Un ejercicio realizado por Obras en el Simulador de crédito Hipotecario de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) muestra la dimensión del desembolso.
Para adquirir un inmueble de 4.2 millones de pesos con un enganche de 20%, una familia tendría que comprobar ingresos mensuales de al menos 77,369 pesos y asumir mensualidades estimadas de 38,680 pesos.
El contraste con los ingresos locales es amplio. El salario promedio mensual de los capitalinos es de 7,490 pesos, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Para los hogares que no alcanzan los requisitos de un crédito, el arrendamiento se convierte en la alternativa para permanecer en la ciudad. Esa misma demanda es la que abre una oportunidad para los propietarios que compran como inversión.
Téllez anticipa que la presión sobre la oferta continuará y, con ella, los precios de los alquileres.
Vamos a seguir viendo precios de renta incrementando, no se va a detener la curva. Quizá los precios subirán de manera más controlada, pero debido a la poca oferta de casas y departamentos en la ciudad van hacia arriba.
Enrique Téllez, codirector de la desarrolladora Del Parque.
El interés extranjero se concentra principalmente en Roma y Condesa, por su oferta gastronómica, cultural y turística. También existe demanda en Polanco, Anzures y San Miguel Chapultepec, donde los compradores identifican opciones vinculadas con un estilo de vida más familiar, de acuerdo con Téllez.
Son las mismas zonas donde la valorización inmobiliaria permite a los propietarios capturar mayores rendimientos, pero donde el costo de permanecer puede aumentar para quienes dependen de sus ingresos locales.
Una ciudad con poca vivienda disponible
La discusión sobre el precio de la vivienda también está ligada al fenómeno de gentrificación, asociado con el desplazamiento de residentes locales y de sus formas de vida ante la llegada de población con mayor capacidad económica.
La llegada de extranjeros y el crecimiento de plataformas de hospedaje vacacional como Airbnb han formado parte del debate sobre este fenómeno. Goudiaby, no obstante, atribuye una parte de la presión a un problema más estructural: la cantidad de vivienda disponible y las dificultades para construir nueva oferta.
“Hay tanta presión sobre la oferta habitacional que, de cierta manera, el propio gobierno crea un aumento en el precio , porque es particularmente complicado construir vivienda nueva. Algunos desarrolladores se han ido a otras ciudades; mientras que los jóvenes mexicanos en busca de oportunidades laborales y económicas cada vez se mueven más a la CDMX”, explica.