en términos interdisciplinarios: de tecnología, ingeniería y diseño, estimó Alberto Laris, de Gaya.

Recordó que tras los ataques terroristas a los Torres Gemelas en Estados Unidos cambió la rutina de los aeropuertos y cómo debías abordar un avión. “Si las medidas sanitarias se deben mantener más tiempo cambiará el cómo entramos a los edificios, cómo nos relacionamos en espacios cerrados, podrían armarse túneles de escaneo y sanitización, y seguro que ya hay alguien que lo estás ideando”.

Amy Henderson consideró que ahora los edificios tienen que tomar medidas más estrictas y pensar aún más en el bienestar del usuario final, como ya la contempla la certificación WELL, con énfasis en un aire acondicionado sano, no viciado, con los filtros correctos. Además de contar con una buena iluminación.

Tendrá que realizarse “mucha más inversión en tecnología”, fomentando que el empleado tenga menor contacto con el edificio: no tocar el botón del elevador, ingresar al edificio con tarjeta y con ese mismo chip solicitar el elevador. Lo que vamos a empezar a ver son edificios “mucho más automatizados para evitar el contacto con el edificio”.

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