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Construir más casas no basta para resolver la crisis de la vivienda

El déficit habitacional no solo implica construir viviendas nuevas. La mayoría de las carencias está en casas existentes, mientras la informalidad, el suelo y el financiamiento complican el acceso.
Imagen de una señora llevando víveres a su hogar en un asentamiento habitacional afectado por huracanes en Veracruz.
La falta de servicios básicos, el espacio insuficiente y la ausencia de certeza jurídica forman parte de las carencias de vivienda en México y América Latina. (Alan Scholes)

El déficit habitacional en México y América Latina no se explica únicamente por la falta de viviendas nuevas. Una parte importante del problema está en las condiciones de las casas existentes, la falta de servicios, la informalidad y el acceso limitado al financiamiento.

En México, 85% del déficit habitacional corresponde a problemas de calidad de las viviendas existentes, de acuerdo con datos del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En América Latina y el Caribe, esta proporción es de alrededor de 78%.

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La dimensión del problema cambia el foco de la política de vivienda. No se trata solo de construir más unidades, sino de mejorar las que ya existen y garantizar que las nuevas viviendas tengan servicios, espacio suficiente, seguridad jurídica y una ubicación adecuada.

La Unión Interamericana para la Vivienda (UNIAPRAVI) estima que en 18 países de América Latina se necesitan 15.1 millones de viviendas nuevas, mientras que otros 54.4 millones de hogares presentan deficiencias en la calidad de sus viviendas.

Gráfica sobre el déficit de vivienda en los países de Amércia Latina.
Fuente: Datos del UNIPRAVI y Grupo BID.


Financiar las vivienda costaría 1.4 billones de dólares

El Grupo BID estima que mejorar las viviendas existentes y construir las que necesita la región demandaría alrededor de 1.4 billones de dólares, una inversión que los gobiernos no pueden cubrir solos.

“Necesitamos mejores políticas, movilizar más capital privado y convertir el conocimiento y las alianzas en proyectos concretos que lleguen a más familias”, dijo Ilan Goldfajn, presidente del Grupo BID.

Desde 2023, el BID ha financiado más de 750 millones de dólares junto con bancos, desarrolladores inmobiliarios y mercados de capitales. En México, ha implementado estrategias a través de la Sociedad Hipotecaria Federal.

Para el experto, la banca pública resulta clave para mantener el flujo de crédito y complementar a la banca privada en los objetivos habitacionales de los gobiernos . El desafío es convertir ese financiamiento en viviendas nuevas y mejoras para quienes ya tienen una, pero aún enfrentan carencias.

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El riesgo en los asentamientos informales

Uno de los principales focos de atención son los asentamientos informales, los cuales suelen presentar mayor rezago en disponibilidad de servicios básicos como agua y drenaje, además de estar expuestos a mayores riesgos por su ubicación.

Ernesto Castro, vicepresidente para Latinoamérica y el Caribe de Hábitat para la Humanidad Internacional, expuso que aproximadamente 120 millones de personas viven en asentamientos informales en la región.

La informalidad laboral y la expulsión del sistema financiero son dos de las barreras que alejan a las personas de obtener una vivienda adecuada, por lo que encuentran una alternativa en estos territorios.

“Las personas cada vez tienen menos opciones de comprar una vivienda o al menos rentarla, y por sus condiciones de informalidad no pueden tener un crédito. Estamos hablando de una doble exclusión a la población más vulnerable”, dijo Castro.

“Una crisis histórica”: ONU Hábitat

Para Anacláudia Rossbach, directora ejecutiva de ONU-Habitat, América Latina atraviesa una “crisis histórica” de incapacidad de pago y de vivienda inadecuada.

Uno de los principales cuellos de botella es el suelo, que identificó como el insumo más caro de la cadena de valor de la vivienda y objeto de especulación en años recientes.

En este sentido, expuso que las ciudades no se han preparado para el cambio demográfico, ya que no han reservado suelo ni establecido las políticas necesarias para recibir los flujos migratorios.

“Necesitamos más y mejores casas, pero no nos preparamos mirando el territorio, planeando la expansión de la mancha urbana, verticalizando la vivienda o incluso apostando por el uso de edificios ociosos. Estamos viviendo momentos de mucha polarización y segregación de ideas a nivel territorial”, añadió.

Rossbach remarcó que, la vivienda y los asentamientos informales han sido declarados una situación emergente para los próximos 10 años dentro de la Agenda Urbana, la cual fue ratificada por 148 países en la Asamblea General de la ONU efectuada en Nueva York.

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