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Las ciudades como motores económicos inteligentes

Para que las ciudades sigan siendo motores de crecimiento global, es indispensable que adopten soluciones urbanas integrales capaces de evolucionar al ritmo que los cambios económicos y sociales.
vie 08 mayo 2026 06:01 AM
Las ciudades como motores económicos inteligentes
Elementos como la planificación estratégica, la infraestructura verde, el transporte eficiente, la economía circular y la inclusión social ya no pueden percibirse como iniciativas aisladas, sino como componentes de un nuevo modelo urbano orientado a la competitividad, el bienestar y la resiliencia, apuntan Édgar Núñez y Karol Araujo. (Foto: iStock)

Las ciudades son hoy el epicentro del desarrollo global: concentran 80% del producto interno bruto (PIB) mundial, consumen 75% de la energía y agrupan a 56% de la población, proporción que se prevé aumente hasta 70% para 2050. Este peso económico y demográfico convierte a los entornos urbanos en verdaderos motores de crecimiento, pero también en escenarios propicios para los grandes desafíos del siglo XXI.

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Ante esta realidad, integrar la digitalización, la innovación y la sustentabilidad no es una opción, sino un imperativo para garantizar que las ciudades sigan siendo habitables, competitivas y resilientes. Este escenario de urbanización acelerada enfrenta a las ciudades a tres grandes retos:

1. Crecimiento poblacional

El aumento de personas que migran hacia las ciudades genera una demanda de vivienda superior a la oferta disponible, lo que provoca hacinamiento, un mayor número de asentamientos informales y viviendas en condiciones precarias. De acuerdo con ONU‑Habitat, más de 1,100 millones de personas viven hoy en asentamientos informales, como consecuencia directa de la falta de vivienda accesible y del crecimiento urbano sin planificación .

Asimismo, la alta densidad poblacional propicia la expansión desordenada, el tráfico, los largos desplazamientos y la insuficiencia de servicios, mientras que la infraestructura existente de agua, drenaje, transporte y energía no logra responder al ritmo del crecimiento.

2. Presión ambiental

Las ciudades tienen un impacto ambiental significativo. Aunque ocupan menos de 2% de la superficie terrestre, consumen 78% de la energía mundial y generan más de 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), lo que las convierte en un motor directo del cambio climático.

3. Desigualdad social y acceso a servicios

Las ciudades concentran oportunidades, pero también evidencian profundas brechas sociales. Las desigualdades estructurales en ingresos, empleo, educación y acceso a servicios básicos generan tanto marginación como tensiones sociales.

En muchos contextos urbanos, la desigualdad se traduce además en discriminación institucional, falta de oportunidades y confinamiento de poblaciones vulnerables en zonas con servicios deficientes, mayor exposición a riesgos ambientales y un acceso limitado a la movilidad y el empleo.

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Para responder eficazmente a estos desafíos, las ciudades deben apostar por un enfoque integral que combine planificación estratégica, resiliencia ambiental y equidad social, considerando las siguientes acciones:

- Urbanización inteligente

Implementar planes urbanos inteligentes que integren vivienda, comercios, servicios y espacios de trabajo permite reducir traslados, mejorar la calidad de vida y activar la economía local. Asimismo, la conectividad digital debe ir acompañada de un transporte público eficiente, con redes multimodales, ciclovías, calles completas y opciones de movilidad no motorizada.

Los modelos de desarrollo vertical, como los edificios de mayor densidad, optimizan el uso del suelo, favorecen la conservación de áreas verdes y reducen la expansión urbana dispersa.

- Infraestructura verde

La creación de parques, techos vegetales y bosques urbanos se ha convertido en un pilar esencial del urbanismo resiliente. Estos espacios no solo mejoran la estética y la habitabilidad, sino que también ayudan a mitigar el calor urbano, favorecen la biodiversidad y mejoran la calidad del aire.

Cada uno de estos esfuerzos debe reforzarse mediante iniciativas de economía circular, enfocadas en el reciclaje y la recuperación de recursos, así como a través de una apuesta firme por el desarrollo económico incluyente.

- Educación

Garantizar un acceso equitativo a la educación y a la atención sanitaria es clave para construir ciudades más resilientes, saludables y equitativas, capaces de sostener el crecimiento urbano a largo plazo.

- Digitalización

La digitalización es un elemento clave para que las ciudades se vuelvan más eficientes, inclusivas y resilientes. Transitar de una “ciudad digital” a una “ciudad inteligente” no implica únicamente el uso de tecnología, sino su integración en la planeación urbana para mejorar los servicios, optimizar el uso de recursos y promover la participación ciudadana.

De acuerdo con el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (Cideu), una ciudad inteligente contemporánea se enfoca en las personas, impulsa la conectividad, utiliza sistemas digitales para una mejor toma de decisiones y ofrece servicios accesibles para todas las personas.

Adicionalmente, la Comisión Europea destaca el papel de herramientas avanzadas como los gemelos digitales urbanos, capaces de simular escenarios relacionados con el tráfico, la salud pública, la energía o la gestión de emergencias, con el fin de mejorar la toma de decisiones y anticipar impactos antes de su implementación. Los modelos basados en inteligencia artificial (IA) permiten planificar con mayor precisión, optimizar servicios y crear ecosistemas urbanos más conectados y eficientes.

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En resumen, para que las ciudades sigan siendo motores del crecimiento global, es indispensable que adopten soluciones urbanas integrales capaces de evolucionar al mismo ritmo que los cambios económicos y sociales. Elementos como la planificación estratégica, la infraestructura verde, el transporte eficiente, la economía circular y la inclusión social ya no pueden percibirse como iniciativas aisladas, sino como componentes de un nuevo modelo urbano orientado a la competitividad, el bienestar y la resiliencia.

Una ciudad verdaderamente inteligente se define por su capacidad de innovar, anticipar desafíos y mejorar la experiencia diaria de sus habitantes. Su futuro dependerá, en gran medida, de cómo logre reinventarse y ejercer un liderazgo responsable hacia un entorno más equitativo y sostenible.

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Nota del editor: Edgar Núñez es Director de Asesoría para el Sector Público, y Karol Araujo es Gerente de Asesoría para el Sector Público de KPMG México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a los autores.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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