Cómo usar los colores tendencia en interiores este 2026
La clave del 2026 será el contraste: mezclar tonos neutros, pero cálidos, con tonos mexicanos profundos centrados en la gama de marrones, violetas, azules y verdes orgánicos.
Los colores vibrantes regresan en forma de acentos o en muros independientes.(Foto: Gemini/Expansión)
Redacción Obras
Después de años de interiores dominados por el minimalismo y superficies blancas y frías, los espacios residenciales y comerciales cambian y revelan una búsqueda colectiva: recuperar la calidez, la identidad y el bienestar a través del color y la textura.
Los tonos que emergen para 2026 no responden únicamente a modas internacionales, sino a una reconexión con la tradición mexicana y las necesidades emocionales contemporáneas.
El color deja de ser un elemento decorativo secundario para convertirse en protagonista del diseño de interiores.
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La paleta de la dualidad
Las tendencias cromáticas para 2026 revelan un equilibrio entre opuestos. Por un lado, tonos profundos y terrosos que conectan con las raíces y la naturaleza. Por otro, colores etéreos y suaves que invitan a la calma.
Entre los tonos profundos destaca la gama del café, desde terracotas hasta marrones casi vinosos, que se convierte en el gran protagonista cromático del año. Estos colores evocan tierra, barro, madera envejecida y chocolate.
En el extremo opuesto se encuentran azules muy claros, casi celestiales, que simbolizan introspección y paz. También los tonos arena, ivory y blancos cálidos, nunca fríos, que funcionan como lienzos para permitir que otros elementos respiren.
"La combinación de los dos extremos hacen una armonía muy bonita", explica Claudia Contreras, CMO en PPG Comex, respecto a los dos colores del año de la compañía: el Xoconostle (vino profundo) y Cielito Lindo (azul claro).
Estos tonos invitan a explorar el equilibrio entre lo terrenal y lo etéreo, entre tradición y modernidad.
Comex PPG busca predecir los colores tendencia a través de un análisis de lo que sucede en el entorno global y local.(Foto: Comex y Umbral)
Verde eucalipto y rosas naturales
Otra paleta importante para 2026 son los verdes en tonos eucaliptos, muy naturales, que se usan principalmente en productos, sillas, telas y luminarias.
"Es un verde muy utilizable ahorita, las fotos, los árboles", señala Sandra de la Torre, diseñadora de interiores. Este verde obliga a un contraste y funciona especialmente bien en espacios donde se busca una conexión con lo natural sin recurrir a plantas reales.
Los rosas también tienen presencia, pero en su versión más orgánica: rosa pitaya, tonos que remiten a frutas y flores mexicanas. Se trata de colores que celebran la identidad local sin caer en estereotipos, dice la interiorista.
El regreso del color mexicano
"México en particular, cada vez que se integran los colores que se sientan lo más natural posible, de hecho lo más natural regresa un poquito a lo tradicional mexicano", explica De la Torre.
Los tonos que durante décadas definieron la arquitectura vernácula mexicana regresan: ocres, terracota, barros, azules profundos, verdes intensos. Pero no como réplica nostálgica, sino reinterpretados con una sensibilidad contemporánea.
La diferencia crucial está en cómo se aplican. Ya no se trata de pintar toda una casa en azul añil o rosa mexicano, sino de utilizarlos estratégicamente en acentos, muros focales o combinados con neutros que les permitan brillar sin abrumar.
Algunos de estos combinables son los tonos arena e ivory, característicos de estilos mediterráneos sobrios. El uso de estas paletas neutras, pero cálidas, ayuda a darle atemporalidad a los espacios, de acuerdo con Victoria Plasencia, diseñadora de interiores.
En el mercado de lujo, la preferencia se inclina hacia "materiales profundos, táctiles y con mucha riqueza sensorial", describe Camila Anaya, de Casa de las Lomas.
Las tonalidades sobrias dominan: maderas ligeramente más oscuras que el nogal tradicional, maderas teñidas en negro que generan contraste, y mármoles en tonalidad espresso. "La gama del café" se confirma como el ideal cromático del año.
Pero el color no solo está en las superficies pintadas. Los textiles aportan dimensión cromática: bouclés en tonos neutros pero con textura, suedes en colores tierra, acentos de faux fur que suman calidez visual.
Cómo aplicar color sin miedo
La pregunta no es si usar color, sino cómo hacerlo. Héctor Escamilla, director de Desarrollo de nuevos negocios y Especificación de PPG Comex, ofrece una guía concreta: la fórmula 60-30-10.
Consiste en distribuir tres colores en proporciones específicas. El 60% se asigna al espacio general con colores neutros (blancos cálidos, beiges, grises suaves). El 30% puede corresponder a muebles, tapetes u otros elementos que combinen con el color principal. El 10% restante se destina a un acento vibrante en un muro focal, marco de ventana o puerta.
"Mi recomendación sería de manera puntual empezar por un espacio o por un detalle", sugiere Escamilla. Un solo muro, un remate visual, la pared detrás de la cabecera de la cama.
Esta aproximación gradual permite experimentar sin compromiso total. Si el tono profundo resulta demasiado intenso en toda la habitación, funciona perfectamente en un solo plano que ancla visualmente el espacio.
Una de las maneras de perderle miedo al color es comenzar con muros independientes.(AleksandarNakic/Getty Images)
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Contrastes intencionales
Los diseñadores coinciden en que los colores tendencia para 2026 funcionan mejor en contraste que en soledad. Un tono profundo como el terracota necesita respirar contra un blanco hueso. Un azul etéreo cobra vida cuando dialoga con maderas naturales o texturas orgánicas.
"El mexicano está obligando a un contraste", observa De la Torre refiriéndose a las paletas que emergen. No se trata de espacios monocromáticos, sino de yuxtaposiciones que generan tensión visual interesante.
Diseño emocional a través del color
Victoria Plasencia proyecta que el "diseño emocional" será fundamental en 2026: "espacios pensados para el bienestar, la energía y la calma".
El color es herramienta primaria para lograr estos objetivos. Los azules suaves reducen la activación nerviosa. Los terracotas y ocres generan sensación de arraigo. Los verdes naturales conectan con ritmos biológicos básicos.
"Cómo vive realmente cada persona: sus rituales, su rutina, qué les da paz, qué les inspira y qué necesitan para fluir mejor en su hogar", explica Plascencia sobre su metodología. El color debe responder a estas necesidades individuales, no a dictados abstractos de tendencia.
Un espacio para trabajar desde casa podría beneficiarse de azules que facilitan concentración. Una recámara funciona mejor con tonos tierra que invitan al descanso. Una cocina se activa con acentos de colores más vivos.
Sandra de la Torre concluye con una reflexión que define el momento actual: "Ahorita estamos en la época en donde todo es aceptable. Cada quien busque la tendencia que más le gusta, se sienta más a gusto".
No existe una única paleta correcta. Los colores tendencia para 2026 ofrecen herramientas, no mandatos. Alguien puede elegir elegancia con dorados y molduras. Otro puede optar por tonos orgánicos y texturas naturales. Ambos caminos son válidos.
La clave está en entender los principios: proporciones, contrastes, psicología cromática, relación entre color y textura. Con estas herramientas, cada espacio puede encontrar su propia voz cromática, equilibrando identidad personal con las conversaciones estéticas más amplias que definen el momento.
Los colores de 2026 no imponen una estética única. Invitan a que cada hogar cuente su propia historia a través de tonos que conectan con la tierra, con la tradición, con la calma y con la valentía de ser diferente.