En cuanto a garantías, los desarrolladores o contratistas deberán otorgar respaldos que van del 5% al 25% del monto de la inversión requerida para la construcción, y de entre el 50% y el 100% de la contraprestación anual para la prestación de servicios.
Esos rangos buscan proteger al Estado frente a incumplimientos, pero también dar certidumbre al privado sobre las condiciones del proyecto.
Vehículos de Propósito Específico: el nuevo instrumento financiero
Para canalizar los recursos hacia los proyectos, la iniciativa introduce los llamados Vehículos de Propósito Específico, estructuras jurídicas y financieras cuyo único fin es invertir o financiar uno de los proyectos contemplados en la ley.
Pueden constituirse como fideicomisos públicos o privados, mandatos, Sociedades Anónimas, Sociedades Anónimas Promotoras de Inversión (SAPI) o sociedades bursátiles.
Una característica de estos vehículos es su capacidad de emitir certificados bursátiles fiduciarios o instrumentos de deuda para captar recursos en los mercados financieros, siempre bajo la rectoría del Estado y en cumplimiento de la normativa del mercado de valores.
Esto abre la posibilidad de que proyectos de infraestructura se financien, al menos en parte, a través de los mercados de capital.
Las entidades federativas y los municipios también podrían participar en la constitución de estos vehículos junto con el Gobierno Federal, siempre que aporten recursos propios o locales.
Esto introduce un componente de coordinación intergubernamental que no existe de manera explícita en los esquemas actuales de APP.
Los cambios al presupuesto
Las reformas a la LFPRH incluyen modificaciones del manejo presupuestario. Una de ellas es la redefinición del Gasto Corriente Estructural: la propuesta excluiría de este concepto los programas sociales universales constitucionales, los servicios personales de educación, salud y seguridad pública, y la inversión física y financiera directa.
Ese cambio alteraría la base sobre la que se mide el límite del gasto corriente del gobierno.
Otro cambio relevante afecta a Petróleos Mexicanos. La iniciativa propone eliminar la vinculación entre las metas fiscales de equilibrio presupuestario y la inversión de Pemex. Hoy, esa inversión se contabiliza dentro de los compromisos fiscales del gobierno federal.
Finalmente, la propuesta actualiza la nomenclatura institucional: sustituye las referencias a la Secretaría de la Función Pública por las de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, en línea con la reorganización del gabinete que se realizó al inicio de la actual administración.
La iniciativa establece que el nuevo modelo no sustituye los mecanismos de las legislaciones administrativas previas, sino que puede coexistir con ellos según la naturaleza de cada proyecto. La propuesta deberá pasar por el proceso legislativo ordinario en la Cámara de Diputados y el Senado antes de convertirse en ley.