La influencia del diseño mexicano comienza a notarse en el interiorismo en España, impulsada por una interacción constante entre profesionales, estudiantes y clientes de ambos países.
España se posiciona como el principal país europeo con connacionales. En nueve años, el número de mexicanos con permiso para residir de manera permanente creció 77.6%, al pasar de 17,733 en 2015 a 31,483 a finales de 2024, de acuerdo con datos de la Oficina Europea Estadística (Eurostat).
La presencia de mexicanos en España no solo se refleja en el mercado inmobiliario, donde cada vez hay más inversionistas, también está conquistando el diseño.
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No solo se refleja en elementos visuales, sino en la manera en que se conciben y habitan los espacios, de acuerdo con Aitor Viteri, director de la academia de diseño madrileña IDEQUO .
Desde la formación y la práctica profesional, esta conexión se traduce en una mezcla de enfoques. Mientras en Europa predominaban esquemas más estructurados, el diseño mexicano introdujo una forma distinta de entender el espacio.
“Nos hemos dado cuenta que en México nos han montado un valor muy grande que es el de buscar las sensaciones en el espacio”, dijo el también fundador de Viteri Lapeña.
Este cambio no se limita a lo estético. La incorporación de elementos como el color o la artesanía responde a una lógica donde el espacio deja de ser únicamente funcional y adquiere una dimensión emocional.
Según el especialista, esta combinación derivó en una integración de estilos que ya no se distinguen por origen, sino por su resultado. “Se ha generado una fusión de los países generando un estilo único”, explicó.
Elementos del diseño de interiores mexicano, basado en la experiencia, se integran en estilos europeos.(Foto: Idequo - The Interior Design Sch)
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El diseño mexicano en el mundo
La presencia del diseño mexicano en España no surge únicamente por la movilidad de personas, sino por un proceso interno en el que México posiciona su propia identidad.
Desde la perspectiva del directivo, el cambio responde a una transformación cultural más amplia. “Yo creo que México en sí ha despertado, ha enseñado lo que tiene y lo que es capaz”, señaló Viteri, arquitecto con más de 30 años de experiencia en el diseño de interiores.
Este proceso coincide con un contexto internacional donde el diseño busca nuevas referencias. En ese entorno, el enfoque mexicano, centrado en la experiencia del espacio, se incorpora como parte de un lenguaje compartido.
De acuerdo con el académico, esta integración se observa tanto en proyectos profesionales como en dinámicas académicas, donde equipos de distintas regiones combinan visiones y métodos de trabajo.
El uso de artesanías, textiles y el color son elementos mexicanos que se adaptan al interiorismo de otras partes del mundo.(Foto: Idequo - The Interior Design Sch)
Nuevas generaciones y cambio de enfoque
El papel de las nuevas generaciones resulta central en esta transición. En las aulas, donde conviven estudiantes de distintos países, se identifican diferencias en la forma de concebir los espacios, pero también puntos de convergencia.
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Según Viteri, los nuevos diseñadores integran referencias históricas y culturales al mismo tiempo que experimentan con combinaciones poco convencionales. “Son generaciones que están mirando hacia atrás de verdad y aprendiendo desde la historia y desde la filosofía”, dijo.
Esta aproximación influye en el resultado final de los proyectos, donde se prioriza la intención de transmitir sensaciones sobre la adopción de estilos predefinidos.
El intercambio entre México y España se convierte así en un espacio de experimentación que impacta tanto en la formación como en el mercado.
El interiorismo cada vez mezcla más elementos de distintas ubicaciones.(Foto: Creada con Gemini)
México y España unidos en el diseño
La interacción entre México y España en el ámbito del diseño de interiores se consolida como un proceso continuo. A partir de la formación, la práctica profesional y el intercambio cultural, se configura un enfoque compartido que trasciende fronteras.
Para IDEQUO, esta relación no responde a una tendencia pasajera, sino a una integración que redefine cómo se diseñan y se viven los espacios. “Es algo que viene para quedarse”, concluyó Viteri .