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¿Canchas que captan agua y frenan la violencia? El éxito de Love.Fútbol en Ecatepec y Teotihuacán

El modelo de Love.fútbol combina infraestructura deportiva y gestión comunitaria, generando ingresos locales y mejorando la percepción de seguridad en zonas marginadas.
vie 10 abril 2026 04:30 AM
cancha de fútbol en México
La iniciativa personaliza las canchas dependiento de las problemáticas de cada comunidad. (Foto: love.fútbol/Facebook)

En Teotihuacán, Estado de México, una superficie sin uso se convirtió hace algunos meses en una cancha multideportiva, que además de dar un beneficio a la comunidad, impacta también bajo el suelo. El espacio está dotado de un sistema subterráneo de captación de agua pluvial con capacidad para más de 10,000 litros, destinados a regar los campos circundantes y proveer agua filtrada a los habitantes del área.

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La cancha resuelve, al mismo tiempo, una demanda de espacio para el juego y una crisis de abasto hídrico que afecta al municipio.

El proyecto fue impulsado por Love.fútbol , una iniciativa internacional con dos décadas de operación que construye y activa espacios deportivos en comunidades vulnerables.

Pero el caso de Teotihuacán plantea una pregunta más amplia: ¿qué puede hacer una cancha por una comunidad más allá del deporte?

cancha en teotihuacán
En Teotihuacán, por ejemplo, la cancha construida tiene un sistema de captación de agua. (Foto: love.futbol)

La carencia de espacio público

México enfrenta un déficit persistente de equipamiento urbano en sus zonas periféricas y de alta marginación.

A nivel general, en el país, cada persona tiene acceso solo a 1.2 metros cuadrados de espacio público, y 79% de quienes no tienen acceso a uno de estos lugares, enfrenta un grado de marginación medio, alto o muy alto, de acuerdo con el Instituto de Recursos Mundiales (WRI por sus siglas en inglés).

En esas áreas, la falta de espacios seguros para el juego y la convivencia tiene efectos que trascienden lo recreativo.

Incide en la percepción de seguridad, en los patrones de movilidad de niños y jóvenes, y en la capacidad de una comunidad para organizarse en torno a bienes comunes.

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"Los niños siempre van a seguir su instinto y van a agarrar una pelota y van a jugar, y en muchos casos eso sucede en lugares peligrosos, en la calle, en espacios abandonados", dijo Kenza Gravois, directora Global de Desarrollo de Love.fútbol . Es decir, la ausencia de infraestructura no detiene el juego, lo desplaza hacia entornos de riesgo.

Lo que plantean iniciativas como Love.fútbol es que la ecuación puede invertirse: un espacio diseñado con y para la comunidad no solo ofrece un lugar para jugar, sino que puede detonar dinámicas que van desde la reducción de la violencia hasta el crecimiento económico local.

cancha de fúbtol
En México se han construido 21 canchas. (Foto: love.fútbol/Facebook)

La dimensión social de las canchas

La discusión sobre el valor del equipamiento urbano suele medirse en términos físicos, como cuántos metros se construyen, cuántos usuarios puede albergar, cuánto cuesta el mantenimiento. Pero existe una capa de impacto que esas métricas no capturan.

Love.fútbol mide sus intervenciones mediante encuestas entre los habitantes de las comunidades donde opera. En sus proyectos a nivel global, el 80% de los encuestados reporta una percepción de mayor seguridad, no solo dentro de la cancha sino en la comunidad en general.

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Gravois atribuye la mejora en seguridad a dos factores que operan en paralelo: el vínculo comunitario que se genera a partir de la convivencia en el espacio y el efecto de la educación impartida a través del deporte. "La gente empieza a conocerse, a reconocerse, y eso fomenta ese sentido de seguridad en la comunidad", explicó.

El crecimiento económico, por su parte, se explica por el tráfico que genera un espacio activo alrededor de los negocios locales.

En muchos casos, las propias comunidades organizan mercaditos dentro o alrededor de las canchas, cuyos ingresos se reinvierten en el mantenimiento de la infraestructura, contó la directiva.

cancha de love futbol
En Ecatepec se hizo la Cancha Violeta contra la desigualdad de género. (Foto: love.futbol)

Crear comunidad con una cancha

Una de las lecciones que apunta la experiencia de Love.fútbol en México tiene que ver con el proceso, no solo con el resultado. La organización sostiene que el éxito de largo plazo de un espacio público depende de que los habitantes lo sientan propio desde antes de que exista.

"Lo que hace exitoso un proyecto no es que se abra exitosamente un espacio que esté lindo con porterías... lo más importante es que éste sea activo y sea usado y mantenido a largo plazo", afirmó Gravois.

Para lograrlo, la organización inicia el contacto con las comunidades antes de conseguir financiamiento a través de escuchar sus problemáticas, identificar sus fortalezas y deja que sean los propios residentes quienes decidan qué tipo de espacio necesitan.

Ese proceso de participación tiene consecuencias concretas. Las redes comunitarias que se forman durante la construcción y activación de un espacio suelen consolidarse formalmente después del proyecto, lo que permite a las comunidades aplicar por fondos de manera independiente y desarrollar otras mejoras en su entorno.

Un ejemplo que ilustra ese efecto de largo plazo ocurrió en Brasil, donde una cancha instalada en una zona de terracería generó tanta actividad que las calles aledañas fueron pavimentadas. La localidad, por primera vez en su historia, obtuvo un código postal.

cancha de fútbol
La iniciativa comienza haciendo comunidad desde antes de la construcción de la cancha. (Foto: love.fútbol/Facebook)

Género, inclusión y las barreras que persisten

El análisis de la iniciativa sobre equipamiento deportivo en comunidades vulnerables en México revela una brecha que los datos de Love.fútbol documentan con claridad: las niñas no acceden al espacio público de la misma manera que los niños.

Gravois lo describe como una combinación de normas sociales, barreras culturales y condiciones de seguridad que, en la práctica, excluyen a las niñas de los espacios donde se juega fútbol.

En respuesta a esa realidad, algunos proyectos en el país han incorporado el diseño con perspectiva de género desde la etapa de planeación.

La llamada Cancha Violeta, desarrollada en Ecatepec, Estado de México, fue concebida por mujeres de la comunidad para niñas, adolescentes y mujeres, con programación orientada a la inclusión y la equidad.

El espacio es abierto a todos los géneros, pero parte de una lógica de diseño que invierte el punto de partida habitual.

México como laboratorio en la región

Con 21 canchas en cinco estados y una década de operación, México es el segundo territorio con mayor presencia de Love.fútbol en el mundo, después de Brasil, que acumula alrededor de 35 espacios. Esa trayectoria convierte al país en una referencia metodológica para otros proyectos en América Latina.

La coyuntura del Mundial de Fútbol 2026, que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá, añade un contexto en el que la conversación sobre fútbol, espacio público y comunidad cobra mayor visibilidad. Love.fútbol inició en 2026 proyectos también en Canadá, el tercero de los países sede.

Gravois describe a México como un territorio que ha permitido afinar la metodología de la organización gracias a la disposición de sus comunidades para participar, "esa pasión por trabajar en conjunto y buscar el bien de las generaciones siguientes es algo muy visible en México", afirmó.

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