“Estos datos son consistentes con la reactivación del gasto público en infraestructura, aunque también se debe a un efecto de baja base de comparación”, indicó Banco Base.
Con cifras ajustadas por estacionalidad, cuatro de los seis tipos de obras registraron incrementos anuales de doble dígito:
- Petróleo y petroquímica: 75.29%
- Transporte y urbanización: 46.77%
- Agua, riego y saneamiento: 28.54%
- Electricidad y telecomunicaciones: 11.68%
Trejo atribuyó parte de este desempeño a la política gubernamental de infraestructura , particularmente a la inyección de recursos a empresas estatales como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), así como a la apertura de concesiones para proyectos carreteros.
Concesiones carreteras abren oportunidades para empresas constructoras
La recuperación de la obra pública también abre oportunidades para la participación empresarial, especialmente mediante esquemas de inversión mixta en infraestructura carretera.
“El sector público está haciendo su parte, pero el sector privado no se quiere quedar atrás. Las condiciones para la inversión privada en carreteras ya están, con la entrega de las primeras concesiones se está mandando una señal positiva al mercado de que se puede confiar en una asociación con el gobierno”, sostuvo Trejo.
Sin embargo, Samuel Vázquez, economista principal de BBVA Research México, advirtió que para concretar estas inversiones en otros segmentos se requiere mayor certidumbre jurídica, recursos etiquetados en el presupuesto público y desarrollar un mercado de certificados que permita financiar parte de los proyectos.
“Más importante aún, nos parece que se requiere un poco de paciencia. Son los primeros intentos por parte de la administración respecto a estos contratos, todavía falta un entendimiento entre inversionistas y autoridades, pero vemos potencial para las obras en el sector de electricidad, hidrocarburos, trenes y puertos”, apuntó.
Para Forecastim, la infraestructura energética representa una de las principales oportunidades de crecimiento para la producción de empresas constructoras, aunque su desarrollo dependerá de las garantías que reciban los inversionistas privados.
“Apenas se están sentando las bases luego de que el sexenio pasado la estrategia de comunicación estigmatizó al sector privado como un mal jugador. El gobierno actual va por el camino correcto, pero todavía tiene que haber mayor certeza para la parte de almacenamiento, distribución y comercialización de energía eléctrica”, destacó Trejo.
La construcción apunta a un 2027 sin grandes saltos
Pese a los desafíos, las perspectivas para la industria de la construcción apuntan a una recuperación gradual durante los próximos meses.
Forecastim estima que, de mantenerse el ritmo actual, el sector podría cerrar 2026 con un crecimiento acumulado de 4.2% anual.
Para 2027, la consultora anticipa una expansión cercana a 3%, apoyada principalmente por las inversiones en obras de ingeniería civil y el desempeño esperado de la construcción de vivienda durante el primer semestre.
Ambos segmentos podrían sostener la actividad durante el cierre de 2026 y el próximo año, aunque las expectativas apuntan más hacia una estabilización del sector que a un nuevo ciclo de crecimiento acelerado.