Hasta marzo de 2026, el programa ya cuenta con viviendas desplegadas en estas entidades.
Evitar la expansión urbana
La estrategia también delinea cuatro puntos para la edificación de vivienda social. En primer lugar, prioriza los entornos compactos e intraurbanos, por lo que dará preferencia al suelo dentro de las ciudades con uso habitacional y de equipamiento. También plantea aprovechar terrenos baldíos o subutilizados para reconvertir lotes en proyectos mixtos y de vivienda.
La densificación urbana mediante vivienda vertical y multifamiliar se impulsa como una forma de optimizar el uso del suelo.
En segundo lugar, considera que la ubicación de las edificaciones debe garantizar la conexión con la vida urbana, la infraestructura y el empleo, mediante la disponibilidad de agua potable, energía, drenaje y manejo de desechos, además de la cercanía con centros de salud, escuelas y espacios públicos.
Para acompañar estas decisiones, en tercer lugar el gobierno planea gestionar el suelo de forma preventiva mediante reservas estratégicas, con la delimitación de zonas de crecimiento urbano y zonas naturales. También busca vincular la vivienda con proyectos prioritarios de infraestructura y enfocar los esfuerzos en zonas de alto rezago.
Igualmente, se excluirán zonas de riesgo, como lugares contaminados o con riesgo climático y geológico.