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Martha Thorne: "El Premio Pritzker está al servicio de la humanidad"

La directora del galardón, conocido como "el Nobel de la arquitectura", considera que Lacaton & Vassal, despacho ganador este 2021, demuestra cómo el diseño debe servir y ser accesible a la comunidad
mar 16 marzo 2021 12:47 PM
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Martha Thorne, es la directora ejecutiva del Premio Pritzker y decana de la IE School of Architecture and Deisgn.

Martha Thorne , arquitecta, académica, curadora, escritora e investigadora, es directora del Premio Pritzker, conocido como “el Nobel de arquitectura”, desde 2005, y decana de la IE School of Architecture and Design en Madrid.

Bajo su liderazgo, el reconocimiento se ha transformado y ha premiado a despachos de arquitectura cada vez más cercanos con las personas. Este año, Lacaton & Vassal fue la dupla que se hizo acreedora de la condecoración.

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Su trabajo se caracteriza por fundamentarse en la sustentabilidad económica, social y medioambiental y poner la arquitectura al alcance de las comunidades.

Más allá de hacer proyectos de grandes dimensiones, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, buscan generar cambio a través de procesos constructivos y pequeñas obras replicables, como las viviendas sociales.

Martha Thorne cuenta a Obras y Expansión su opinión sobre el trabajo del despacho ganador del Premio Pritzker 2021 y su visión sobre la arquitectura del futuro.

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Martha Thorne ha sido la directora ejecutiva del Premio Pritzker desde 2005.

¿Cuál es su opinión sobre el trabajo de Lacaton & Vassal, ganadores del premio este 2021?

Tengo que comentar que estoy realmente encantada, emocionada con los ganadores este año. Creo que el mundo está atravesando un momento difícil, no sólo por COVID-19, que es una situación realmente difícil para todo el mundo, pero también hay otros problemas.

El COVID-19 pone en relieve otros problemas que tiene nuestra sociedad: desde el cambio climático hasta las dificultades de acceso a vivienda asequible para mucha gente.

Y creo que a través de los ganadores de este año, el jurado ha seleccionado a personas que tienen una arquitectura de altísima calidad y, a su vez, demuestran que se puede poner la arquitectura de calidad al servicio de cosas como la comunidad, sostenibilidad, vivienda social. Y hacerlo con elegancia, con unos precios muy razonables.

Por un lado una generosidad de ideas, de espacio y economía de presupuesto, de gestos formales, etcétera. Yo, personalmente estoy encantada. Creo que la arquitectura ha tenido un papel importantísimo en nuestras sociedades y este equipo de Lacaton y Vassal ilustra un camino muy positivo

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Latapie House, obra de Lacaton & Vassal

 
Después del Pritzker 2021, ¿que viene? ¿Cuál será la influencia de este premio en el diseño?

Yo espero que el mensaje, sobre todo recibido por mis alumnos, o por arquitectos jóvenes y no tan jóvenes, sea recibido, por un lado, como algo optimista, pero también que se den cuenta de que la lección de la arquitectura de Lacaton & Vassal no es uno de copiar formalmente edificios. Deben aprender de su camino.

Y ese camino es, como Anne Lacaton siempre dice: cuando empiezo un proyecto o cuando empezamos un proyecto, la primera cosa es observar el lugar, analizar el solar, entender la comunidad, estar en contacto con la gente que vive en ese sitio o que van a vivir en el sitio.

Es apreciar lo que existe en cuanto a los edificios, al clima, al entorno, es valorar lo existente y, luego, buscar el camino de poner en relieve ese valor existente y hacer una contribución generosa a lo que hay. Y eso incluso con edificios nuevos, pero yo creo que esa es una lección buenísima de aprender de esos arquitectos.


Anuncio Premio Pritzker 2021 from IE Communications on Vimeo .

¿Cómo se ha transformado, a lo largo de la historia, la arquitectura que premia fundación Pritzker?

Yo creo que el Premio Pritzker, como todos los premios, responden al momento y al lugar en el que se encuentran. Responden al contexto del momento y a las inquietudes de las personas en el jurado.

Cuando se fundó el premio en el año 1979, fue un momento en el que la sociedad buscaba héroes de la arquitectura o héroes como actores, buscaba héroes artistas. Entonces, en los primeros años se puso mucho énfasis en el nombre del individuo que ganó y luego, yo diría, en los primeros años se destacaban obras icónicas.

Obras que llamaban la atención, que eran fáciles de recordar. Y muchas obras que hoy en día figuran en las páginas de la web del Pritzker o en los libros sobre los ganadores, son edificios representativos: el gran museo, el gran aeropuerto… Pero en las últimas décadas ha habido una ampliación de preocupación por parte del jurado.

A partir de Glenn Murcutt, arquitecto australiano que ganó en 2002 y quien fue uno de los primeros que hablaba de la importancia de la sostenibilidad, de hacer una arquitectura respetuosa con el medioambiente natural y construido, la tendencia cambió.

Yo creo que en los últimos años se ha ido ampliando el discurso, los mensajes del jurado y sólo hay que leer sus textos para ver sus inquietudes de una forma más clara de temas sociales. El premio Pritzker, al servicio de la humanidad, se ha criztalizado un poco más, diría yo, en los últimos años.

 
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FRAC Nord-Pas de Calais de Lacaton and Vassel

¿Hacia dónde va la arquitectura tras lo vivido en el último año con la pandemia?

Lo que veo es, por un lado, con COVID-19 todos nos damos cuenta de la importancia del espacio físico, porque no podemos salir de casa o debemos tener distancia entre personas o tomar medidas para no ocupar totalmente espacios físicos, creo que esta época nos ha ilustrado esta gran importancia.

Lo que también nos enseña es que el espacio físico puede contribuir a nuestro bienestar, a nuestra salud mental y física.

Y, por lo tanto, mi gran deseo es que empiecen a llamar a los arquitectos para estar en equipos multidisciplinares con los políticos, con médicos, con organizaciones culturales en escuelas, en todos los sitios donde la arquitectura puede aportar valor para hacer la vida más agradable, más abierta, más sana para la gente.

No sé si va a pasar o no. Y como segunda cosa, lo que sí veo en la arquitectura la tecnología, no sólo como herramienta de diseño, pero la tecnología proporcionando más información a los arquitectos o influyendo en la construcción, transformando al sector de la construcción.

Rapidísimo está viniendo y en ese sentido diría que mi esperanza es que no nos enamoremos de la tecnología como un fin, pero que usamos la tecnología para mejorar la calidad y accesibilidad del medioambiente construido.

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