Plataformas como FundarqMX difunden y buscar preservar la arquitectura en México.(Fundarq MX/Facebook)
Diana Zavala
El diseño en México atraviesa una etapa de expansión. Lo que durante años fue una conversación centrada en los gremios profesionales hoy atrae la atención de públicos diversos, instituciones y gobiernos que lo reconocen como una herramienta para entender y resolver problemas urbanos, ambientales y sociales.
Durante los últimos años, eventos y plataformas como Design Week México, Mextropoli, What Design Can Do, Amazing Speakers, FundarqMX y el Abierto Mexicano de Diseño registraron reaperturas y participaciones récord.
El fenómeno no solo refleja un auge en la oferta cultural, sino una transformación en la manera en que el país y la Ciudad de México se relacionan con el diseño.
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“El diseño está tomando una importancia porque es quien está respondiendo estas preguntas que estamos hoy viviendo de una manera más urgente”, dijo Ricardo Lozano, codirector del Abierto Mexicano de Diseño y de What Design Can Do México.
Explicó que el interés actual se debe a que la disciplina se posicionó como un medio para abordar temas que van desde el cambio climático y la equidad de género, hasta la justicia social y la movilidad. “El 80% del impacto ambiental que va a tener un producto se define en la etapa del diseño”, señaló.
Un público más amplio
El crecimiento no solo se observa en el número de proyectos o en la atención institucional, sino también en la respuesta del público. “Antes solo se enteraban los diseñadores o los arquitectos, y ahora es algo que vive la ciudad entera”, explicó Ximena Díaz, fundadora de la plataforma Amazing Speakers, en la que actores del sector conversan sobre el papel del diseño en el país.
Para ella, el aumento del interés se debe a la continuidad de eventos iniciados hace más de una década y al impulso que dieron las redes y los formatos digitales durante y después de la pandemia.
En el caso de Amazing Speakers, la difusión constante por medio de YouTube e Instagram permitió conectar con personas que antes no se identificaban con el diseño.
“Fue una sorpresa descubrir el interés que hay en general allá afuera por conocer todo esto relacionado con el diseño”, comentó Díaz. En los videos semanales, los creadores comparten sus trayectorias y procesos, lo que ha contribuido a acercar la disciplina a nuevos públicos. Ximena Lozano coincide en que la visibilidad en medios y redes sociales ha sido clave.
En la edición más reciente del Abierto Mexicano de Diseño, realizada en Chapultepec tras cinco años de pausa, la interacción directa del público con las piezas y los espacios confirmó esa tendencia.
“La gente lo disfruta, lo vive, se sube, tiene una interacción inmediata”, explicó. En el evento participaron más de once sedes, entre ellas el Centro de Cultura Digital, la Cineteca Nacional y el Papalote Museo del Niño, donde una instalación fue observada por cerca de 250,000 personas al mes desde el Cablebús.
Para los organizadores, este tipo de participación muestra que el diseño dejó de limitarse a los recintos especializados. “Tenemos que ver el diseño como algo que resuelve cultura y entretenimiento”, dijo Lozano.
La posibilidad de interactuar con el espacio público, añadió, convierte al diseño en una herramienta que reactiva la vida urbana y genera nuevas conversaciones entre ciudadanía e instituciones.
Design House en la Design Week 2024.(designweekmexico.com)
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Políticas públicas y nuevas temáticas
El regreso del Abierto Mexicano de Diseño fue posible gracias a la colaboración entre la comunidad creativa y el gobierno de la Ciudad de México.
Lozano explicó que esta administración ha mostrado disposición para reactivar festivales y proyectos que fortalecen la vida cultural y económica.
“Vieron lo importante que era regresar a estos festivales, que volvieran a ofrecerle a la comunidad, pero también a la ciudadanía, no nada más de la ciudad, de todos lados”, señaló.
La alianza con dependencias como la Secretaría de Turismo y la Secretaría del Medio Ambiente busca colocar al diseño como un referente de innovación y de cuidado del entorno.
Para Lozano, la voluntad política es un factor clave para que las iniciativas trasciendan. “La voluntad política es muy importante para empezar, ahora es actuar y trazar metas antes de que se agoten los recursos del planeta”, dijo.
El diseñador considera que los temas actuales del sector giran en torno a la sostenibilidad entendida en sentido amplio (económico, social y ambiental), así como a la recuperación de conocimientos locales y prácticas ancestrales.
El diseño va más allá de lo estético y se ve como un potencializador de soluciones sociales.(Design Week México/Facebook)
En What Design Can Do México, uno de los ejes recientes fue la exploración de distintas formas de inteligencia como punto de partida para replantear la relación entre tecnología, cultura y territorio.
“Queremos enseñar mejores prácticas”, explicó, refiriéndose a cómo los modelos de diseño pueden incorporar aprendizajes tradicionales en lugar de replicar modelos industriales.
Una industria más interconectada
La proliferación de plataformas y la diversidad de temas evidencian un cambio estructural en la industria del diseño. Ximena Díaz lo resume como un proceso de integración entre disciplinas.
“Cada vez más, esta pequeña línea fina entre una disciplina y otra se va rompiendo y el diseño se vuelve un lenguaje mucho más universal”, comentó.
Lozano coincide en que el futuro del diseño dependerá de la colaboración entre distintos sectores y del papel que las y los diseñadores asuman en la toma de decisiones.
“Tenemos que involucrarnos más en esa toma de decisiones y plantear nuestros diseños con mejores prácticas, con mejores materiales”, señaló.
La multiplicación de festivales, charlas y proyectos confirma que el diseño se consolidó como un espacio de diálogo entre ciudadanía, instituciones y comunidades creativas.
Para ambos especialistas, el auge actual no es una moda, sino el reflejo de una sociedad que comienza a identificar el valor del diseño en la resolución de sus desafíos cotidianos: desde la planeación urbana hasta los objetos con los que se habita el día a día.