Sobreoferta residencial: el otro lado del desequilibrio
Mientras la vivienda media desaparece del mercado capitalino, el extremo opuesto acumula inventario.
Las desarrolladoras que continúan en la Ciudad de México se concentran en segmentos residencial y residencial plus, donde el margen por unidad es mayor y la capacidad de absorber imprevistos es más alta. Sin embargo, el mercado empieza a mostrar señales de saturación.
"La tierra que sí existe es para hacer residencial y residencial plus, pero ahí está tan sobre ofertado el mercado en las viviendas más caras, que no se te va a vender, aunque sí tenga buen margen", describe Escobosa.
Para medir la salud de un mercado inmobiliario, se usa una métrica que denomina meses de inventario, que se traduce en el tiempo que tardaría en venderse todo el inventario disponible al ritmo actual de operaciones.
En Guadalajara y Monterrey, ciudades donde el mercado de vivienda media conserva dinamismo, esa cifra está por debajo de los 30 meses, un umbral que considera saludable. En la CDMX, el tiempo se multiplica.
El contexto financiero complica aún más el panorama. De acuerdo con BBVA, la colocación de hipotecas para adquisición de vivienda del sector bancario cayó 4.8% en 2025, y las proyecciones apuntan a que la recuperación será lenta en 2026 y posiblemente en años posteriores.
La confianza del consumidor de vivienda registró una caída más pronunciada que la confianza general.