Las amenidades, gimnasios, roof gardens, espacios compartidos, pueden funcionar como válvula de alivio, pero, en su opinión, difícilmente compensan del todo la insuficiencia del espacio individual, especialmente cuando esos espacios están diseñados para servir a cien departamentos a la vez.
Lozano también menciona un concepto que la investigación en neurociencia utiliza para entender estas dinámicas: el espacio peripersonal, es decir, el volumen libre que cada persona necesita alrededor de sí misma para no percibir su entorno como invadido.
Ese umbral varía entre culturas, y en México, dice, aún no está del todo documentado cómo está evolucionando con los nuevos patrones de vivienda.
Los números detrás de la tendencia
Marisol Becerra, directora de Estrategia de Datos y Consultoría en Monopolio, analiza el mercado hipotecario mexicano con una base de más de 3.5 millones de registros de avalúos entre 2019 y 2025. Sus datos revelan la anatomía de un mercado que se achica por arriba y por abajo al mismo tiempo.
El descenso de 4.4 m2 en el promedio general entre 2022 y 2025 no es solo un ajuste estadístico, comenta, refleja que la vivienda nueva sale al mercado con menos metros que la que se construía hace una década, y que la vivienda usada, que aún conserva superficies mayores, gana terreno.
En 2025, el 57% de las hipotecas se destinaron a vivienda de segunda mano, con un promedio de 93.7 m2, frente a los 81.8 m2 de la nueva.
"La vivienda usada que circula en el mercado secundario refleja los estándares de construcción de hace 10 o 15 años, cuando el terreno era más accesible y las densidades eran menores", explicó Becerra.