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El diseño como estrategia: cafeterías de la CDMX compiten por la atención del consumidor a través de su interiorismo

La apariencia de los locales no solo ayuda a reforzar su marca, sino que representa un papel clave en su facilidad de multiplicación y en la retención de los clientes.
vie 16 enero 2026 05:30 AM
Las cafeterías de CDMX tienen la 'receta' para que consumas más: la respuesta está en la neuroarquitectura
La neuroarquitectura da lecciones sobre cómo usar el diseño para atraer clientes, retenerlos y provocarles emociones. (Fotos: iStock/Sede Café)

En un mercado con más de 7,000 cafeterías, la Ciudad de México vive una fiebre que va más allá del café. Detrás de cada barra de madera, cada silla estratégicamente colocada y cada lámpara de luz cálida, existe una decisión calculada para influir en cómo se siente el cliente y, en última instancia, en su decisión de compra.

El diseño dejó de ser un elemento decorativo para convertirse en una herramienta de negocio. Las grandes cadenas lo saben y lo aplican. Las cafeterías independientes comienzan a entenderlo y lo aprovechan como recurso para fidelizar a sus clientes o expandirse.

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La ciencia detrás del espacio

La neuroarquitectura, un campo que estudia cómo el diseño arquitectónico afecta la percepción y el bienestar de las personas, dejó de ser un concepto académico para instalarse en el centro de las estrategias comerciales.

“La idea de compra se da mucho por cosas un poquito más inconscientes, que tienen que ver mucho con ese diseño de los espacios y los entornos”, explica Eduardo Durán, director de licenciatura de Marketing en el Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México.

Más del 95% de las decisiones de compra ocurren de manera inconsciente. Las cafeterías lo saben y diseñan sus espacios para provocar emociones específicas.

Por ejemplo, las formas curvilíneas evocan naturaleza y generan sensaciones de seguridad y suavidad, lo que las hace ideales para espacios donde se busca que el cliente permanezca. Las líneas rectas provocan orden y eficiencia, perfectas para modelos de alta rotación donde la transacción debe ser rápida.

La iluminación juega un papel igual de importante. La luz cálida hace que los alimentos se vean más frescos y apetitosos. No es casualidad que en los mercados tradicionales, donde los toldos rojizos rebotan la luz del sol, la fruta parezca más jugosa.

“La iluminación cálida hace que la comida sea más redondita y hasta más fresca. No es que sea más fresca, sino que se ve más fresca, pero por el tipo de iluminación”, detalla el experto.

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El uso de materiales naturales, luces cálidas y curvas brinda sensaciones de suavidad y seguridad. (Galo Cañas Rodríguez)

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El negocio del diseño

Las empresas que se enfocan en el diseño de espacios comerciales generan un incremento de 32% en crecimiento de ingresos, de acuerdo con el McKinsey Design Index. Este crecimiento se traduce en un 56% más de retribución total.

Otro estudio del Design Management Institute revela que las empresas centradas en el diseño superan el rendimiento del índice Standard & Poor’s en 211% en un periodo de 10 años, cita el experto.

“Esas inversiones en espacios comerciales son un poquito más pensadas a mediano plazo”, advierte el experto Eduardo Durán. El retorno no ocurre de inmediato, pero los números demuestran que la apuesta vale la pena.

Con eso en mente trabajó el despacho de arquitectura MYTGLVDK en Sede Café, una cadena de cafeterías en la CDMX que surgió en 2024 y ya cuenta con más de 20 sucursales.

La marca se replicó de manera acelerada en la ciudad, ocupando desde locales de 16 metros cuadrados hasta espacios en centros comerciales. Una herramienta para poder hacerlo, manteniendo la calidad del diseño y su identidad, fue el diseño.

La clave estuvo en concebir un concepto versátil desde el inicio. Cada elemento se diseñó buscando compacidad y flexibilidad, para que el sistema pudiera adaptarse a espacios de distintas escalas sin perder coherencia.

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El diseño tuvo en mente la facilidad de replicarse, pero con una identidad sólida. (Foto: Sede Café)

La estrategia es parte de un todo. De acuerdo con el despacho, el cliente simplificó el modelo tradicional de cafetería desde el principio: redujo la carta, optimizó el número de equipos y ajustó la cantidad de personal para operar eficientemente en espacios pequeños.

MYTGLVDK trabajó de cerca con el equipo operativo, analizando tiempos y movimientos dentro del espacio. Durante las primeras cinco aperturas, el sistema se afinó constantemente.

“Fue un proceso colaborativo y evolutivo: conforme se fueron abriendo las primeras sucursales, aprendimos junto con el cliente qué funcionaba mejor, qué equipos eran realmente eficientes y qué aspectos podían optimizarse”, relatan los diseñadores en el documento del proyecto.

Esta capacidad de adaptación permitió una replicabilidad ágil, ocupando locales que otras marcas difícilmente podían usar.

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La viabilidad financiera

Operar en locales pequeños implica una inversión inicial menor, pero no siempre se reduce de manera proporcional. Las áreas operativas concentran la mayor carga de instalaciones, equipamiento y requerimientos técnicos.

Para amortiguar el gasto y hacer posible la multiplicidad veloz, la solución fue desarrollar un sistema de diseño modular.

“El reto estuvo en encontrar el equilibrio entre el tamaño del espacio y la inversión necesaria, y ahí la clave fue desarrollar un sistema de diseño modular. Este enfoque permitió crear elementos fácilmente reproducibles y reutilizables en distintos contextos, optimizando costos y facilitando su implementación en múltiples sucursales”, de acuerdo con el despacho, conformado por Andrés Mier y Terán y Regina Galvanduque.

Este enfoque, conocido como “kit of parts” o kit de piezas, permite diseñar un sistema de componentes modulares y prefabricados que se configuran flexiblemente para adaptarse a cualquier entorno inmobiliario.

Esto lo hicieron con una retícula inspirada en los principios funcionalistas de los años cincuenta, con una base flexible “plug and play”, que permite integrar distintos módulos manteniendo una misma estética y coherencia espacial.

La estética se apoya en referencias al pasado y en un lenguaje ligeramente retro que evita las tendencias pasajeras. La intención fue construir un “clásico inmediato”: un entorno atemporal, cercano y reconocible.

“Este sistema es el que ha permitido escalar el concepto de forma eficiente, controlando la inversión y asegurando una identidad clara en cada nueva apertura”, explican los arquitectos.

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El diseño se basa en el uso de madera de álamo, con azul eléctrico y colores tenues, en espacios pequeños. (Foto: Sede Café.)

A pesar de esta capacidad de replicarse, el equipo de diseño buscó continuar con una identidad sólida para el negocio y adaptarse a cada espacio de manera particular.

La participación del equipo de diseño en Sede Café se planteó como un equilibrio entre construir una identidad sólida y adaptarse a cada espacio particular.

Los materiales partieron de dos necesidades: crear espacios cálidos y altamente reconocibles. Se optó por el álamo, que aporta calidez y beneficios tanto estéticos como funcionales. La madera equilibró la escala reducida de los espacios y los hizo más acogedores.

El color se convirtió en un elemento de reconocimiento fundamental. En locales pequeños era necesario que el color tuviera un carácter contundente desde la distancia.

“La intención era que, incluso desde el otro lado de la calle, pudiera identificarse la marca sin necesidad de ver el logotipo”, señalan los diseñadores.

Así surgió el uso del azul brillante y eléctrico, trabajado en diálogo con la madera, superficies de fórmica en tonos crema y pisos de terrazo. Estos elementos funcionan como un “brand dressing”, una manera de construir identidad a través del espacio y los materiales.

El estado del mercado

Las grandes cadenas aplican principios de neuroarquitectura de manera sistemática. Starbucks, Tim Hortons, Cielito Querido no solo son las empresas que dominan el mercado, de acuerdo con Silla, sino que invierten en diseño como parte de su estrategia comercial.

“Esto es una gran oportunidad también para las otras pequeñas competidoras, que tal vez no son tan grandes, que empiecen a darle la importancia que tiene el diseño en su estrategia comercial”, señala Eduardo Durán del Tecnológico de Monterrey.

Los pequeños competidores deben centrarse en posicionarse en torno al estilo de vida que quieren provocar o que ya tienen las personas de su mercado objetivo.

Otro elemento que cobra relevancia es el diseño de espacios “instagrameables”. Los consumidores buscan lugares donde tomarse fotografías, y esos momentos funcionan como contenido que amplifica el mensaje de la marca.

“Si tengo spots también instagrameables, pues obviamente hace que el propio consumidor actúe un poquito como un embajador y genere contenido alrededor de mi marca”, explica el experto.

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Tener un diseño con intención es una oportunidad para cafeterías pequeñas por competir con cadenas de mayor tamaño. (Miguel Serrano Ruiz/Getty Images/iStockphoto)

La economía del hábito

Detrás del crecimiento de las cafeterías en la Ciudad de México hay una lógica más fundamental. La clave no está en el café, sino en la economía del hábito.

Las cafeterías operan con una frecuencia alta y un ticket contenido, lo que les confiere una elasticidad menor ante ajustes de consumo y una capacidad superior para transformar la rutina diaria en flujo predecible, de acuerdo con el análisis de la consultora Siila.

Ese atributo, la recurrencia con fricción mínima, explica por qué concentran expansión y capital. No como una apuesta de crecimiento acelerado, sino como un mecanismo de estabilización dentro del retail urbano contemporáneo.

En un mercado donde todo comunica, desde el producto hasta el espacio físico, el diseño dejó de ser un elemento superficial para convertirse en un diferencial competitivo. Las cafeterías que lo entienden construyen no solo espacios para vender café, sino experiencias que se integran a la vida cotidiana de la ciudad

La expansión en la CDMX: un ancla para los centros comerciales

Las cafeterías representan apenas el 1% del área comercial en la Ciudad de México. Sin embargo, en los centros comerciales de más de 4,000 metros cuadrados, el promedio es de tres marcas por plaza.

Esta concentración responde a una estrategia deliberada. Las cafeterías necesitan flujos constantes, alta visibilidad y fricción operativa mínima. Su valor no está en maximizar la renta por metro cuadrado, sino en estabilizar el flujo del centro comercial.

En los últimos cinco años, el número de cafeterías en la capital creció a una tasa compuesta anual de 6%, hasta sumar al menos 150 puntos de venta en el tercer trimestre de 2025.

La expansión no ocurrió en los corredores más visibles. Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero lideraron el crecimiento, con tasas de 32% y 22% respectivamente. Benito Juárez creció 10%, mientras que Cuauhtémoc y Coyoacán registraron un crecimiento prácticamente nulo, de acuerdo con la empresa.

Este patrón territorial responde a la geografía del nuevo inventario inmobiliario. Entre 2020 y 2025, cerca del 85% del área bruta rentable incorporada para retail en la Zona Metropolitana se concentró en esas alcaldías, principalmente en desarrollos de consumo cotidiano como lifestyle centers, community centers y usos mixtos.

Las cafeterías funcionan como usos de absorción temprana en estos desarrollos. Requieren espacios reducidos, activan flujo desde etapas iniciales y elevan la estabilidad operativa del activo.

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