La situación no se queda en las viviendas, sino que también modifica la estructura urbana: colonias céntricas se encarecen, los comercios tradicionales desaparecen y miles de personas son desplazadas a zonas periféricas con menor infraestructura, mayores tiempos de traslado y peores servicios.
“Cuando están mal reguladas, la actividad especulativa y las inversiones corporativas a gran escala pueden socavar la asequibilidad y la seguridad habitacional de los hogares de bajos ingresos.”
La vivienda se volvió más cara que nunca
Entre 2010 y 2023, la relación precio-ingreso aumentó en todas las regiones del mundo, excepto Europa y América del Norte. Asia Central y del Sur tuvieron un efecto drástico, al pasar de 9,7 a 16.8 veces el ingreso.
La vivienda social perdió peso en los mercados. En India, por ejemplo, el segmento asequible pasó de ser el 52% de las nuevas construcciones en 2018, a 17% para 2025. Los desarrolladores abandonaron el mercado de familias de ingreso medio para enfocarse a compradores de alto nivel, donde los márgenes son más elevados.
En este contexto, el mercado se construye para quien puede pagar, y no para quienes necesitan habitar. Este costo impacta directamente a las carteras de las personas, ya que 44% de los hogares arrendatarios en el mundo destina más del 30% de su ingreso para pagar la renta, un umbral a partir se considera una “sobrecarga”.
En África Subsahariana, este porcentaje sube a 55%, en Europa y América del Norte, a 50%. Los números señalados por la ONU son promedios, pero hay picos más agudos.
Los más afectados suelen ser los jóvenes, los hogares encabezados por mujeres, los migrantes, las minorías visibles y otros grupos vulnerables.
Hacia un nuevo modelo: la función social del suelo
La crisis actual no es solo por falta de ladrillos, sino por un sistema que ha priorizado el valor de cambio sobre el valor de vivir.. Ante este escenario, ONU-Hábitat hace un llamado a recuperar la función social de la vivienda y el suelo.
El reporte sugiere que los líderes políticos deben reconocer los límites de los enfoques basados estrictamente en las finanzas y adoptar medidas equilibradas que incluyan:
- Monitoreo de la actividad inversora, para evitar burbujas especulativas que expulsen a los residentes locales.
- Apoyo a modelos no especulativos, como cooperativas de vivienda y fideicomisos de tierras comunitarias.
- Ajuste entre oferta y demanda.
"La vivienda es el techo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible... El progreso hacia las metas globales está indisolublemente ligado a nuestra capacidad para asegurar una vivienda adecuada para todos".